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A pesar de que el juez decano de Palma ha autorizado a Cristina de Borbón a bajar la rampa trasera de los juzgados a bordo de un vehículo el próximo sábado

Nunca ha habido peligro para la infanta Cristina: la policía cerrará las calles aledañas a los juzgados, cortará la circulación y peinará todas las casas

Febrero 2, 2014

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Interior utilizará a la práctica totalidad de la plantilla de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Palma, a los que se unirán efectivos de otras Unidades de Intervención  (UIP) de la península. Además, hay que añadir los agentes que la Casa Real destine a la escolta personal de la infanta 
A la zona sólo podrán pasar los periodistas acreditados y con el DNI correspondiente. Todos los supuestos “grupos hostiles” estarán a más de 500 metros, por lo que nadie la verá, ni podrá lanzar posibles objetos
La famosa rampa de los juzgados palmesanos sólo la bajan en vehículo los detenidos que pasan esposados por la puerta trasera del juzgado. La posibilidad de que también lo haga Cristina de Borbón, lleva a determinados sectores judiciales a entender que con esta actitud podría compararse ya de entrada a la infanta con un delincuente


A pesar de que durante ya muchos días los medios de comunicación están debatiendo sobre si la infanta Cristina de Borbón hará o no el célebre paseillo en  juzgados palmesanos. Si debe o no hacerlo por supuestas medidas de seguridad. Y aunque el juez decano de Palma, Francisco Martínez Espinosa, ha autorizado a la infanta Cristina a que pueda acceder el próximo día 8 de febrero a bordo de un vehículo por la famosa rampa trasera de los juzgados para declarar como imputada en el caso Noos ante el juez José Castro, nunca ha habido peligro real para la hija menor del rey de España, como tampoco lo hubo en su día para su marido Iñaki Urdangarín. Éste, aunque el juez decano concedió al yerno del Rey el privilegio de poder llegar en coche hasta la puerta, argumentando circunstancias también excepcionales, dejó aparcado su coche en la misma rampa y bajo a pie tranquilamente los 30 metros que le separaban de la puerta. Y lo hizo junto a su abogado, Mario Pascual Vives, parándose además a dialogar con los informadores.  También hizo el paseíllo en la otra declaración como imputado. 

Los informes policiales en los que se basa toda esta estrategia de defensa pre-judicial de la infanta constituyen un seguro de vida para ella. Así, en caso de que la infanta decida que no se encuentra con fuerzas o porque la Casa Real considere que no a lugar a la célebre fotografía bajando la rampa, haciendo Cristina de Borbón el paseillo, siempre quedará la excusa de que han sido las Fuerzas de Seguridad del Estado quien se lo han aconsejado y prohibido; y, en el caso de que a última hora, la infanta decida bajar la rampa, como hizo su marido Iñaki Urdangarín, siempre quedará la estrategia comunicativa de que ”a pesar de los informes policiales la propia infanta ha querido bajar a pie la rampa porque está segura de su inocencia y no tiene nada que ocultar”.  Como ya publicó Extraconfidencial.com será finalmente la Casa del Rey, consensuada la decisión con la infanta Cristina, quien decida si enfrentarse al paseíllo a pie en la famosa cuesta o superar esa distancia de 30 metros a bordo de un vehículo, para así no ser grabada por las cámaras.

Los grupos hostiles a más de 500 metros

Pero nunca ha habido problemas reales de seguridad para la infanta, ya que la policía cerrará todas las calles aledañas a los juzgados, cortará la circulación y peinará todas las casas que se encuentren en dicha zona. A ella sólo podrán pasar los periodistas acreditados, con su DNI correspondiente, por lo que todos los que accedan estarán “fichados”. Los famosos grupos hostiles a los que hace referencia el informe policial estarán a más de 500 metros del lugar de los hechos, por lo que no verán para nada a la infanta ni podrán lanzarle posibles objetos. Esa posible “gran repercusión en las redes sociales dada la relevancia del personaje”, de la que habla la policía, quedará en aguas de borraja. Sólo se podrán escuchar gritos, abucheos o aplausos, pero siempre a gran distancia, ya que es imposible materialmente que lleguen hasta la citada rampa. “Quien conozca la zona sabe de lo que hablamos. Eso es imposible”, afirman a Extraconfidencial.com desde la propia empresa de seguridad de los juzgados, que han sufrido “recomendaciones” por parte de los cuerpos de seguridad de la Casa del Rey para que dejen en sus manos toda “la operación de defensa”.

Tanto desde la Jefatura Provincial de Policía de Mallorca como por parte del juez decano de Palma se ve con buenos ojos que Cristina de Borbón entre en coche hasta la misma puerta trasera de los juzgados Así se evitan posibles males mayores. Es su tarjeta de salvaguardia. Pero parece que el hecho de que sólo los detenidos pasen en vehiculo esposados hasta la puerta del juzgado, hace que determinados sectores judiciales vean la posibilidad de que la infanta Cristina lo haga también en coche como muy peligrosa mediaticamente, ya que entonces se compararía de entrada a Cristina de Borbón con un delincuente.

Presión mediática y política

Lo que si es notorio es la presión mediática y política en la ciudad mediterránea de Palma de Mallorca y que se palpa en cualquier lugar. La expectación por la próxima declaración judicial de Cristina de Borbón es máxima. Tanta que la Jefatura Superior de Policía de Mallorca ha preparado un dispositivo especial para proteger a la infanta, que funcionará con mayor intensidad desde la jornada del viernes y durará hasta que el sábado declare la hija menor del Rey de Españay abandone la isla.

Los planes del Ministerio del Interior descansan en utilizar a la práctica totalidad de la plantilla de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Palma, los llamados equipos de elite de los antidisturbios, a los que se unirían efectivos de otras Unidades de Intervención  (UIP) llegadas de la península. A este dispositivo hay que añadir los agentes que la Casa Real destine a la escolta personal de Cristina de Borbón

También es notable el nerviosismo como nota predominante en el entorno de Cristina de Borbón y hasta en su propia persona, al no saber muy bien por donde puede salir el juez José Castro en su interrogatorio. La declaración de la infanta convertirá este sábado a la capital balear en la capital de un espectáculo que promete emociones fuertes. Serán muchos los españoles que cambiarán su agenda de fin de semana para ajustarla al seguimiento informativo de la declaración de Cristina de Borbón y saber si finalmente hace o no el paseillo. Pero será una decisión únicamente suya y de la Casa Real. Pero peligro real nunca ha habido, ya que la zona estará toda peinada y controlada. Nadie podrá acercarse a ella. Además, dado que la citación tiene lugar un sábado, el edificio judicial se encuentra cerrado al público por su entrada principal, de forma que todas las personas tienen que acceder por la parte trasera del edificio, donde se encuentra la rampa, que da acceso al juzgado de guardia. Como se observa todo está controlado, estudiado y analizado. Por eso será la Casa Real quién únicamente decida si la infanta Cristina hace o no el paseillo. Pero no será la seguridad, que eso sí, es una buena excusa y coartada perfecta.

 Juan Luis Galiacho