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Otra ausencia llamativa de don Felipe y doña Letizia: no asistieron, pese a estar invitados, a la segunda boda por lo civil de su primo Beltrán Gómez-Acebo, a la que sí acudió don Juan Carlos I

Marzo 1, 2016
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La boda de bajo perfil, la segunda en su caso, de Beltrán Gómez-Acebo con la comunicadora de moda, Andrea Pascual Vives, celebrada el pasado sábado, debió quedar sin duda empañada por la gran agitación que en estos días debe de cundir tanto entre la familia real y puso una vez más de manifiesto la fractura existente en el seno del grupo familiar. Un matrimonio civil celebrado tan solo un día después de que hubiéramos asistido a las penosas respuestas de Iñaki Urdangarín a las preguntas del Fiscal Horrach durante el juicio por el Caso Noos, a quien llegó a sacar visiblemente de quicio en algunos momentos con su actitud de tonto de la película a pesar de los notables esfuerzos de la Fiscalía por intentar salvar de la quema a  doña Cristina. Lógico, por tanto, que la dura situación por la que pasa la descompuesta familia real pesase sobre esta boda de tono pequeño burgués en la que debió ser inevitable comentar, aunque solo fuese de soslayo, la cruda realidad del exiliado matrimonio Urdangarín.

De ahí que la ceremonia de carácter únicamente civil se celebrase muy sobriamente en los Juzgados de la Calle Pradillo, siguiendo a ello un ágape en la residencia de la infanta doña Pilar, madre del novio, en Puerta de Hierro (Madrid), a la que sólo acudió un muy reducido grupo reducido de menos de 40 invitados entre quienes destacó el rey don Juan Carlos I. El rey emérito, que desde su abdicación se ha apoyado en numerosas ocasiones en su hermana mayor, llegó en solitario dando con ello mayor relevancia a la ausencia de doña Sofía, de los reyes don Felipe VI y doña Letizia, y de la infanta Elena, que también estaban invitados aunque tampoco estuvieron presentes la infanta Margarita y los suyos.

Esta ha sido al parecer una boda a instancias de la novia, pues el mismo Beltrán parecía restarle importancia durante un encuentro de sociedad al que acudió en días pasados en casa de Mayte Spinola, viuda de Graciliano Barreiros.  Lógico por tanto que, como nos declara un pariente del novio, en esta ocasión las invitaciones se hayan restringido mucho al núcleo más íntimo. Todo un gran contraste con la primera boda de Beltrán con la modelo Laura Ponte, que en 2004 reunió en el hermoso entorno del palacio de La Granja a toda la familia real en medio de los posados clásicos propios de aquellos añorados tiempos de bonanza. Si entonces la novia llevó en bandeau un bello collar de zafiros y diamantes propiedad de doña Pilar, Andrea Pascual, que vistió un traje corto de Isabel Núñez, sólo parece haber recibido por el momento una gran sortija de zafiro y diamantes procedente del joyero de su suegra la infanta. Por tanto, nada trascendió de esta boda en la que es posible que se dieran cita algunos de los príncipes de Bulgaria, y quizá hasta el ahora polémico y desacreditado Javier López-Madrid con cuyo suegro, Juan Miguel  Villar Mir, Beltrán ha compartido negocios a través del Grupo Millenium.

La incógnita sobre la residencia de Urdangarín y doña Cristina en Palma de Mallorca

En las declaraciones del caso Noos, ya tenemos de nuevo en la escena a don Juan Carlos, a la ínclita Corinna, al conde de Fontao, responsable según Torres de la supervisión del diseño financiero de Nóos por instrucciones directas de Zarzuela, y hasta a don Juan de Borbón que nunca hubiera podido imaginar un escenario semejante. Nada extraño sin embargo en este interesado reparto de papeles entre el listo y el tonto y, mientras se avecinan nuevas entregas de este jugoso proceso que se retoma el miércoles, continúa abierta la incógnita del paradero de Cristina e Iñaki durante sus fugaces estancias en Mallorca, donde extrañamente nadie ha podido encontrarles pues, nos declara alguien muy bien informado en Palma, se desplazan en un coche capaz de evitar todo posible rastreo.

Se ha especulado con que pudieran haberse albergado en casa de Sebastián Escarrer, hijo del fundador de Meliá, o en la de Marieta Salas, hija del que fue presidente de la Diputación de Palma, ex princesa Tchokotua, y gran amiga del rey Juan Carlos. Pero nos ratifican que no ha sido así, de modo que todo apunta a la posibilidad de que sus anfitriones hayan sido Rosario Nadal y Fuster de Puigdorfila, ex del príncipe Kyrill de Bulgaria e íntima de los Urdangarin a quienes ha permanecido absolutamente leal; o alguna de sus hermanas Isabel y Ana que son desconocidas para la prensa; sin descartarse la posibilidad de que se hayan alojado en la magnífica finca del padre de todas ellas, que es el industrial automovilístico Miguel Nadal Bestard casado con una hija del conde de Olocau. Aunque, nos comentan, doña Cristina y su esposo cuentan todavía con numerosas e importantes amistades en Mallorca que les hacen de escudo y ofician de guardia pretoriana.

Ricardo Mateos