Menú Portada
El periodista tiene 34 denuncias interpuestas contra periodistas y medios de comunicación

Pepe Navarro: “Hubo un momento en el que me entraron ganas de matar”

Marzo 16, 2008

Pepe Navarro se ha convertido en el azote de los periodistas. Asegura que la prensa fue la culpable de que se le despertara un instinto irracional y animal. Sin embargo ya casi no recuerda cuando desde su programa se permitió asegurar que la farmacéutica de Olot había fingido su secuestro.

pq_475_pepenavarrito.JPG

Pepe Navarro continúa con su cruzada contra la prensa del corazón. Harto de que su controvertida personalidad sea motivo de debate en programas de televisión, el cordobés ha interpuesto 34 denuncias contra periodistas y medios de comunicación que, en algún momento, han comentado aspectos relacionados con su vida privada. El pasado viernes tuvo lugar la primera de las vistas en el Juzgado nº5 de Instrucción de Madrid. En esta ocasión, el objeto de la denuncia era un artículo en el que, basándose en la existencia de un material gráfico, se insinuó que Navarro Prieto mantenía un romance con Sonia Moldes. Pese a que muchos medios dieron por veraz la información, Pepe prefirió denunciar al medio que difundió la noticia. Pese a todo, el denunciante abandonó el juzgado por tener un compromiso ineludible.
Antes de acceder al interior de la sala, Navarro, que no se desprendió de unas oscuras gafas de sol que ocultaban su mirada, se acercó sigilosamente a un rincón del pasillo en el que nos encontrábamos varios periodistas. Allí, con tono firme y voz enérgica, no dudó en confesar que la presión mediática le despertó ciertos instintos irracionales: “Hubo un momento en el que me entraron ganas de matar. No podía soportar que entraran en mi vida gratuitamente”. Pepe se refería a las informaciones que varios cronistas de lo social vertieron durante su polémica separación de la modelo Lorena Aznar. El informador asegura haberse sentirse vilipendiado y ultrajado por todos aquellos que departieron sobre su agitada vida personal. Sin embargo, chirría la facilidad con la que se ha olvidado de una de sus últimas entrevistas con Jesús Quintero en la que puntualizó y profundizó en temas poco o nada relacionados con su profesión. ¡Ay la desmemoria!
 
Diferentes raseros para medir el derecho al honor
 
Permanece intacto el recuerdo de cuando Navarro convirtió la tragedia de Alcàsser en un zafio espectáculo televisivo en el que se mostraban fotografías escalofriantes y se describían minuciosamente métodos criminales con total impunidad. Tan o más escandaloso resultó el día en el que Pepe Navarro permitió que desde su tribuna se acusara a Mª Ángeles Feliu, la farmacéutica de Olot, de haber fingido su secuestro. Gravísimo ataque a la honorabilidad de la catalana, que fue indemnizada con 500.000 euros tras celebrarse el juicio al que Navarro decidió no presentarse: “Está en paradero desconocido y es una pena que no haya dado la cara” declaró a la prensa Carles Monguilod, el abogado de la denunciante.
Fue entonces cuando el programa se retiró de la parrilla, al considerarse que vulneraba el Código de Conducta aprobado por el consejo de administración de la cadena que emitía el espacio. ¿Fue Pepe Navarro el pionero de esa telebasura que aborrece? Por aquel entonces hurgaba en lo ajeno, hacía negocio de la violación de la intimidad e irrumpía en la vida pública y jugaba con ello. Hay veces en que es mejor vaciarse el ombligo antes de acudir a los tribunales para atusarse la melena en señal de indignación. Cazador cazado, burlador burlado. Ya huele.
 
Por Saúl Ortiz