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Distintos criterios y deducciones

¿Por qué hay tantas diferencias en el Impuesto de Sucesiones entre Comunidades Autónomas?

Mayo 27, 2015

Después de las elecciones y el vuelco en resultados, toca pactar y cumplir promesas electorales. En muchas Comunidades se prevé modificarlo. Esta figura impositiva enfrenta duramente a los defensores de reducirlo a la mínima expresión y los que abogan por subirlo para convertirlo en un claro instrumento recaudador; el resultado, enormes diferencias entre autonomías. Cataluña, Madrid y Cantabria son las que tienen una tributación más favorable mientras que en el lado contrario están Andalucía, Murcia y Asturias

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Cobrar un impuesto por recibir un bien heredado el cual ya tributó, por su adquisición o por los ingresos que le llevaron a conseguirlo, es injusto para unos y de equidad para otros. Los distintos criterios y también las diferentes necesidades llevan a que el Impuesto de Sucesiones, cedido a las Comunidades Autónomas, se esté aplicando de forma muy diferente en cada región.

Estas diferencias llevan a una desigualdad de trato entre ciudadanos e, incluso, a que muchos piensen donde domiciliar su negocio, trasladando inversiones a unas regiones en detrimento de otras. Así, Cataluña, Madrid y Cantabria son las Autonomías donde menos impuestos se pagan a la hora de heredar, mientras que, en el lado contrario, Andalucía, Murcia y Asturias, son las más caras.

Recurso recaudatorio importante para algunas Autonomías

La importancia de este impuesto es enorme para las Comunidades Autónomas. A diferencia de otros, como IRPF o IVA, su recaudación no depende del ciclo económico, con lo que en época de crisis es un importante colchón de recaudación como se ha demostrado en estos últimos ejercicios en los que algunas Autonomías han suprimido bonificaciones para percibir más. 

Eso sí, también está subida tiene su lado negativo. La suma de crisis económica y mayores impuestos también conlleva que se haya incrementado el número de personas que renuncian a ser herederos. Pero no sólo eso, las enormes diferencias  provoca que también sean muchos los que aprovechen esta distinta tributación a la hora de ceder sus bienes antes de fallecer.

Cómo se determina el impuesto

El impuesto se paga donde el fallecido ha tenido la residencia habitual, al margen de dónde se encuentren radicados sus bienes como regla general. De hecho, desde el 1 de enero de 2015 se ha eliminado la excepción que regía para los que residían en el extranjero antes de morir y que tributaban con el Estado. Desde este año, tributarán en la Comunidad Autónoma donde se sitúa el bien que heredará.

Por ello se multiplican los casos de personas que se empadronan en otra Comunidad. Por ejemplo, donde viven sus hijos, para que estos paguen menos, o incluso, que hagan la donación en vida a miembros de su familia que residan en otra Autonomía con menor tributación, ya que es el que recibe los bienes el que pagará según la normativa de su Comunidad Autónoma.

De una forma u otra, estas desigualdades seguirán existiendo al tener libertad en imponer tipos y deducciones las Comunidades Autónomas sin que haya ningún atisbo de cambio y el nuevo mapa electoral seguramente las aumente.