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Según fuentes de la investigación, Corinna zu Sayn Wittgestein ha vivido en España durante los últimos años "a cuerpo de Rey"

Pacto de silencio entre PP y PSOE para tapar la próxima comparecencia en el Congreso del director del CNI por el Corinna Gate

Marzo 11, 2013

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Los dos grupos mayoritarios han acordado un acuerdo de no agresión y ya han acuñado una frase conjunta: “Es un tema privado del Rey”
Fue durante los dos mandatos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero cuando se produjeron las famosas vigilancias a la princesa alemana por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado, las estancias en fincas de Patrimonio Nacional y viajes al extranjero con aviones de las Fuerzas Armadas

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Ningún dato relevante ni de gran calado político se espera en la próxima comparecencia del director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz Roldán, el próximo día 19 de marzo a puerta cerrada ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso de los Diputados para hablar del Corinna Gate. Todo indica que existe un pacto tácito entre PP y PSOE para no echar más leña al fuego. Los primeros, porque no registran su mejor momento con los papeles de Bárcenas como espada de Damocles; y, los otros, porque la “entrañable amistad” del Rey de España con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein se vivió durante los dos mandatos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero. Bajo cuyo control se produjeron las famosas vigilancias por las Fuerzas de Seguridad del Estado, estancias en fincas de Patrimonio Nacional y viajes al extranjero con aviones de las Fuerzas Armadas. Los dos grupos mayoritarios han acordado un acuerdo de no agresión y ya han acuñado una frase conjunta: “Es un tema privado del Rey”. Y así ya se lo han hecho saber a sus altos cargos e, incluso, han parado las filtraciones que circulaban por la capital de España bajo presiones e influencias.

El mensaje del Gobierno

Sólo queda esperar lo que pregunten los grupos minoritarios, aunque lo que va suceder ya lo adelantaba este pasado viernes la vicepresidenta primera del Gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministro se le preguntó si la princesa alemana Corinna se alojó o no durante sus prolongadas estancias en España en la Finca La Angorrilla, perteneciente a Patrimonio Nacional, y ubicada en los Montes de El Pardo, muy cerca del palacio de La Zarzuela. Sáenz de Santamaría ya lanzó el mensaje que se quiere transmitir: “el Gobierno indudablemente no tiene por qué tener, ni es lógico que tenga, datos de lo que hace la Jefatura del Estado (el Rey)”. Preguntada sobre si al menos el director del CNI podría informar sobre el alojamiento de la princesa Corinna en dicha finca, contestó que el responsable de los servicios secretos sólo responderá sobre los motivos “que formen parte de la competencia del CNI“, y “no de lo que gestiona Patrimonio Nacional“.

Mansión en El Pardo y despliegue de seguridad

Esta conocida mansión de El Pardo, propiedad de Patrimonio Nacional y que también a costa del contribuyente se realizaron todas sus reformas, fue ocupada durante sus estancias en Madrid por la aristócrata alemana. Según afirman fuentes solventes, incluso alguien quiso ubicar a la aristócrata dentro del Palacio de la Zarzuela pero las voces discrepantes del príncipe Felipe de Borbón lograron que se situara muy cerca pero fuera del complejo real, también propiedad de Patrimonio Nacional.

Durante sus estancias en España, Corinna zu Sayn-Wittgenstein tuvo un importante despliegue de seguridad en torno a su persona. Y no sólo en sus pernoctaciones en la capital de España, sino también por toda la geografía española. E, incluso, en el aeropuerto de Barajas, cuando llegaba o salía de viaje. Este dispositivo estuvo formado no sólo por guardias civiles como inicialmente se publicó y denunció, sino también por policías y agentes del CNI, que también la vigilaban en sus viajes al extranjero (Brasil, por ejemplo). Según fuentes policiales de toda solvencia, la orden emanó del propio Servicio de Seguridad de la Casa del Rey, con el visto bueno de los altos cargos políticos de entonces (los ex ministros José Bono, Alfredo Pérez Rubalcaba, etc.)

La princesa “Ingrid”

La princesa alemana, bautizada en el alias policial como “Ingrid” (en relación a su melena rubia y su procedencia germánica) tuvo ya incidentes en su día con los paparazzis mientras pernoctaba en El Pardo. Así en una denuncia interpuesta en su día, a la que ha tenido acceso Extraconfidencial.com, se narra que “en el transcurso de la vigilancia de la Benemérita se produjeron algunos incidentes con paparazzis o fotógrafos espontáneos, pues si alguien intentaba tomar fotos de la vivienda, se acercaban miembros del cuerpo armado para impedirlo”.

Según la investigación realizada por este periódico, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, al menos indiciariamente, parece haber ejercido actos propios de autoridades y funcionarios, sin que conste que lo sea, cuales son organizar las agendas del Rey de España en visitas oficiales (por ejemplo, en Alemania), viajar en aviones militares españoles (por ejemplo, a Riad), negociar presuntamente en nombre de un monarca reinante (en los Emiratos Árabes), pasar por autoridad de rango suficiente como para ser acogida en el estricto protocolo árabe, etc.

Profesional de la intermediación

Desde el año 2005 la princesa alemana actúa de lobbysta profesional. Y lo hace como consultora internacional a través de su empresa Apollonia Associates, que ella misma fundó en el Reino Unido como perfecta plataforma para sus negocios. Su campo de acción se basa fundamentalmente en el Golfo Pérsico, Hispanoamérica, Europa Occidental, Estados Unidos y los países de la extinta Unión Soviética, a cuyos principales empresarios conoce por su ubicación en el Reino Unido. Hay que recordar que Corinna zu Sayn-Wittgenstein era una de las principales organizadoras de cacería para estos magnates a través de la influyente armería británica, Boss, de la que era directora general.

Según ella misma declaró en una reciente entrevista, ha llevado a cabo trabajos importantes para el Gobierno español en el marco de la política exterior y “siempre que las autoridades relevantes se lo pidieron“, pero afirmaba que nunca había cobrado por ellos. Una afirmación que ratificó hace escasos días en el Senado el propio ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, a preguntas del político vasco Iñaki Anasagasti. Precisamente, el pasado domingo el diario El Mundo publicaba queCorinna zu Sayn Wittgestein había participado activamente en el año 2008 en el intento de entrada del grupo energético ruso Lukoil en Repsol (pretendía quedarse con el 29,9 por ciento de la petrolera española a cambio de 9.000 millones de euros). “El rey se ofreció a apoyar la operación, pero el entonces Gobierno de Zapatero se mostró dividido ante la posibilidad de que Lukoil se convirtiera en accionista de control”, afirmaba este periódico. Como la operación no salió adelante, finalmente la aristócrata alemana no percibió comisión alguna. Si que recibió dinero de los príncipes saudíes por su labor en la constitución del Fondo Hispanosaudí, un proyecto de infraestructuras presentado en el año 2007 y dotado con 5.000 millones de euros que posteriormente fracasó.

Trato prepotente

Según la investigación de Extraconfidencial.com, Corinna zu Sayn Wittgesteinfue agasajada como presunta consorte del rey de España en un viaje a Emiratos Árabes, celebrado en noviembre de 2011. También las denuncias que han llegado a este medio y a la Fiscalía Anticorrupción indican que “la misma ha actuado en muchas ocasiones como representante del monarca ante gobernantes y empresarios en varios países árabes…. Incluso llegó a viajar en el mismo avión militar que traslado en 2006 a los Reyes a Riad”. A su vez se mencionaban otros viajes reales a Kuwait y Emiratos Árabes, donde al parecer la princesa Corinna participó en la agenda oficial de la visita.

Según fuentes de la investigación, la princesa Corinna zu Sayn Wittgestein ha vivido en España “a cuerpo de Rey, con protección, no faltándole de nada e, incluso, con un carácter prepotente que a veces rayaba la bordería con quienes estaban a su lado. Quería hacer notar siempre quien era y que representaba, tanto que en los aviones cuando la situaban en clase turista montaba un alboroto para pasar a preferente”. Un charco, un escándalo, el Corinna Gate, donde ella sola se ha introducido sin que nadie le empujara. Quizá por vanidad y deseo de relevancia pública. Un caso que a partir de breves días tomará aun más notoriedad con la presencia en el Congreso del director del CNI, el general Félix Sanz Roldán. La credibilidad de los servicios secretos españoles está en juego.

 
Juan Luis Galiacho