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Ha decidido asumir y vivir

Patricia Rato se quita el duelo

Mayo 26, 2010

La separación ya es un hecho. Desde que en exclusiva dimos el nombre de la “amiga” de Espartaco, las aguas bajan muy turbias entre el matrimonio. Mientras el torero ya se ha mudado totalmente, su ex mujer se recupera poco a poco del brutal golpe.

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Fuimos los primeros en dar el nombre de la supuesta novia del torero Juan Antonio Ruz ‘Espartaco’. Desde aquel momento todos hablan de Macarena Bazán, una funcionaria con gran carácter, que desde el principio ha querido mantenerse al margen de las polémicas que les rodean. Ha hecho bien, pues lo cierto es que se dice que ella todavía anda casada con un pez gordo de Huelva, con quien, al parecer, sigue residiendo en una de las urbanizaciones más importantes de la provincia. Insisten en que nada entre dos aguas: entresemana se ve con el torero y, los fines de semana con su marido. Unas informaciones que no hacen, sino, que acrecentar los rumores de infidelidad de ambos protagonistas. Quizás por eso, Espartaco y Patricia Rato buscan desesperadamente llegar a un acuerdo para divorciarse oficialmente. Algo que se complica, pues el matador parece no querer hacer frente a las pretensiones, nada desorbitadas, de su mujer. “No hay comunicación entre ellos y eso es, verdaderamente, uno de los principales problemas”, me espetó telefónicamente uno de los mejores amigos de la pareja. No sólo se refieren a asuntos económicos, sino también a otros más personales como la comunión de su hijo más pequeño. Rato prefiere alejarse de las fincas comunes para hacerlo en un lugar neutral, sin que haya ataduras sentimentales que produzcan morriña o desasosiego. Es una lástima.
 
Él ya vive con su “amiga”
 
Aunque en el exterior caen chuzos de punta, Espartaco y Macarena Bazán decidieron fijar su residencia en una céntrica calle de Sevilla. Hace pocos días fueron inmortalizados mientras entraban, por separado, a su domicilio. Me cuentan que, a pesar de que se ha hablado hasta la saciedad, pocos saben que fue hace unos días cuando el diestro trasladó gran parte de sus enseres personales al casoplón que comparten desde hace ya algunas semanas. Me cuentan que hay fotografías de Juan Antonio llevando grandes maletas.
 
No quiere enamorarse
 
Me cuentan que Patricia ya no llora como antes. De hecho, la joven se deja querer ante los embistes de algunos de los amigos que quieren ser algo más. No está abierta al amor, pero afortunadamente se ha quitado el amargo de la piel. Ella es una mujer de tradiciones y de creencias religiosas muy arraigadas. Por eso le cuesta tanto reponerse del duro bache por el que atraviesa. No es que le guarde rencor a un Espartaco que empieza a volar solo, sino que siente el peso de la presión mediática en su espalda. De hecho, en más de una ocasión ha pedido -de muy buen modo, por cierto-  que los medios de comunicación le dejaran descansar. En parte se siente culpable de que, por ejemplo, su hija mayor haya sido inmortalizada en compañía de Francisco Rivera, con quien mantiene una estrechísima relación desde hace mucho tiempo. Eso no lo puede soportar. Me cuentan que, aunque Patricia es más bien parca en palabras ante las cámaras, en privado se confiesa ante sus amigas, algunas de ellas habituales de la prensa de las portadas de las revistas. Y a ellas les cuenta cómo de difícil se le está haciendo enfrentarse en solitario a todo lo que está pasando. Será cuestión de tranquilizarse, respirar hondo y vivir con una eterna sonrisa.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)