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Pelea por el título en Misano: Valentino Rossi, el nuevo Alí, vs. Jorge Lorenzo. Márquez y Pedrosa, los árbitros

Septiembre 10, 2015
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Valentino Rossi afronta el último tercio del Mundial de MotoGP con la moral pletórica tras su exultante victoria bajo el diluvio de Silverstone, que le ha llevado a aumentar su ventaja sobre el mallorquín Jorge Lorenzo a 12 puntos en la general provisional. Una recta final del campeonato que se inicia este fin de semana en el circuito de casa, el Misano-Marco Simoncelli

La trayectoria del piloto de Tavullia, tanto en este Mundial como en toda su carrera deportiva hasta la fecha, tiene muchas similitudes con la de otro grande del deporte de todos los tiempos. Me refiero al inmenso Cassius Clay, Muhammad Alí para la posteridad. Permítanme la licencia de comparar el motociclismo con un deporte tan bello y al mismo tiempo tan denostado como el boxeo, pero la biografía de ambos tiene paralelismos más que remarcables.

El ascenso

En 1974 Alí, o Clay por entonces, tenía un impecable palmarés a sus espaldas, que incluían una medalla de oro en los Juegos Olímpicos y se enfrentaba, con sólo 22 años, al reto de pelear por el título de los pesos pesados contra el rey de la época, un Sonny Liston que mandaba en las apuestas 7 a 1 y a quien vapuleó sin contemplaciones. A partir de entonces dominó a placer en la escena mundial aunque muchos discutieran la valía de sus contrincantes.

Rossi, en 2001 y también con 22 años, ganaba el Mundial de 500cc tras un fulgurante paso por 125cc y 250cc, conquistando el título en ambas categorías. Tras el único título con las explosivas 500cc, dominaba los dos primeros años de la nueva era de MotoGP con Honda y, harto de escuchar como su moto era superior al resto, cambiaba de marca y sumaba dos nuevos títulos con una Yamaha a la que todos tildaban de inferior. A pesar de ello, y al igual que el púgil norteamericano, muchos ponían en duda el nivel de sus entonces rivales.

El purgatorio

Alí tuvo que pasar por el calvario de tres años y medio sin pelear por negarse a unirse a las Fuerzas Armadas de EE.UU. en plena guerra del Vietnam. Rossi no tuvo ninguna sanción pero pasó dos temporadas prácticamente en blanco cuando decidió enrolarse en las filas de Ducati para intentar ser el primer italiano en vencer el título de la categoría reina con la marca de Borgo Panigale y, dicho sea de paso, librarse del empuje de un Jorge Lorenzo que le había apretado desde su llegada a Yamaha, conquistando el título en 2010.

Cuando el norteamericano pudo por fin regresar al rin, tanto él como sus numerosos fans descubrieron que ya no era el mismo, era más lento, menos ágil, le costaba más esquivar los golpes y, sobre todo, ya no era el incansable atleta de antes. A Rossi, en su vuelta a Yamaha en 2013, le ocurrió tres cuartos de lo mismo: seguía siendo rápido, pero no el más rápido. A sus antiguos rivales, su compañero de marca Jorge Lorenzo y el piloto de Honda Dani Pedrosa, se les había unido el fenómeno, Marc Márquez, todos con hambre de título y más rápidos que él. El resultado no fue otro que el cuarto puesto en el campeonato y una pírrica victoria durante toda la temporada.

“Vuelo como una mariposa, pico como una abeja”

El boxeador, después de mucho intentarlo, consiguió que le ofrecieran la pelea por el título ante Joe Frazier en 1971. Un combate despiadado que ganó Frazier y acabó con ambos en el Hospital. Alí declaró: “La próxima vez será distinto. Cuando alcanzas el éxito como yo lo hice, te embriagas con la fama. Crees que correr tres millas al día es suficiente. Eso es todo lo que entrené para esta pelea. No descansé lo suficiente, no entrené tan duro como solía hacerlo. La próxima vez correré más, y mis piernas estarán a punto”.  A partir de entonces la estrategia de Alí cambiará, desarrollara más su resistencia a los golpes de los contrarios, que sólo devolverá en momentos puntuales de forma letal: “Vuelo como una mariposa, pico como una abeja”, según sus propias palabras.

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Misano, territorio de Valentino Rossi

Valentino Rossi comienza su cambio de estilo durante la temporada 2014 y en cada carrera se acerca más al trío fantástico de españoles. Su conducción se vuelve más moderna, más ágil en los cambios de dirección de la moto, más física. Para llegar a ello renueva su equipo y se deshace de su técnico de siempre, el australiano Jeremy Burgess, para fichar a su compatriota Silvano Galbusera, que, procedente de Superbikes, le hace tener la puesta a punto que necesita para estar con ellos.

Tras este significativa sustitución, el cambio más importante llega en su entrenamiento, tanto físico como encima de la moto; se vuelca en rodar en “dirt track”, especialidad americana que consiste en correr en pistas de tierra sin freno delantero y controlando la moto sólo con la rueda trasera. Valentino, que ya hacía esto esporádicamente, construye en Tavullia unas instalaciones de referencia en Europa, el “VR46 Ranch”, donde entrena casi a diario con sus pupilos, los jóvenes pilotos italianos que ha escogido para dar su apoyo como sucesores y que empujan a su maestro a dar lo mejor de sí mismo para ganarles.

Los resultados llegan en la segunda mitad del Campeonato y de las nueve últimas carreras vence dos, termina segundo en otras dos ocasiones y sube al tercer escalón del podio en cuatro oportunidades. Este impresionante sprint final le da el subcampeonato tras Márquez, ganando a su compañero de equipo, Jorge Lorenzo, a quién no superaba en la clasificación desde el lejano 2009. Rossi ha ganado su primera batalla y con este hecho manda un mensaje a las altas jerarquías de la firma de Iwata: ya está listo para luchar por el título.

En la historia pugilística están escritas con letras de oro las victoria del “nuevo” Alí, el deportista que se reinventó a sí mismo para vencer a Joe Frazier y George Foreman en memorables combates, reinando de nuevo en el boxeo mundial. Ahora Rossi quiere repetir lo mismo.

Misano, el punto de partida de la recta final

Valentino, a sus 36 años, espera ser el nuevo Alí. Por lo pronto sus formas calcan a la perfección el vuelo de la mariposa y la picadura de la abeja; cuando no puede golpear con rotundidad, como lo hizo venciendo en Qatar, Argentina, Holanda y Gran Bretaña, sabe encajar los golpes y minimizar los daños para acabar subiendo al podio, cosa que ha hecho en todas las restantes carreras de la temporada. Algo que no ha podido hacer su máximo rival, Jorge Lorenzo, que ha ganado una carrera más que el italiano pero no se muestra tan regular.

Tras el descarte definitivo por el campeonato de un Marc Márquez con la peor Honda de los últimos tres años, en Misano, a escasos 15 kilómetros de su Tavullia natal, se prepara un emocionante duelo al sol entre los dos pilotos de Yamaha por el cetro de la categoría reina. Y decimos Yamaha porque desde que el trazado sanmarinense regresó al Mundial en 2007, la marca de los diapasones ha vencido en cinco ocasiones, tres de la mano de Jorge Lorenzo y dos por parte de Rossi, mientras que Ducati y Honda tan sólo cuentan con una victoria.

Márquez y Pedrosa, árbitros de lujo

Como vemos, históricamente Misano ha sido un circuito Yamaha, pero ahora, tras un excelente reasfaltado que ha eliminado los numerosos baches del trazado, las tornas pueden cambiar. Las Honda de Márquez y Pedrosa, cuyo principal problema esta temporada es la falta de agarre y tracción, algo que se agrava en asfalto bacheado, quieren y pueden convertirse en árbitros de esta pelea entre los pilotos de Yamaha. Márquez desea borrar el sinsabor de una temporada en la que ya acumula cuatro caídas decisivas, la última hace quince días en Silverstone, mientras que Pedrosa busca su primera victoria de la temporada en un circuito en el que venció en 2010. Dani, en sus nueve años en MotoGP, siempre ha ganado al menos una carrera, por lo que siempre hay que contar con él. Sea cual fuera el resultado de los pilotos de Honda, está claro que ambos pueden robar valiosos puntos a ambos candidatos al título.

Esta carrera no decidirá el título, pero el italiano espera que sea la piedra angular de su décima corona y no se puede pasar por alto que ha entrenado casi semanalmente en dicho trazado con una especialísima Yamaha YZF-R1M, la nueva moto de calle desarrollada entre otros por Rossi y que según todos los pilotos que la han probado, es lo más cercano a una MotoGP en la actualidad.

Rossi desea más este título que ninguno de los anteriores y sólo un inspirado Jorge Lorenzo puede impedírselo. Porque Rossi, como Alí, ya no quiere ser sólo campeón, quiere ser leyenda y si recupera el reinado de MotoGP, seis años después y con 36 primaveras a sus espaldas, lo habrá conseguido con creces.

Los campeones no se hacen en gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy dentro de ellos. Es un deseo, un sueño, una visión“, Muhammad Alí.

Epílogo

La historia del boxeo, al igual que el motociclismo, contiene muchos nombres de juguetes rotos, aquellos que lo dieron todo por un sueño y que acabaron cayendo a plomo. Pero contribuyeron a hacer grande el deporte en la misma medida que aquellos otros que llegaron al Olimpo. Hace pocos días se nos fue uno de ellos. D.E.P. Joan Garriga.

José M. González Tamajon

@JMGTamajon