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¿Por qué pitan a Pique?

Septiembre 6, 2015

La exhibición de España en Oviedo, que volvió a jugar muy bien al fútbol, dejó una herida: la gente pita a Piqué. En un hecho sin precedentes, el central volvió a ser silbado por una parte de su afición, la española pitando a un jugador de su equipo. Esta vez fue en Oviedo, como hace unos meses sucedió en León.

AMISTOSO: ESPAÑA - COSTA RICA (2-1)

Una encuesta rápida a los que le silbaron deja abiertas dos puertas, dos motivos, aquellos que dicen, sintiendo simpatía por el Madrid, que sus referencias al rival blanco son la causa y otros que encuentran la razón en su postura ambigua con respecto al independentismo catalán.

Piqué no pasa desapercibido. Le gusta exhibirse, mostrar su rivalidad, reírse de los blancos, cantar en contra del Madrid cuando gana. Los últimos ejemplos han sido sonoros, pillado por las cámaras cuando ganó la Supercopa de Europa y decía a sus compañeros: “Vamos, chavales, a celebrarlo… que se jodan los de Madrid… que nos vean dar la vuelta”. Y sobre todo, esa referencia a Kevin Roldán, el cantante de la fiesta de cumpleaños de Cristiano, cuando festejaba los títulos de la temporada pasada. “Contigo empezó todo…”, una frase que retumba en el vestuario blanco.

La ambigüedad de Piqué en su contra

Piqué tampoco se ha escondido mucho en uno de los temas más espinosos de la convivencia en nuestro país: la solicitud de independencia de Cataluña. El barcelonista mostró una fotografía manifestándose a favor de una consulta soberanista. Es cierto que no era explícitamente una marcha por la independencia, pero se entiende que los que allí acudieron estaban por la labor de un proceso de separación. Piqué fue también ambiguo cuando dio explicaciones sobre los silbidos al himno español en la final de Copa: “Hay que preguntarse por qué pitan…”.

Esa es la misma pregunta que nos hacemos ahora y que se debe estar haciendo él en su caso. La imagen de Piqué sufre, quienes le conocen hablan de un futbolista con una extraordinaria personalidad, capaz de aguantarlo todo, molesto con la situación, pero con las espaldas anchas. Lo de León parece que no fue un hecho puntual y ya sabemos como funciona el efecto contagio. Del Bosque anda con el morro torcido con este asunto, no le hace gracia, por supuesto, y los compañeros trataron de salir al quite la misma noche, pero no tiene pinta de que se vaya a solucionar fácilmente y tampoco que Piqué cambie en sus pensamientos. Quizá la solución esté en no exhibirlos.

José Luis Corrochano