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Cena homenaje al jefe de la casa real de Portugal con asistencia, entre otros, de los hermanos Leopoldo y Víctor Calvo-Sotelo

Pleito dinástico en la casa real de Sajonia, país que dio dos reinas españolas

Julio 29, 2012
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Tras su paso por Barcelona en fechas recientes el duque de Braganza, jefe de la casa real de Portugal, fue honrado con una cena en Madrid el pasado 23 de julio en presencia de numerosos aristócratas y personajes de la vida política y social. Don Duarte de Braganza había expresado tiempo atrás su deseo de conocer el mundo de la empresa y de la cultura de la capital de España, hecho por el cual el marqués de Quintanar y el marqués de Torrelaguna le obsequiaron con una cena en la Gran Peña, lugar de encuentro clásico de la nobleza española en la Gran Vía madrileña.

Allí estaban el cuñado del duque de Braganza, el empresario portugués Manuel de Heredia, el marqués de Castrillón, presidente de la Real Academia de la Historia, el alcalde de Boadilla del Monte, y numerosos políticos del Partido Popular como los hermanos Leopoldo y Víctor Calvo-Sotelo (este último es Secretario de Estado para Telecomunicaciones), el diputado Manuel Rodríguez Rodil, o Luis Eduardo Cortés. El encuentro fue satisfactorio para todas las partes, pero esa misma noche, fallecía uno de los primos del duque de Braganza, el duque María Emmanuel de Sajonia, margrave de Meissen, y jefe de la casa real de Sajonia, en su “Villa Askania” de la localidad suiza de La Tour de Peilz.

Una casa real católica que dio dos reinas españolas

El margrave de Meissen, un personaje singular muy apegado a puntillosos protocolos y tradiciones, era nieto del último rey de Sajonia, Federico Augusto III, y ha dejado viuda a la princesa Anastasia de Anhalt. Durante largos años llevó las riendas de la arruinada casa real de Sajonia, no sin despertar a momentos numerosas críticas entre sus muchos parientes a causa de su histórica indecisión en relación con la identidad del que ahora, por fallecer él sin hijos, deberá de sucederle en la jefatura de tan histórica casa real católica alemana que dio dos reinas a España. Todo ello complicado por la gran cantidad de matrimonios de rango desigual en las distintas ramas de la casa de Sajonia.

Toda una ceremonia de la confusión pues se habló de un príncipe de Sajonia-Meiningen, y posteriormente puso todas sus esperanzas en su sobrino el príncipe Johannes Albrecht de Sajonia-Coburgo-Gotha cuya temprana muerte en un trágico accidente avivó el conflicto dinástico. En años posteriores convocó un consejo de familia por el que se decidió que el heredero sería otro de sus sobrinos, Alejandro Afif-Gessaphe, convertido entonces en príncipe Alejandro de Sajonia-Gessaphe, quien ya ha reclamado para si la sucesión de su tío y cuya posición se ve muy fortalecida por su matrimonio de rango igual con la princesa Gisela de Baviera.

Un príncipe que buscó esposa a través de un anuncio

Sin embargo el príncipe Alberto de Sajonia, hermano del difunto y conocido historiador, nunca aceptó el verse apartado de la sucesión a la jefatura de la casa y, aunque padece una enfermedad degenerativa, reclama sus derechos a pesar de no tener hijos de su unión con la polaca Elmira Henke, a quien muchos acusan de ser la verdadera instigadora de esas pretensiones. Por el momento parece que el grueso de las familias principescas alemanas reconoce como el nuevo jefe de la casa a Alejandro de Sajonia-Gessaphe, que reside en Méjico y que durante algunos años trabajó atrayendo inversiones extranjeras por cuenta del gobierno de Sajonia, que hoy lunes presidirá el entierro de su tío en la capilla real de Brennbichl, en el Tirol.

Sin embargo, aún se espera la reacción de otro príncipe sajón, el singular príncipe Rudiger cuya familia pudo años atrás rescatar todo un tesoro en objetos de plata que sus abuelos enterraron en el jardín del palacio de Moritzburg cuando el concluir la segunda guerra mundial se vieron forzados a huir hacia el oeste. Rudiger es un reconocido excéntrico, que tras haber pasado por prisión por dirigir una empresa médica sin tener la cualificación necesaria para ello, y después perder a su esposa que se suicidó, hace tan solo un par de años acudió a la revista alemana Bild para insertar un anuncio en busca de esposa en una mujer de entre 25 y 50 años, ofreciendo a cambio una renta mensual de 2.500 euros así como el guardarropa y las joyas propios de una auténtica princesa.

Ricardo Mateos