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Preocupación entre los preparadores físicos de los pilotos ante la dureza física de la nueva Fórmula 1

Febrero 13, 2017
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Nuevas reglas técnicas, nuevos patrones físicos en la Fórmula 1 y con ello nuevas preocupaciones entre los cuidadores de los pilotos. Si se pregunta a los entrenadores de los pilotos por la forma física de sus pupilos no dudan de que serán capaces de afrontar la temporada sin problemas. A pesar de ello no deja de inquietarles citas especialmente sensibles como puedan ser Bahréin, o de manera remarcada Singapur o Malasia. En estos dos últimos destinos, y debido a su atmósfera especialmente húmeda, se han dado casos de desvanecimientos de pilotos o del abandono en carrera ante lo rocoso de mantenerse en pista.

Las novedosas regulaciones técnicas que en lo sucesivo regirán la fisonomía de los monoplazas volverá a convertir los coches en verdaderas máquinas de tortura para sus tripulantes. Si las mecánicas pueden mejorarse en este sentido, el esfuerzo y padecimiento físico de los corredores puede pasarles factura especialmente en pistas más duras, y es que la normativa deportiva siempre termina afectando al organismo de los participantes. Desde que en 2010 se prohibieron los repostajes en carrera los preparadores físicos insistieron en aligerar a sus pupilos, eliminar todo rastro de grasa de sus ya bien entrenados cuerpos y remitirles a un estado rayano en lo esquelético al tener que compensar los más de cien kilos de combustible con el que tenían que empezar cada carrera.

Preocupación entre los más jóvenes

En la pretemporada de aquel año llamó mucho la atención la delgadez extrema de algunos corredores, en un complejo equilibrio entre fortaleza física, fibrosidad y en algunos casos la pérdida de hasta siete kilos de cuerpos ya esculpidos en el gimnasio. Muchos pilotos, como Jenson Button o Nico Rosberg, eligieron el triatlón como base preparatoria porque les permitía perfilar su organismo en la forma en que la reglamentación requería: poco peso, poca masa muscular, y muy fibrada. Los que llegaron por aquel entonces a la Fórmula 1 tienen muy desarrollados los procesos de preparación física para las necesidades que emanan de sus regulaciones técnicas, pero será algo más fácil para los que vivieron el periodo previo a 2010, muy similar a los requerimientos físicos que llegan. Pilotos como Kevin Magnussen, Nico Hulkenberg o Carlos Sainz ya han declarado públicamente su preocupación ante esto. De hecho, Borja Ortiz-Echagüe, representante y preparador físico del madrileño ha duplicado el programa de entrenamientos del hijo de El Matador”.

Ha pasado de ciclos de sesenta minutos a otros de ciento veinte, para mantener su corazón bombeando a un ritmo superior a 180 pulsaciones por minutos durante un periodo de tiempo equivalente al de la duración de una carrera. Basta echarle un vistazo para ver como ha cambiado su fisonomía. Brazos más fuertes, cara más angulosa, pecho más desarrollado y un cuello más rotundo y propio de un luchador. Con el cambio hacia unos coches con mucho más agarre en las curvas resulta necesario reforzar el cuello de manera masiva y poder soportar las fuerzas G que tirarán de él un promedio de quince veces por vuelta, a razón de unas sesenta o setenta por carrera. Los pilotos que corrieron antes de 2010 ya pasaron por esto y sencillamente retomarán sus ciclos de entrenamientos de entonces, que generalmente eran de entre dos y tres horas al día. Ahora muchos de ellos incluso duplicarán esa cifra, como ya ha aclarado a los micrófonos de la cadena Cope Fabrizzio Borra, preparador de Fernando Alonso. El italiano, que le acompaña prácticamente desde que llegó a la F1, considera que para él no será un problema la readaptación a las nuevas circunstancias debido a su enorme afición por el deporte, pero si lo será para otros. Durante la temporada a todos les será más difícil congeniar el incremento en su preparación con los viajes y compromisos así que es fundamental moldear sus cuerpos antes de que comience el calendario de pruebas.

Hitoe, una novedosa prenda deportiva

Como casi todo en la Fórmula 1 la solución, o al menos una forma de manejar esto con mayor acierto, puede llegar de la mano de la tecnología. En el seno del equipo McLaren manejan una novedosa prenda deportiva, la Hitoe, confeccionada con tejidos capaces de albergar electroconductores que controlen los parámetros de actividad de los pilotos. Datos relativos a la frecuencia cardiaca, el índice de sudoración, la acidez de la piel, electrocardiogramas, o el ritmo respiratorio puede ser recogidos por la prenda y remitidos de manera inalámbrica hasta los boxes. En su equipo no solo podrán chequear el coche en orden de marcha sino también a su piloto.

Con estos datos, los médicos de cada equipo podrán determinar si existe la posibilidad de un desfallecimiento por parte del corredor como ya ha ocurrido en alguna ocasión debido a la dureza física de las pruebas. Abandonar carreras por estar a punto de desmayarse es algo que conocen el italiano Jarno Trulli o el chino Ma Quin Hua en la GP2, o le ocurrió al propio Alonso durante la comparecencia ante los medios tras una prueba, como ya les ocurriera en circunstancias similares a Nigel Mansell y Ayrton Senna años antes. En la FIA tarde o temprano acabarán adquiriendo este método como vía estándar de monitorización de los pilotos al modo en que lo hacen los astronautas en sus misiones espaciales. El futuro, se escribe con F, como Fórmula 1.

José M. Zapico

@VirutasF1