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En la próxima asamblea de compromisarios puede comenzar el calvario para el presidente del Real Madrid

Preparan una moción de censura contra Ramón Calderón

Septiembre 28, 2008

Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, podría recibir una moción de censura a partir de la próxima asamblea de compromisarios del club que debe celebrarse antes del 31 de diciembre, aunque aún no ha sido convocada. Precisamente el presidente blanco está retrasando al máximo la convocatoria de esa asamblea para buscar soluciones a la que se le viene encima, algo que tiene muy complicado eludir.

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No hay fecha todavía para la asamblea de compromisarios del Real Madrid. La relación de Ramón Calderón con sus socios no es idílica y sabe que la composición de la asamblea actual no le es favorable como ya quedó demostrado en la de hace un año cuando le tiraron abajo la reforma de los estatutos. Pero ahora la cosa va a ser más dura. Como publicamos la semana pasada, a Calderón le siguen saliendo opositores por todas las esquinas. La plataforma Etica Madridista sigue adelante con su constitución, la plataforma Blanca ha comenzado a judicializar los temas y los candidatos de las pasadas elecciones se mueven también en la sombra buscando posicionamiento electoral, que algunos intuyen no demasiado lejano.
El tema es tan preocupante y el deterioro de la imagen de Calderón tan elevado que desde el club sólo están preocupados de acallar rumores. La nota pública de este sábado es patética; que una entidad del nivel del Real Madrid tenga que salir al paso de noticias sobre el favoritismo del presidente a la hora de hacer socios y abonados, o de si tal o cual empresa paga comisiones por las ventas de entradas, es patético y denota el intento de no perder el favor de la opinión pública. Batalla que tiene casi perdida a razón de lo que se puede leer en los foros madridistas de Internet, en los que se entra incluso en la vida marital del presidente, sus relaciones de pareja, sus actividades profesionales, sus negocios, sus amigos… todo muy desagradable para un presidente de un club como el madridista.
Pero centrándonos en el futuro inmediato del Madrid, Calderón tendrá que pasar el calvario de la asamblea porque así lo exigen los estatutos y porque en ella debe aprobar las cuentas de la temporada pasada y el presupuesto para la actual. Tal como está el patio, lo tiene imposible, aunque ello sólo implicará prorrogar los presupuestos y reformular las cuentas para una nueva asamblea. Hay que recordar que al fallecido Ramón Mendoza la asamblea le tiró las cuentas y acto seguido presentó su dimisión. Nadie apuesta porque Calderón dimita, por las mismas razones por las que hace unos meses no se marchó el presidente del FC Barcelona tras perder la moción: sin la presidencia no es nadie.
Por si fuera poco, Calderón tiene que nombrar una nueva junta electoral dado que el mandato de la actual acaba el 4 de octubre. Otra guerra. Calderón tiene que presentar sus candidatos a la Junta Electoral y a buen seguro que los que proponga serán rechazados. Los estatutos no recogen qué hacer en este caso y no está claro que los que acaban mandato deban seguir. Si por Calderón fuera, los actuales no serían ya ni socios, de hecho se dice que está tratando de expulsar del club al socio número 2, que es el presidente de la Junta Electoral actual, José Eulogio Aranguren. En el trasfondo de ello, las pasadas elecciones y el voto por correo, que por sentencia judicial hay que modificar antes de los próximos comicios.

Recogida de firmas

Nos consta que en varios sectores de la oposición se ha comenzado a buscar firmas de compromisarios para presentar una moción de censura contra Ramón Calderón. Las normas del Real Madrid especifican que eso sólo se puede hacer con las firmas del 10 por ciento de los compromisarios, es decir, unas 200 firmas. La oposición espera precisamente a la asamblea de compromisarios para anunciar su decisión, y que sea allí mismo donde salgan esas 200 firmas, puesto que el club no facilita el listado de los compromisarios.
El siguiente paso será sacar adelante la moción de censura. Al contrario que en el FC Barcelona donde votan los socios, en el Real Madrid la moción de censura la votan los compromisarios. Hacen falta la mitad más uno de los compromisarios, es decir, unos mil votos. Y el problema es que a las asambleas no acuden más allá de mil socios. Florentino Pérez, cuando pidió permiso para vender la Ciudad Deportiva de la Castellana, logró reunir a 1.400 compromisarios. Así que el hándicap añadido será que el presidente elige fecha y hora, y a buen seguro que buscará la que más le convenga para que la gente no vaya a votar.
La judicialización del club, el voto por correo, los abonados, los nuevo compromisarios, la reventa de entradas, los negocios gracias al club, la concesión de obras a empresas amigas, el avión nuevo que era viejo, el cambio de compañía de seguros… los problemas y las denuncias se amontonan, pero Ramón Calderón sigue en pie. Claro que ya hay síntomas de que se empieza a tamblear. No es “bueno para el Madrid”.