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El secretario de Estado busca desesperadamente un acuerdo con Villar en las elecciones de la RFEF

¿Por qué Jaime Lissavetzky apela al “sentido común” en lugar de aplicar la ley?

Octubre 10, 2008

Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, apeló la semana pasada al “sentido común” en el conflicto en que están sumidas las elecciones de la Federación Española de Fútbol (RFEF), precisamente por haber permitido desde el CSD la no convocatoria de las elecciones en las fechas que marcaba la orden ministerial y por la que se rigen todas las federaciones deportivas españolas. Ahora, como si hubiese algo que el mundo entero desconoce, la Administración deportiva española vuelve a ser tibia y no actúa con contundencia en lo que para cualquier entendido no es más que un fraude de ley y un reto por parte del presidente federativo al Estado de Derecho.

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Jaime Lissavetzky largó su discurso nada claro y preocupante durante la sesión de presentación de los Presupuestos del Estado en el Congreso. Dijo el presidente del CSD que “la normas españolas son compatibles con las de FIFA“. Bien, ¿y qué? ¿Qué quiere decir con ello? Porque si son compatibles, dónde está el problema. Se aplica la ley española como es su obligación y ya está, sin más rollos, ni líos, ni conspiraciones, ni encuentros secretos, ni mediaciones, ni dudas.
Lo que ocurre es que es mentira. La ley española y el reglamento de la FIFA son incompatibles. Mientras el primero es garante, democrático y cristalino, el segundo es todo lo contrario: antidemocrático, oscurantista y abierto a las trampas.
Y tanta discrepancia nos lleva a poner en dudas la actuación del secretario de Estado, que ya dejó al Gobierno con los pantalones a la altura del tobillo cuando se “cagó” ante la amenaza del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, de expulsar a España de la Eurocopa si había “injerencias gubernamentales en el fútbol”. Lissavetzky se ganó a pulso la destitución, pero ya se sabe que Rodríguez Zapatero tiene como norma defender a los suyos, aún a sabiendas de que se equivoca, si la oposición o la opinión pública piden la cabeza del inepto.
En todo este cambalache la pretensión era una: que Villar siga al frente de la RFEF, aunque incumpla todas las leyes españolas e incluso las de la FIFA. Porque parece que se olvida que Angel Villar está imputado en un delito muy grave relacionado con su presidencia federativa, lo que le inhabilita para ejercer cargo alguno. Pero no, se le deja que siga en el machito aunque el Tribunal de Cuentas ya le haya hecho devolver las subvenciones injustificadas de varios ejercicios, y cuando está pendiente de que se le habrá otro expediente para que devuelva las subvenciones con que se ha edificado la Ciudad del Fútbol, ahora propiedad del Ayuntamiento de Las Rozas. Parece que se quiere obviar todo eso. ¿Por qué, señor Lissavetzky? ¿Cuál es su temor? Yo no lo sé.
Estamos intentando aplicar el sentido común y lo que vengo diciendo hace muchos meses, que las normas españolas son compatibles con las normas FIFA. Espero que al final se celebren unas elecciones transparentes y que el fútbol español salga fortalecido después de las elecciones“, dijo Lissavetzky. Imposible y mentira. La mezcla del blanco y el negro resulta gris. Y de momento estamos en el marrón.

El manido voto por correo

A ustedes y nosotros se nos ha vendido en esta película que el tema conflictivo es el voto por correo, pero nadie les ha explicado por qué. Se lo explico. Cuando usted vota en las elecciones generales, por ejemplo, lo pide en su junta electoral, le envían las papeletas y usted acude a una oficina de Correos y envía su voto. Eso es lo que pretende la ley española y lo único que se puede aplicar.
Sin embargo lo que quiere la RFEF es que ese voto no se deposite en Correos sino que se entregue en las federaciones territoriales. ¿La diferencia? Que mientras en Correos nadie sabe quién ha votado por ese método, y en las territoriales se sabe con nombre y apellido. ¿Y qué más da?, preguntarán. Pues que mientras en el primer caso no hay forma de anular ese voto, en la otra ese voto queda anulado si alguien que disponga del DNI del votante envía otro voto por correo, con lo que al haber dos votos de un mismo votante, los dos votos se anulan. O sea, se puede hacer trampa. Dirán que luego habrá denuncias del afectado, pero lo normal es que ni se entere, o como en algunos casos, denuncien y el tema lleve varios años en tribunales, como hay casos.  ¿Y quién tiene los DNI? Las federaciones.
Si no hay rival, da igual el reglamento electoral con que se celebren las elecciones. Si hay rival, la orden ministerial española no es admisible por la RFEF porque Villar sabe que sus apoyos proceden del miedo de las territoriales a ser maltratadas, y de los clubes a que los arbitrajes les sean hostiles. Si todos votan en secreto, Villar no se fía. Y hace bien en no fiarse. Quien no hace bien es el CSD con no hacer cumplir la ley a rajatabla. Sin negociaciones, compatibilidades ni historias para no dormir.