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Emilio Sánchez Vicario: "Nadal está por encima del bien y del mal"

Por la boca muere el pez

Enero 31, 2008

Se acaba otra semana marcada por la Copa del Rey, la eliminación del Atlético, el cierre del mercado invernal, ese que esta vez ni se ha movido –la crisis económica también ha llegado al fútbol-, y la lista de Luis Aragonés que ofrecerá hoy, pero como es costumbre desde la Federación desvelan a sus amigos con un día de antelación. ¿Estará Raúl? Parece que tampoco.

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Ya no sorprende a nadie que Raúl no esté en una convocatoria. Pero no porque no se lo merezca, que ahora sí se lo merece, sino porque todo el mundo sabe que el problema no es deportivo, es personal de un seleccionador que le ha puesto la cruz a un jugador que se sintió más fuerte de lo que era y revolucionó un vestuario convirtiéndolo en un gallinero en pleno Mundial. El problema para todos es que Luis no lo admite públicamente y tiene que mentir cada vez que le preguntan.
Vamos pues con las frases de la semana, comenzando precisamente por Luis: “Raúl no está porque yo considero que no debe estar“. Y sanseacabó no tiene vigila, que decía mi madre. Como tampoco tiene vuelta de hoja lo que opina el seleccionador cuando se le pregunta si vamos a ganar la Eurocopa: “¿Cómo vamos a ganarla si estamos entre los puestos siete y catorce? ¿Qué vamos a conseguir así?“. Ahora resulta que lo de la mejor liga del mundo era puro márketing. Ahora me explico tantas cosas.
¿Y Guti? ¿Estará Guti en la Eurocopa? Hay que ser imbécil para creer que si no está Raúl vaya a estar su alter ego Gutiérrez. El de Torrejón tiene la lengua demasiado larga para el de Hortaleza y eso le ha condenado. El 14 blanco decía esto esta semana: “La justicia dentro del fútbol es muy relativa y lo que Aragonés cree que es justo a otros no se lo parece. La selección es una espina que tengo clavada muy adentro”. Pues hijo, con un poquito de aceite y una aguja salen muy bien las espinas.

Pujol cree en Ronaldinho

La liga tiñe de blanco que deslumbra. ¿Se acuerdan de aquel producto que usaban en las casas las señoras para blanquear los azulejos de las cocinas? Sí, se llamaba Blanco España. Que nombre tan bonito y que significado tenía sin que nos diéramos cuenta.
Viene a cuento de que en Can Barça no saben si tirarse al Metro o a la taquillera que diría un castizo. Ronaldinho, el hijo pródigo, ha vuelto. Cuando se fue lesionado el Barça aún soñaba con la Liga; ahora es una pesadilla: Carlos Pujol aún tiene esperanza: “Ronaldinho nos puede devolver toda la alegría”. Sí, cuenta unos chistes graciosísimos”.
Quien no está para chistes es Javier Aguirre, con la Liga ya perdida y eliminados de la Copa. Les queda la Copa de la UEFA y arañar una plaza en Champions la próxima temporada. Dice el mexicano que “tenemos un buen panorama por delante, pero nos vamos jodidos por la eliminación”. Uno no sabe si lo decía en serio o con doble sentido. Igual era lo segundo.
Cambiemos de deporte, que la Fórmula 1 ya calienta motores. Y el Renault de Fernando Alonso de repente se ha convertido en un coche aspirante a todo, de ser una castaña pilonga la pasada temporada. A algunos no les llega la camisa al cuello, por ejemplo a Lewis Hamilton: “Creo que Renault quizás haya aprendido del año pasado y seguro que han fabricado un coche mejor, por lo que harán un mejor papel este año. Le deseo lo mejor a Fernando”. Y yo también te quiero, Lewis.
A Rafa Nadal quien no le quiere mucho es Emilio Sánchez Vicario, el capitán de Copa Davis. Nadal no jugará ante Perú por cansancio y claro, Emilio, que no las tiene todas consigo, carga contra el mallorquín: “Nadal está por encima del bien y del mal. Tanto él como Federer deciden cuando compiten y cuando no”. Y Rafa le contesta: “Es mejor que vayan los que están preparados. No me considero apto para esta eliminatoria y no estoy por encima de nada”. Este Vicario parece que no quiere seguir mucho tiempo en el equipo.
Otro que no se considera salvador es el nuevo jugador del Estudiantes, Walker Russell. Su apellido le obliga aunque no tenga nada que ver con el mítico David Russell. Sus primeras palabras son un aviso: “No vengo a salvar a nadie. Vengo a ayudar, a trabajar duro todos los días y sobre todo a ganar partidos, que al final es lo que importa”. Querido Walter, ni tu ni el propio David podría hacer nada por este equipo. Una lástima.