Menú Portada
Tras la adjudicación del contrato para la "adquisición de artificios lacrimógenos y fumígenos"

Pedro Morenés (Defensa), y Jorge Fernández Díaz (Interior), se gastan un millón y medio de euros para frenar a los manifestantes españoles con gases CS que podrían tener efectos letales

Mayo 20, 2015

La empresa adjudicataria, Falken S.A., ha “obtenido la mayor puntuación en aplicación de los criterios para la adjudicación del contrato y ponderación de los mismos”
La compañía suma 7,68 millones de euros entre 2000 y 2013 en contratos publicados en el BOE sólo con el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz
Muchos estudios aseguran que el gas CS puede crear severo daño pulmonar, como también dañar significativamente el corazón e hígado


Cada vez son más las concentraciones que se congregan en torno a las plazas públicas españolas, casas consistoriales, delegaciones de Gobierno y otros ejecutivos. La muchedumbre se agolpa blandiendo carteles que rezan proclamas conjuntas y profiriendo cánticos que encierran derechos por cumplir. No son éstas desconocidas para el pueblo. Quién más, quién menos, ha formado parte de alguno de estos colectivos sociales, porque quién más, quién menos, ha sido esquilmado por el vituperio de las libertades públicas. El decreto 3+2 en la Educación, el fraude de las participaciones preferentes en la Banca, la privatización de derechos básicos en la Sanidad, la nueva Legislación de la Reforma Energética, la mayor tributación en Hacienda o la asignación de cuotas en la Pesca son solo algunas de las reclamaciones que la sociedad ha pedido en bloque a los órganos competentes. El telón de fondo, común a todas ellas, una crisis que por mucho que quieran embellecer, no se acaba de marchar.

Pero es este Gobierno español que gusta más del mirar hacia otro lado que del sentarse a dialogar. Millón y medio de euros es una cantidad más que suficiente que serviría para abrir más plazas de Colegios Públicos o para atender a muchos inmigrantes que se encuentran sin tarjeta sanitaria, por poner un ejemplo. Sin embargo, el gobierno de Mariano Rajoy -a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad-, lo utiliza en acallar las voces de los críticos, o mejor dicho, de los que piden lo que se les debe.

Casi un millón de euros para acallar las protestas

Para ello, la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil dependiente del Ministerio de Defensa de Pedro Morenés ha licitado recientemente el contrato para la “adquisición de artificios lacrimógenos y fumígenos para uso” en la Benemérita. Esta compra de material antidisturbios de potente carga química, habla a las claras de las pretensiones del Gobierno que recurre directamente a la fuerza en lugar de la concordia. El precio de la “censura” llega hasta los 1.454.904 euros (impuestos incluidos).

El contrato comprende dos lotes, un primero dedicado a los artificios lacrimógenos al que se le dedican 741.548,5 euros y un segundo para artificios fumígenos al que se le dedican 408.012 euros. La empresa adjudicataria, Falken S.A., dedicada a la fabricación de productos de seguridad y artículos pirotécnicos y que además parece ser el proveedor único y exclusivo de gases lacrimógenos y otro tipo de accesorios para las fuerzas de seguridad del estado desde hace años. Como dato cabe destacar que entre 2000 y 2013, suma 7,68 millones de euros en contratos publicados en el BOE sólo con el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz. Esta vez se ha llevado ambos lotes por haber “obtenido la mayor puntuación en aplicación de los criterios para la adjudicación del contrato y ponderación de los mismos”. Una oferta ganadora de tan solo dos recibidas.

¿Un gas letal?

Según el Pliego de Prescripciones Técnicas, el artificio se compone de un cuerpo exterior metálico o plástico y su carga estará “fraccionada y exteriormente confinada por un cuerpo plástico termoestable o material similar, compuesta de tres o más pastillas lacrimógenas, cuyo agente activo será CS (O-Clorobencilideno malononitrilo)”. 

Es el gas CS, un elemento que, pese a haber sido clasificado como no letal, muchos estudios han levantado dudas acerca de esta clasificación ya que puede crear severo daño pulmonar, como también dañar significativamente el corazón e hígado. Un estudio comisionado por John C. Danforth de la Oficina del Consejo Especial de los Estados Unidos llegó a asegurar que “existe una posibilidad distintiva que este tipo de exposición al gas CS puede contribuir significantemente o incluso tener efectos letales”.

Es curioso ver también cómo la cantidad de botes solicitados ha aumentado desde 2013, cuando se adquirieron 50 artificios lacrimógenos y otros tantos fumígenos, hasta 2014 y 2015 cuando la Benemérita solicitó 18.000 artificios lacrimógenos y 7.000 fumígenos.