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Claves para elegir la mejor opción

Pedir un préstamo para llegar a fin de mes: ¿Solución o problema?

Abril 30, 2014
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Las cuentas no salen, no se cubren los gastos, ¿Qué podemos hacer? Pedir un préstamo personal puede parecer una solución pero supone devolver esta cantidad con sus intereses agravando el problema mes tras mes. Por ello, antes, debemos analizar sus beneficios y riesgos. Y es que antes de pedir un préstamo debemos reconsiderar todos los gastos, plantear todo recorte necesario, y ver el resto de las opciones. Aunque optemos por el préstamo, cualquier disminución del gasto ayudará a asumir futuros costes.

Si finalmente elegimos la opción de solicitar financiación, en primer lugar hay que hacer números, buscar el préstamo personal más rentable. Los créditos al consumo han visto elevar su tipo de interés a la vez que se disminuye su concesión, por lo que buscar y negociar condiciones es más largo y complicado. No debemos abusar de cantidad. Buscamos un préstamo para solventar un problema puntual de liquidez; otros fines lo único que conseguirán es que agravemos con un nuevo gasto.

Qué tenemos que tener en cuenta

Las dos variables más importantes de un préstamo son el precio y el plazo. Ambas determinarán el coste total de la operación y la carga financiera que soportarán nuestros bolsillos. El precio viene determinado por la TAE, variable que engloba tanto el interés de la operación como todas las comisiones y otros gastos obligados para su concesión (como puede ser gastos de notaría o fedatario público). En los préstamos personales suele ser muy común las comisiones de apertura y también las de estudio y la imputación de ambas eleva el coste de la operación, teniendo en cuenta que se cobran al principio restando de la cantidad que nos va a prestar el Banco.

El plazo es el segundo factor determinante. A más plazo las cuotas son inferiores pero el coste total de la operación se dispara. Por ello es importante elegir aquel plazo que nos permita pagar la máxima cuota. Para disminuir la misma es también importante que las comisiones de amortización, tanto la total como la parcial, sean lo más bajas posible o mejor aún que no existan. Amortizar un préstamo en la medida que podamos nos ayudará a conseguir un ahorro global.

Sólo para problemas coyunturales

Lo más importante es no perder la perspectiva y no “engañarnos a nosotros mismos”; debemos huir del “efecto pelota”, pedir un préstamo para cubrir otras deudas, ya que podemos entrar una escalada que se puede romper drásticamente cuando se corte la concesión y encontrarnos con una deuda inasumible. Lo mismo ocurre con las Tarjetas de Crédito, que actualmente tienen la misma consideración de crédito al consumo “pre concedido”.

Por el contrario, si tenemos un horizonte de ingresos en el futuro y el problema es coyuntural, no es mala idea, pero en este caso a la hora de negociar el préstamo consideremos aspectos importantes como la comisión de cancelación total o parcial. Si conseguimos el equilibrio en el futuro de nuestras cuentas, utilizar dinero que nos sobre para disminuir la deuda será un alivio para nuestro bolsillo. Por tanto, las claves son: nunca pedir un préstamo que no podamos pagar y huir siempre de cubrir deudas con otras deudas ya que el efecto final puede ser catastrófico para nuestras finanzas personales y, si lo hacemos, amortizarlo en el menor tiempo posible.