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Sólo los problemas de seguridad de la capital de Illinois ponen hoy en duda dónde se disputarán los Juegos de 2016

Obama toma la bandera de Chicago, pero Gallardón no se rinde

Noviembre 26, 2008

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, lejos de arrojar la toalla en la carrera olímpica de 2016, acelera la puesta en marcha de la maquinaria que permita a la capital española ser nombrada sede olímpica en octubre de 2009. Mientras el mundo entero vive bajo la psicosis de la crisis económica, en la candidatura madrileña parece no existir traba alguna. El alcalde y su equipo están dispuestos a recorrer el mundo entero para hablar de la bondad del proyecto español, cueste lo que cueste.

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De hecho, mientras todas las grandes obras proyectadas en la ciudad se han visto congeladas, las únicas que tienen luz verde para seguir adelante son las del proyecto olímpico. La obsesión de Gallardón por lograr la nominación no tiene medida, y eso que en el supuesto caso de ser nominados por el COI para 2016, el actual alcalde ya no ocupará el sillón presidencial de la capital dadas sus aspiraciones políticas. Para esa fecha Alberto Ruiz Gallardón cuenta con ser el presidente de la nación. Claro que las cosas son como son y no como uno quiere que sean. Se hartó el alcalde de decir que Chicago no sería rival pese a la elección de Barack Obama presidente de Estados Unidos, pero nuevamente su deseo ha ido más allá de la realidad.
El alcalde de Chicago, Richard Daley, pretende que el presidente electo reafirme a Chicago como la ciudad ideal para el evento deportivo en cada conversación telefónica con líderes extranjeros. De momento ha propuesto a Obama que sea presidente de la nación y portavoz de la candidatura de la ciudad en la que ha residido los últimos 25 años. Y Obama no se ha resistido. Su discurso al respecto ha dejado pocas dudas: “En 2016 estaré terminando mi segundo mandato. Y no habrá nada más fabuloso que poder acercarme al Washington Park y decir a todo el mundo: ´Que comiencen los Juegos´“.
El presidente de la candidatura de Chicago, Patrick Ryan, ya ha invitado formalmente a Obama a la reunión del COI en Dinamarca el próximo 2 de octubre de 2009, en la que se tomará la decisión sobre la ciudad sede. A ver quién se resiste al amo del mundo.

Seguir o dejarlo para 2020

Visto lo visto, lo normal es que Madrid se replanteara si vale la pena seguir derrochando dinero en época de crisis para un proyecto que cada vez tiene más dificultades externas. Si Tokio, por ejemplo, toma la decisión de abandonar, igual sería bueno imitar a la capital nipona, más pragmática en estas lides internacionales. En Japón ya se han desatado todas las alarmas ante el empuje que Obama dará a la candidatura de Chicago. Esos temores ya fueron expuestos por el titular del Comité Olímpico Japonés, Tsunekazu Takeda, quien señaló las dotes de orador y la popularidad del próximo mandatario como elementos adversos que pueden influir en los encargados de elegir la sede de 2016.
Pero el discurso de Gallardón no va por ahí y pretende que a la tercera sea la vencida para Madrid (tras los fracasos de 1972 y 2012). Insiste en que las obras están finiquitadas al 75 por ciento como gran baza. Olvida, nuevamente, que Londres ganó la nominación con un proyecto sobre papel y sin haber movido una piedra. Gallardón y su comité están dispuestos a acudir a todas las reuniones de comités olímpicos a presentar a Madrid 2016, como ocurrió la pasada semana. Y el alcalde aprovecha cada oportunidad para tratar de convencer.
El pasado martes fue con ocasión de la entrega de los premios del Club Internacional de Prensa. Gallardón se dirigió a los corresponsales extranjeros para pedirles que cuenten en sus países todo lo bueno de su proyecto. “Les pido que, desde la honestidad profesional, cuenten al resto del mundo que Madrid merece ganar los Juegos Olímpicos para el año 2016“.
Una candidatura la presenta una ciudad, pero de todos es sabido que una ciudad por sí misma no puede tener una confianza tan inmensa para celebrar el mayor acontecimiento que le puede ocurrir“, añadió el alcalde que agradeció el apoyo unánime del Congreso de los Diputados. O sea, miedo ninguno. A tumba abierta, con los ojos cerrados.