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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Pedro José Ramírez presenta a su posible novia, Cruz Sánchez de Lara, ante las especulaciones sobre su amistad con Julia Steinbusch, a quien relacionan con el rey Juan Carlos

Noviembre 11, 2016

Parece ser solo una fan apasionada del periodista Pedro J. Sorprende, sin embargo, su fijación con las mujeres relacionadas, de una forma u otra, con Casa Real. Como le dijo Felipe VI al conde de Villamediana, el que pronto será ex marqués si se divorcia de Agatha Ruiz de la Prada, ha picado siempre muy alto.

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Pedro J. Ramírez parece decidido a convertirse en un personaje de corazón de primera fila. Ha esperado al cierre de las revistas y a su salida en los quioscos para publicar una foto en twitter que puede ser interpretada como la pista definitiva sobre quién es la mujer que ocupa su corazón. El periodista ha publicado una foto  también en El Español con Cruz Sánchez de Lara, extremeña, conocida entre sus amistades como “Mari Cruz”,  abogada activista a  favor de los derechos humanos, que tuvo una relación con Alberto Closas Jr y un afamado periodista y es miembro del Consejo de Administración del mencionado diario digital.

La noticia de la separación de Pedro J. Ramírez y Agatha Ruiz de la Prada ha sido el bombazo informativo de la semana. Informalia, la página web de El Economista, el diario de Juan Tomás de Salas, que ha conocido mucho al editor y periodista, parece tener información de primera mano al respecto. Ellos han sido quienes publicaron que el pasado sábado 29 de octubre, justo un día después de haber concedido una entrevista a Vogue como una pareja feliz, el director de El Español le espetó a su mujer:. “Te dejo, estoy con otra persona…vamos a tomárnoslo con calma”. Y Agatha respondió: “De calma, nada. Te vas ahora mismo de casa”,

Su anunciada relación, ¿una cortina de humo?

Informalia, relacionaba en otra información  A Pedro J. con Julia Steinbusch, de quien afirma el citado medio que fue relacionada en su día con el rey emérito Juan Carlos I. Es una guapa alemana a caballo entre los cuarenta y los cincuenta. El periódico señala que coqueteaba en la Red y que ella llegó a decirle: “Tus Cartas son como un buen polvo: largo, satisfactorio, sensual. Y después siempre quiero más y más”. El pasado 14 de agosto, tan solo dos meses después de que Pedro J. contrajera matrimonio con Agatha tras tres décadas de unión para que sus hijos pudieran heredar algún día los títulos, él  le hizo un like al mensajito. El pasado jueves tras conocerse la noticia de la separación, Julia, informan en El Economista, publicó en una cuenta de Twitter: “Todo ocurre por una razón…”. Para añadir después: “Tal vez nuestros errores son lo que hacen nuestro destino. Sin ellos, ¿qué daría forma a nuestras vidas? Tal vez si nunca nos desviamos de rumbo, no nos enamoramos, ni tenemos hijos, ni somos quienes somos. Después de todo, las estaciones cambian. La gente entra en tu vida y la gente sale. Pero es reconfortante saber que los que tú amas está siempre en tu corazón”. El mensaje ha desaparecido, y a la vista de los acontecimientos se interpreta ahora como unas frases de aliento a su amigo, a quien siempre, según Informalia, dedicaba piropos alabando su belleza, su inteligencia y su gracia. Pedro J. Tiene muchas admiradoras. También una prestigiosa actriz perteneciente a una saga del mundo de la interpretación lo considera todo un sex symbol.

Pedro J., a la sombra del león real

Aunque Cruz Sánchez de Lara no tiene nada que ver con lo monarquía, sorprende la casualidad que acompaña al veterano periodista. Parece tener fijación, o el destino ha sido el que lo ha fijado, a las mujeres relacionadas con Casa Real. Pongamos que hablo de Isabel Sartorius. Pedro J. la contrató cuando ya era ex del príncipe de Asturias para que escribiera textos firmados con un seudónimo elegido con muy mala milk, “Inés de Castro”, la protagonista del dramón romántico más macabro de la Historia de Portugal. Inés, nacida en la comarca gallega de Limia, fue la amada/ amante de Pedro I de Portugal, entonces infante Don Pedro, hijo de Alfonso IV de Portugal, quien no la tragaba, como doña Sofía no aguantaba a Isabel Sartorius. Pedro, anteriormente casado con Constanza, que se dice murió de pena, se casó en secreto con Inés, pero su propio padre, instigado por varios nobles que aludieron razones de Estado, planeó la muerte de la joven, asesinada en la Quinta de las Lágrimas de Coímbra por tres caballeros. Cuando Pedro llegó al trono se vengó y los mandó matar. Cuenta la leyenda que engalanó el cadáver de la joven como el de una reina y lo sentó en el trono, para que todos los nobles le rindieran honores y besaran la mano del esqueleto rindiéndole vasallaje.

La idea del seudónimo fue de Pedro J. e Isabel Sartorius accedió de buen grado. ¿Por qué la contrató? ¿Delirios de grandeza? Tal vez los mismos que le motivaron a besar a doña Letizia, entonces princesa de Asturias, en la recepción en Zarzuela a los integrantes de la redacción de Yo, Dona, publicación perteneciente al diario El Mundo, dirigido entonces por Pedro J. Ramírez. Sin venir a cuento, y saltándose todo el protocolo, le plantó dos besos en la mejilla, en lugar de estrechar la mano o esbozar una reverencia. ¿A qué esas confianzas? ¿Pretendía cimentar la leyenda de que fue la reina quien le instigó/ ayudó a hundir a los Urdangarín? No es de extrañar que, con esos gestos, hasta la cuñada de la reina, doña Cristina, llegara a creerlo en un momento de desesperación. Si se separa de Ágatha Ruiz de la Prada, Pedro J. ya no será ni marqués ni barón consorte, pero no hay duda de que, como le dijo Felipe IV al conde de Villamediana, enamorado de la reina, el periodista ha picado siempre  y picará muy alto. Ahora, ya no busca pegarse a la monarquía, el rey es él, o así lo considera. No hay más que ver la foto del tweet: “A la sombra del león”.

Ana Montesinos