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La representante de la actriz: "No tiene nada que esconder"

Pastora y Juan: ¿Amor de película o amistad idílica?

Diciembre 3, 2009

Cuando aprecía que las informaciones apuntaban a una supuesta relación sentimental entre Pastora Vega y Juan Ribó, la mujer del actor se desdice de sus palabras. Todos lo niegan. La representante de la actriz asegura que entre ellos únicamente hay amistad.

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Todos lo niegan. De repente lo que parecía un secreto a voces se ha quedado en una mera anécdota que no es más que un incesante runrún que se desboca cada mañana. El pasado fin de semana era la mujer del actor Juan Ribó la que, en una entrevista concedida a la periodista Consuelo Font, explicaba que su marido y Pastora Vega mantenían un affaire cuasi clandestino. Ahora, pasados los días, Cristina López del Hierro exige una rectificación en el periódico en el que fue publicada esa interviú y se desdice de sus palabras: “no estaba autorizada a escribir lo que escribió. Juan es el hombre de mi vida y voy a luchar por él”, dice cuando se le pregunta por un matrimonio que todos creían más que muerto. No es así. Cristina, que vive a caballo entre Segovia y Madrid, quiere luchar por continuar con su relación. Ella es una mujer luchadora que siempre ha estado al lado de Juan, en los buenos y malos momentos. Es entendible su actitud, incluso plausible. En la guerra del amor todo vale.
 
La que también ha salido al paso de los rumores ha sido Isabel González, representante de Inmanol Arias y Pastora Vega. Dice que entre Ribó y Vega no hay relación ni la ha habido: “sólo son compañeros que se llevaban bien y que compartían secuencias en una serie de televisión. Sobre las declaraciones de Cristina no puedo decirte nada, pero yo sólo sé que Pastora está muy tranquila porque no tiene nada que esconder”, me espetó durante una conversación telefónica. Sin embargo, me cuentan que fue durante el rodaje de UCO donde saltaron las chispas del roneo. No hay una relación sentimental, pero sí hubo un flirteo durante la grabación. Por aquel entonces, Pastora vivía la angustia de volver al trabajo y sentía que nadie le apoyaba. Apareció Juan, uno de nuestros mejores actores y un auténtico seductor de mirada clara y sincera, y le invitó a seguir trabajando en su profesión. Le alabó, le agasajó y hasta se rindió ante sus pies. Fue una especie de ángel de la guarda. Esa admiración que Juan demostró fue la causante del desliz. Quizás algunos malentendieron una amistad que se fraguó con muy poco tiempo pero que aún perdura.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)