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La esposa de don Juan Carlos fue alumna del vidente en un curso de parapsicología oriental que este impartió

Octavio Aceves: “La Reina Sofía está encantada con su nueva situación, porque se merecía ya un poco de descanso”

Noviembre 30, 2014

Parece que Fran Rivera ha perdido la hombría que ganó en los ruedos. No asistió al funeral de la duquesa de Alba y tampoco al Rastrillo Nuevo Futuro de Madrid por una cuestión de respeto tras el reciente fallecimiento de la abuela de su hija. Su presencia ya estaba anunciada en la página de Facebook de la Asociación Nuevo Futuro como anfitrión en la denominada Cena de los Toreros, donde tradicionalmente colaboraba como camarero y convocaba a sus compañeros de profesión

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Por persona sumamente cultivada e inteligente teníamos a la reina doña Sofía, pero lo que no se sabía de ella es que es aficionada al tarot, a la parapsicología y al esoterismo. No estuvo en Garamond en la celebración del 50 aniversario con la profesión de vidente de Octavio Aceves pero Su Majestad mantiene con el augur argentino una gran amistad después de que este impartiera para ella y otros alumnos un curso de parapsicología oriental en el periodo comprendido entre 1987 y 1991. Octavio, por aquello de la discreción debida, no nos quiso contar si le echaba las cartas o no a la suegra de doña Letizia, o si esta había aprendido a echárselas a él, pero si nos dijo que “la reina está encantada con su nueva situación, porque se merecía ya un poco de descanso”. Aceves, conocido como el vidente de la jet, vaticina un cambio de gobierno, y confiesa: “Voy a votar a Podemos, porque se ha robado demasiado, está la cosa muy sucia como para seguir aguantando al PP y al PSOE

Aceves aprovechó para presentar una nueva edición del libro “Capri, de Tiberio a la Dolce Vita”, publicado por Éride Ediciones, cuyos beneficios serán destinados a la Asociación Española de la Esclerosis Lateral Amiotrófica. El que fuera vidente de la jet sigue contando con excelentes amigos entre la aristocracia. Fueron madrinas en el acto Beatriz de Orleans y la ex duquesa de Fernandina, Pilar González de Gregorio, más conocida como Pilar de Medina Sidonia, hija de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, la llamada duquesa Roja. Pilar era muy amiga de la duquesa de Alba, y no quiso dar su opinión sobre la ausencia de los reyes en los Funerales de Cayetana, muy comentada entre los altos círculos de la nobleza. “A mí no me gusta hablar de las cosas relacionadas con mis amigos. Ella ya contó allí con su familia. Fue a verla mucha gente y recibió un homenaje maravilloso por parte de la ciudad de Sevilla. Y eso es muy importante.”

Fran Rivera, la hombría perdida

Al ex yerno de Cayetana, Francisco Rivera, que tampoco acudió al Funeral de la fuquesa de Alba, lo le deben de estar pitando los oídos en los últimos tiempos. En el ambiente taurino, donde no cuenta con demasiadas simpatías, le ponen a caer de un burro, y no por no haberse ausentado del Funeral, como hicieron los reyes, sino por todo lo que dijo en el programa de Risto Mejide, pre grabado, el mismo día que la duquesa ingresaba en el Hospital Sagrado Corazón de Sevilla, de donde salió para morir en su casa. Evidentemente no hubo ninguna reacción causa efecto porque la duquesa no vió el programa, pero la imagen del guapo torero ha perdido muchos enteros después de hablar como habló de la boda madre de su hija y del juicio por la custodia de su hija Cayetana justo antes de que la duquesa falleciera.

La duquesa, amiga íntima de Antonio Ordóñez, el abuelo del torero, adoraba a Fran. El cariño que sentía por él era incondicional. Incluso después de la ruptura con su hija soñaba con una reconciliación entre que nunca llegó. Quería al torero casi como a algunos de sus hijos. Permitió incluso a una ex novia de Fran, Cecilia Gómez, que hiciera un espectáculo musical sobre ella producido por Fran, y nunca jamás le negó nada a quien era ya solo su ex yerno. Eugenia, medio en broma medio en serio, afirmaba incluso que su madre trataba a su ex mejor que a ella.

Todo cambió en las postrimerías del año 2012. El hecho de que el torero pidiera la custodia en exclusiva de su hija Cayetana y se enfrentara en los Tribunales con Eugenia fue uno de los peores disgustos que se llevó la anciana aristócrata en los últimos años de su vida. Jamás le perdonó aquello.

De hecho, cuando coincidieron el año pasado en el Rastrillo Nuevo Futuro de Sevilla, Cayetana y Fran  ni siquiera se saludaron. Por eso ha extrañado mucho que el diestro haya argumentado que este año no asistiría al mismo Rastrillo que se celebra en Madrid por una cuestión de respeto tras el reciente fallecimiento de la duquesa de Alba. Su presencia ya estaba anunciada incluso en la página de Facebook de la Asociación Nuevo Futuro como anfitrión en la denominada Cena de los Toreros, en el Palacio de Vista Alegre donde tradicionalmente colaboraba como camarero y convocaba a sus compañeros de profesión. Un plantón en toda regla que seguramente la duquesa habría desaprobado.

Ana Montesinos