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Pablo Iglesias e Iñigo Errejón no condenan los atentados yihadistas de Estambul, Afganistán, Bangladesh y Bagdad -303 muertos y 608 heridos-, y Podemos se resiste a suscribir el Pacto Antiyihadista firmado por todos los partidos constitucionalistas; eso sí, aseguran que su partido será “menos sexy”

Julio 6, 2016
iglesias errejon

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón asistían ayer por la mañana a un Curso de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial dónde el único tema que ha debatido ha sido el futuro de Podemos tras no cubrir sus expectativas electorales el pasado 26-J. “Puede ser que ganemos las elecciones en cuatro años o que nos demos una hostia de proporciones bíblicas”, ha advertido Pablo Iglesias. El secretario político ha matizado esa intuición. A su juicio, se puede gobernar, pero con un partido que necesariamente tiene que evolucionar para adaptarse al entorno institucional en el que se adentra. “No queda excluida la posibilidad que Podemos gobierne España, pero el Podemos que puede gobernar es menos impredecible y menos sexy, y, a la vez. Despierta menos incertidumbre y miedo a los sectores que miran con temor al cambio político”, matizó Errejón.

Fuera del tema de llegar al poder o del futuro de las alianzas, los dos líderes de Podemos no han hablado de ningún otro tema, ni siquiera de la posición ante los atentados que han sacudido todo el Mundo en los últimos días. Silencio total, absoluto y más que sospechoso. Y eso que los yihadistas han dado motivos más que de sobra con sus últimos atentados crueles e indiscriminados.

Cronología de atentados

El primer atentado de la semana pasada fue perpetrado en Estambul por el Estado Islámico. En el ataque terrorista murieron 41 personas, además de los tres terroristas suicidas que habrían llevado a cabo el ataque en el Aeropuerto Atatürk de Estambul, y otras 239 personas resultaron heridas. Dos días más tarde, el 30 de junio, otro atentado suicida causó la muerte a 27 personas en Afganistán. El ataque estaba dirigido contra un vehículo en el que viajaban profesores de la Academia de Policía afgana.

El 2 de julio, un atentado en Dacca, capital de Bangladesh, causó la muerte a 22 personas, (la mayoría extranjeros) y a los seis terroristas. Nueve de los asesinados por el grupo yihadista eran italianos, la mayoría de los cuales trabajaban en el negocio de prendas de vestir. Mientras que otros siete eran expertos japoneses que ayudaban a mejorar la crónica congestión de tránsito en la ciudad. A su vez, tres de ellos eran estudiantes de universidades de Estados Unidos que habían ido juntos a la escuela secundaria en Dacca.

El atentado más mortífero se ha cobrado al menos 213 muertos y más de 200 heridos en Bagdad. En la madrugada domingo 3 de julio, en una zona comercial con una conocida Heladería, fue el objetivo de los yihadistas, en una de las más concurridas noches del final del Ramadán. Un conductor suicida hizo estallar un vehículo de transporte refrigerado cargado de bombas que detonó cerca de la popular Heladería Yabar Abu al Sharbat de Karrada, en medio de la multitud que celebraba la noche de Ramadán y la cercanía de las festividades que siguen al mes sagrado musulmán a comienzos de la semana que viene.

Pacto Antiyihadista

Pues con estas dramáticas cifras encima de la mesa, ni un solo mensaje de solidaridad ni, lo que es peor, de condena a los atentados. Atrás en la memoria, esa, la histórica que tanto defienden desde Podemos, queda el Pacto Antiyihadista, suscrito en febrero de 2015 por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Se convirtió en un Acuerdo de Estado, con la incorporación de nuevas fuerzas políticas en noviembre de ese mismo año. En un acto presidido por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se unieron al pacto Ciudadanos, UPyD, Partido Aragonés y Unió. El documento no fue apoyado por otras formaciones como, Izquierda Unida, PNV, Convergència o Podemos, que sí estuvo presente en la reunión posterior de la Comisión de seguimiento del pacto como observador.

Según señaló el propio Pablo Iglesias entonces, para Podemos, el Pacto Antiyihadista “supone renunciar a derechos civiles y no es eficaz… De alguna manera supone renunciar a elementos garantistas del derecho penal español, como si eso fuera a servir para que un desalmado no se coloque un cinturón de explosivos”, añadió.

Los ocho puntos del pacto Antiyihadista son;

Modificación del Código Penal para redefinir el delito de terrorismo y recoger las “nuevas amenazas” en este campo en una proposición de ley sobre medidas de lucha contra el terrorismo yihadista, que fue aprobada en marzo por el Congreso.

Acordar que los delitos de terrorismo con resultado de muerte les será siempre aplicable la “máxima pena privativa de libertad” recogida en el Código Penal que, desde el pasado 1 de julio, es la prisión permanente revisable, una figura introducida por el PP que no cuenta con el apoyo de los socialistas.

Impulsar las reformas legislativas necesarias para reforzar el marco jurídico que permita a jueces, fiscales y Cuerpos de Seguridad ser más eficaces en la investigación criminal de los delitos de terrorismo. Dos ejemplos son las nuevas leyes de Seguridad Nacional y Enjuiciamiento Criminal.

Mantener vigente el recuerdo a las víctimas del terrorismo, honrar con la dignidad debida su memoria y promover el testimonio de gratitud del que seremos siempre deudores. Asegurar el reconocimiento que merecen las víctimas y su entorno, así como el apoyo a sus asociaciones y organizaciones representativas.

Garantizar los recursos humanos y materiales necesarios para luchar más eficazmente contra el terrorismo en la Administración de Justicia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los servicios de inteligencia.

Poner en marcha políticas activas eficaces en la erradicación de cualquier forma de radicalización violenta, incluidas las expresiones de racismo, xenofobia o discriminación, motivadas por la intolerancia respecto a distintas opiniones, creencias o confesiones religiosas.

Promover en el seno de la Unión Europea y en las instituciones internacionales la adopción de políticas de prevención, persecución, cooperación y sanción penal contra el terrorismo.

Promover en las Cortes Generales iniciativas inspiradas en el presente Acuerdo, con el objetivo de alcanzar el más amplio consenso entre las fuerzas políticas con representación parlamentaria.

Pues allá ellos. Los errores se pagan y los asesinatos también Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, salvo en la Venezuela de Nicolás Maduro.