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Perplejidad y estupor por la ausencia de Doña Letizia en la final de la Champions League en Milán cuando la entonces Reina Sofía sí estuvo en la de Lisboa de hace dos años

Mayo 31, 2016
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Era muy difícil repetir lo sucedido en Lisboa hace dos años y volvió a ocurrir. Si bien es cierto que equipos de una misma ciudad han ganado ya varias Champions League o Copas de Europa (Milán en Inter de Milán, por ejemplo),  nunca se habían enfrentado dos equipos de la misma ciudad en una final, y en tres ediciones los han hecho dos veces el Real Madrid y Atlético de Madrid. Un hecho deportivo tan importante no tuvo la consideración que se merecía. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena,  después de despreciar a los Clubs, sin ninguna pancarta, bandera o muestra de apoyo a los dos equipos principales de la ciudad en la sede del Ayuntamiento -algo que sí ha hecho Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid– sí se apuntó al viaje. Y no lo hizo sola, fue acompañada de su polémica concejala, Celia Meyer, y de su nieto, para quien no dudó pedir una invitación a ambos equipos. Toda una nueva muestra de su hipocresía.

Pero para menosprecio, el de doña Letizia. La esposa del rey Felipe VI, no hizo acto de presencia en Milán, sin que tuviera ningún compromiso que lo impidiera, ni en la noche del sábado ni tampoco absolutamente nada el domingo. De hecho no lo tiene hasta hoy, lunes 30 de mayo, cuando acuda junto al rey de España a inaugurar la Exposición de El Bosco en el Museo del Prado. El capricho de doña Letizia contrasta con lo ocurrido hace dos años en Lisboa. Entonces, la reina doña Sofía acompañó a don Juan Carlos I en el palco, tan sólo 25 días antes de que este anunciara su abdicación. Una diferencia en las formas, en el fondo y en el “saber estar” que cada día son más profundas.

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La reina Sofía en la final de Lisboa de 2014

Quizá a doña Letizia ya le pareció mucho estar presente en la final de la Copa del Rey del pasado domingo, que enfrentó al FC Barcelona y el Sevilla, con prórroga incluida, pero ya el sábado por la mañana, en la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, dio la nota, tal y como atestiguaron multitud testigos. Finalizada la parada militar, y ya dentro del coche oficial que los llevaría de vuelta al Palacio de la Zarzuela, mientras el rey se despedía del público que abarrotaba el Paseo del Prado del Madrid, doña Letizia se centraba en su teléfono móvil. No sabemos si en ver llamadas pérdidas o en contestar WhatsApps de sus “compi yoguis”, pero en todo caso haciendo honor a la altanería, arrogancia y menosprecio que cada día nos tiene más acostumbrados.