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Exclusiva: Primera reacción del hermano del "novio" de la Duquesa de Alba

Pedro Díez Carabantes: “Durante todo este tiempo se han dicho muchas barbaridades”

Septiembre 4, 2008

El hermano de Alfonso Díez responde algunas de las preguntas sobre la posible boda de su hermano con la Duquesa de Alba. ¿Cuándo se enteró de la noticia?

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Ya no la calla nadie. Ni siquiera ese cariño adormilado que profesaba hacia sus vástagos le ha evitado romper su silencio y aclarar, de forma brillante y sibilina, los verdaderos motivos que llevaron a sesgar sus planes de boda con un hombretón de mirada indiscreta y corazón algodonoso. A través de una incomparable entrevista realizada por el periodista Juan Antonio Olivar para la revista Hola, Cayetana de Alba pone el punto y final a un sinfín de rumores y especulaciones que parecían sinsentidos, respaldando la información de la periodista Pepa Jiménez, descubridora absoluta de su casi clandestina relación con Alfonso Díez. La aristócrata, que confirma sentirse enamorada del funcionario, arremete sin compasión ni dubitaciones contra todos sus hijos, a quienes acusa de haberle roto la ilusión de pasar por la vicaría sesenta años después de su primera boda. Se siente traicionada, absolutamente manipulada y terroríficamente humillada ante un comportamiento que tilda de poco estiloso. No le gustó que sus hijos decidieran reunirse a sus espaldas para redactar un comunicado de prensa que sirvió de desmentido oficial. Pese a que no lo aprobó, tuvo que tragar con ruedas de molino. No es de extrañar, pues doña Cayetana nunca tuvo una relación excesivamente cordial con ellos. La suya es una educación lejana a lo sensiblero que provocó más de un disgusto durante la adolescencia de Fernando y Cayetano. A pesar de los pesares, me insisten en que la paralización del bodón únicamente se ha efectuado ante los ojos de la prensa y de su propio círculo afectivo. No nos enteraremos.
 
Primeras declaraciones
 
La entrevista concedida a la revista del saludo ha sorprendido a propios y a extraños. Su hijo Fernando se mostraba algo perplejo y asombrado cuando le telefoneé a primera hora de la mañana para preguntarle por las palabras de su madre. Es, y será un señor, incapaz de definir o catalogar a su madre con malicia. Sin embargo, horas más tarde de la publicación pude hablar con Pedro, el hermano de Alfonso Díez, propietario de una casa de antigüedades en la calle Zurbano de Madrid.
 
Conversar durante unos minutos con un Pedro que parece algo habituado al contacto con la gente, me sirvió para comprobar el hermetismo con el que Alfonso había llevado su historia de “amor” con la Duquesa. Correcto, con una cordialidad nada encorsetada, el anticuario me respondió a algunas de las cuestiones que me apabullaban: “Si te soy completamente sincero, no estoy puesto al corriente de toda esta maraña informativa. No tenía idea, ni de la boda, ni de absolutamente nada de nada y, la verdad, es que me acabo de enterar hoy mismo”. Tras semejante confesión, aclaró: “No tenía conocimiento de este tema porque he estado de viaje. Un viaje largo y agotador que, la verdad, me ha dejado con los horarios un tanto trastocados, pero bueno tampoco es que me guste hablar demasiado sobre la vida de los otros”. Poco amigo a largar ni hurgar en la pena ajena, el amable caballero no dudó en salir en defensa de su hermano: “Se han dicho muchas barbaridades durante este tiempo según estoy comprobando. De todas formas creo que las aclaraciones deberá hacerlas mi hermano si es que él lo cree conveniente”. Antes de finalizar mi conversación, quise preguntarle sobre los rumores que aseguran que mantuvo una relación de amistad con el último marido de la Duquesa: “Sí, que yo era amigo de Jesús Aguirre eso es cierto, pero no voy a entrar a dar ningún tipo de explicación”.
 
Por Saúl Ortiz