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Nuevo escándalo en Podemos: La formación de Pablo Iglesias se pliega a los dictámenes de Izquierda Unida en Alicante y expulsa a su ex concejal Nerea Belmonte “por desobediencia a las órdenes del partido”

Julio 29, 2016
Pablo Iglesias

Al escándalo del secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, que durante más un año tuvo un asistente sin contrato ni Seguridad Social participando así activamente en fortalecer la economía sumergida en España, se une ahora los escándalos en la formación de Pablo Iglesias en Alicante, que antes de ser un partido político funcionaba como un gran círculo de debate político donde se reunían unas 100 personas cada semana. La participación era muy alta y se competía, se colaboraba. Pero todo cambió en octubre de 2014, cuando Podemos decidió convertirse en un partido al uso con una estructura orgánica tradicional.

Se hicieron en teoría “primarias abiertas” para elegir a los Consejos Ciudadanos nacional, autonómicos y locales. En la práctica, desde Madrid apadrinan candidaturas por todo el Estado. Eso creó ya una división entre candidatos de primera, apoyados por Pablo Iglesias, y candidatos de segunda. Por supuesto, los candidatos de primera ganaron en casi todas las plazas importantes. Las candidaturas no “apadrinadas” por Madrid poco podían hacer contra el aval de Iglesias. A nivel local las fracturas fueron muy patentes, quedando en muchas ciudades y pueblos la militancia dividida en dos. La mitad se alzaba como “los elegidos” creyéndose por encima del bien y del mal pues tenían el aval. La otra mitad se sentía traicionada por el líder y desamparada, y se preguntaba dónde estaba esa democracia interna de la que Podemos presumía. Pero, ¿cómo sabían en Madrid a quién avalar? Era imposible que conociesen a todas las personas que avalaban y a las que no avalaban, que hubiesen estudiado sus propuestas políticas y organizativas.

“La respuesta es muy sencilla. Se avaló para mantener el “control”, y para ello se avaló a “los amigos” o “conocidos”. Yo soy de la ciudad X y tengo buena relación con la persona B, que está en Madrid y es cercana a Pablo, voy a pedirle que nos avale. Por tanto, ya desde el principio tenían más posibilidades de ganar los que tenían “contactos” en Madrid”, afirma a Extraconfidencial.com la ex concejal de Acción Social de Podemos en Alicante, Nerea Belmonte Aliaga, que acaba de ser expulsada de la formación de Pablo Iglesias por la Comisión de Garantía del partido en la Comunidad Valenciana, pero no por la contratación de militantes de Podemos, como se ha dicho, sino por la desobediencia interna a Pablo Iglesias y a los dictados de Izquierda Unida, con Alberto Garzón a la cabeza.

“La decisión de la comisión de garantías no es firme. Es mi derecho como militante de Podemos recurrir al órgano superior, la Comisión de Garantías de Madrid. La decisión de expulsión de la Comisión de Garantías no se basa en la contratación de militantes del partido sino en mi desobediencia a la Gestora de Alicante por no haber renunciado al acta de concejal. En este extremo, la Comisión de Garantías no ha entrado a valorar que la Gestora dejó la decisión sobre mi acta en manos de Izquierda Unida a través de Guanyar Alacant, lo cual fue una irresponsabilidad política, ni tampoco el hecho de que la Gestora temporal de Podemos Alicante no tenía potestad para exigir mi dimisión. La Gestora de Podemos Alicante tenía pleno conocimiento de que Guanyar Alacant estaba controlada por Izquierda Unida y de que la asamblea donde se decidió mi expulsión tenía múltiples irregularidades, entre ellas no dejaron votar a decenas de militantes de Podemos. Por otra parte, una gestora que no aparece ni siquiera en el documento organizativo del partido no tiene potestad para exigir mi acta de concejal puesto que ni me presenté a las elecciones locales con Podemos (que no se presentaba), ni es el órgano del partido con la potestad para exigir dimisiones. Nuestros reglamentos establecen claramente que es la Comisión de Garantías el órgano encargado de decidir sobre el cumplimiento del código ético de Podemos y por tanto cualquier exigencia de dimisión por parte de una gestora o consejo ciudadano no se ajusta a nuestros procesos internos”, afirma Nerea Belmonte.

Concejales militantes de Podemos han contratado a compañeros de partido y han recibido el apoyo de Iglesias

Según la ex concejal de Podemos Nerea Belmonte, “la razón por la que la Comisión de Garantías de la Comunidad Valenciana no ha podido expulsarme por las contrataciones con militantes de Podemos es simple. No hice nada ilegal ni contrario al código ético de Podemos. De hecho, en otras ciudades como Valencia, concejales militantes de Podemos han contratado a compañeros de partido y han recibido el apoyo del partido. La gran diferencia es que yo no pertenezco al sector “oficialista” del partido y siempre se me ha tachado como “crítica”. Parece ser que las críticas no son siempre bienvenidas en Podemos, sobre todo si vienen de personas que no pueden ser “controladas” por la cúpula valenciana de su secretario Antonio Montiel. Resulta extraño que la Gestora de Podemos Alicante, un órgano temporal que no ha sido elegido por los y las inscritas del partido, utilice las mismas prácticas comunicativas que los partidos tradicionales, sin ofrecer toda la información de manera transparente y fehaciente. Mi expulsión no se debe a la contratación que llevé a cabo, sino a la desobedencia a un órgano que no tenía ni tiene legitimidad para exigirme el acta, y por ello recurriré la decisión al órgano superior”, afirma con rotundidad esta ex dirigente de Podemos.

La situación dramática que vive Podemos en Alicante se inició en Diciembre de 2014, la fecha en que se hicieron las primarias internas locales y el fin del asamblearismo orgánico de Podemos. En Alicante se habían presentado dos candidaturas, la de Jesús Bustos avalada por Madrid y la de Nerea Belmonte. Eso fracturó por la mitad el círculo de Alicante, que tenía unos 50 voluntarios en activo que se repartieron entre las dos listas. Ganó por pocos votos el partido avalado por Madrid y encabezado por Jesús Bustos. En lugar de integrar a los perdedores en la cantidad de trabajo que había por hacer, los ganadores intentaron purgarlos y comenzaron meses de luchas internas y grandes escándalos, principalmente derivados de ese intento de purga y de la falta de transparencia del Consejo Ciudadano de Bustos.

Nerea-Belmonte
Nerea Belmonte

El control de Izquierda Unida

En Alicante IU había impulsado el movimiento GUANYAR Alacant al estilo de Ada Colau en Barcelona. La diferencia es que en Alicante aunque había representantes de varias organizaciones sociales, colectivos y partidos de izquierda, Guanyar estaba mayoritariamente controlado por IU. En enero de 2015 empezaron las negociaciones entre Guanyar y Podemos Alicante para debatir acerca de una candidatura común. Aunque Podemos no podía presentarse con sus siglas según lo decidido, sí podía prestar su apoyo a candidaturas de unidad popular. Durante dos meses y medio el Consejo Ciudadano de Podemos Alicante entorpeció las negociaciones en un claro intento de no llegar a un acuerdo con Guanyar puesto que no querían presentarse junto a IU. Pero esa decisión no correspondía al órgano directivo local de Podemos si no al conjunto de militantes de la localidad, a la asamblea. En una gran votación se decidió que Podemos Alicante apoyaría a Guanyar Alacant en las elecciones locales.

IU logró colocar a todos sus candidatos en los puestos de salida. Pero IU sabía muy bien lo que hacía. Aprovechando la división de Podemos alzó en el número 6 de la lista de candidaturas a Nerea Belmonte, la única cara visible de Podemos que se había presentado a las primarias. No la había colocado alto con posibilidades de entrar en el Ayuntamiento, pero sí en el filo de la navaja, lo cual le permitía decir que Podemos estaba en Guanyar y que habían candidatos de Podemos. En los 10 primeros puestos sólo había candidatos y candidatas de IU, excepto Nerea Belmonte en la sexta posición. IU arrasó con todo, ni siquiera fue un poquito generoso para permitir que personas de otros partidos minoritarios o de movimientos sociales u otros colectivos pudiesen estar en puestos de salida.

En mayo de 2015 se celebraron las elecciones y el panorama político en Alicante cambió. Guanyar Alacant consiguió 6 concejales y por tanto Nerea Belmonte, única militante de Podemos en esa candidatura, entró en el Ayuntamiento. El PSOE también consiguió 6 concejales con 1.000 votos más, y Compromís 3. El PP tenía 8 y Ciudadanos 6. Por tanto, se formó un tripartito de izquierdas y se invistió alcalde a Gabriel Echávarri del PSOE. Las Concejalías sociales y aquéllas donde había habido más corrupción quedaron en manos de Guanyar que no se fiaba del PSOE, mientras que el PSOE, con más experiencia en la política, se quedó con las concejalías que controlaban el funcionamiento de todo el Ayuntamiento (RRHH, Hacienda e Infraestructuras) y de las que dependía el resto para funcionar.

Desde el inicio los choques entre Guanyar y el PSOE fueron constantes, con Compromís poniéndose siempre de lado. “Yo tenía la Concejalía de Acción Social (bienestar o servicios sociales) y el Patronato de Vivienda (social). En otoño mientras preparábamos los presupuestos, la Concejala de Hacienda me informó de que mi Concejalía podría aumentar un 10% su presupuesto respecto al año anterior. Pero en diciembre, la concejala de Hacienda sin previo aviso ni negociación presentó a todo el equipo de Gobierno unos presupuestos que no se ajustaban a lo que cada concejalía había solicitado. En un determinado momento viendo que me estaba ignorando, di un golpe en la mesa metafórico y le dije que si no restituía las partidas presupuestarias que me había recortado incumpliendo el pacto de gobierno (en el que se acordaba aumentar el presupuesto de servicios sociales) no aprobaría los presupuestos. Y ahí terminó mi relación con el PSOE. Me cerraron las puertas de alcaldía y hacienda y me consideraron una amenaza. ¿Por qué? Porque sabían que ni siquiera el cabeza de lista de Guanyar Miguel Angel Pavón, de IU, podía imponerme la disciplina de voto puesto que no era de su partido. Las alarmas se encendieron”, señala la ex concejal de Podemos Nerea Belmonte.

Denuncias contra Podemos

Entre febrero y marzo de 2015 las tensiones dentro del tripartito en Alicante fueron aumentando. Marisol Moreno, concejala de Guanyar y militante de IU, fue acusada de un delito contra la Corona por unos tweets contra el rey Juan Carlos I cuando fue a Botswana y finalmente declarada culpable por la Audiencia Nacional. Guanyar e IU apoyaron a su concejala defendiendo su libertad de expresión. El alcalde del PSOE llegó a pedir su acta pero después reculó. No corrió la misma suerte Nerea Belmonte con la información sobre la colocación por parte de ella de militantes de Podemos a través de un contrato de su concejalía a la empresa Techdata, cuyos integrantes vinculados a la formación de Pablo Iglesias ya trabajaron con el Ayuntamiento de Alicante en la época del PP poniendo el sonido de los refugios antiaéreos.

“Yo no entendía nada de lo que ocurría. No dejaba de avisar a la diputada autonómica Llum Quiñonero de lo que estaba pasando y ella me decía que no podían hacer nada porque Podemos no era fuerte dentro de Guanyar, que la partida estaba perdida y que yo tenía que dimitir. Yo le decía que IU estaba manipulando todo el proceso y que era un ataque directo contra nuestro partido, pero no me escuchaba. En esos días el secretario general de Podemos en la Comunidad valenciana, Antonio Montiel, también hizo unas declaraciones públicas contra mí sin haber hablado conmigo, sin haber visto pruebas y sin esperar a una investigación interna del partido tal y como exigen nuestros estatutos. Todo lo contrario a lo que hizo con Covadonga Peremarch. Pero claro, yo no era de su cuerda y esta era la oportunidad perfecta para librarse de mí. Las elecciones estaban al caer, Podemos estaba negociando con IU y yo era un estorbo. Así fue como Podemos me dejó caer ante IU, pero conmigo cayeron también los miles de votos que los votantes de Podemos habían metido en las urnas en mayo de 2015. Mi partido lo sabía y le dio lo mismo. De los 6 concejales de Guanyar 5 habían sido elegidos con votos de Podemos, pero 5 eran de IU. El mejor negocio de su historia en Alicante. La mayoría de los asesores eran también de IU y los excedentes de sus sueldos iban todos a IU, no a Guanyar. Pero no era suficiente, querían el control absoluto, los seis concejales”, afirma Nerea Belmonte.

Expulsada en un proceso chapucero

“Al final me expulsaron de Guanyar y del equipo de Gobierno y estoy como concejala no adscrita. La Gestora de Podemos Alicante solicitó mi expulsión a la Comisión de Garantías de Podemos. Me abrieron un expediente. Básicamente el proceso fue una chapuza y las acusaciones de la Gestora de Alicante contra mí no se sostienen por ninguna parte. ¿Por qué? Porque no hice nada ilegal ni contrario al código ético de Podemos. De hecho en otros ayuntamientos como el de Valencia, concejales de Podemos han contratado empresas de militantes de Podemos y no sólo no ha pasado nada sino que han recibido el apoyo del Secretario General Antonio Montiel. La diferencia es que ellos son de su cuerda y yo no. Por eso la Comisión de Garantías no ha podido expulsarme por contratar militantes del partido, y en lugar de ello me ha expulsado por desobedecer a la gestora de Alicante cuando me exigió que obedeciese a Guanyar y a IU y dimitiese. Esto tiene un gran problema de fondo, me están expulsando por desobedecer a una gestora temporal sin competencia para exigir mi dimisión. Me están expulsando por no aceptar el proceso tramposo al que me sometió Guanyar-IU, y me están expulsando por razones políticas, no por incumplir el código ético. No creo que sea casualidad tampoco que me expulsen justo la misma semana que el Secretario General Antonio Montiel anuncia que quiere entrar a formar parte del Gobierno de la Generalitat, ni  la misma semana en que la concejala del Patronato de Vivienda de IU, Julia Angulo, está en el ojo de mira por adjudicar viviendas sociales a conocidos suyos”.

Expediente-sancionador
Comunicación de expediente sancionador CV160007 acordado por el Consejo de Coordinación de Podemos en fecha 23 de marzo de 2016 y dirigido contra Nerea Belmonte Aliaga.

 

Un nuevo escándalo salpica de lleno al partido de Pablo Iglesias y a su estructura organizativa interna, ahora puesta en entredicho. La situación de Podemos en la Comunidad valenciana es muy complicada. Su secretario general Antonio Montiel está en el ojo del huracán, con una gran oposición dentro de la propia formación morada, con denuncias de amiguismo y purgas y cientos de ojos críticos puestos sobre figura, de la que iremos narrando en próximas informaciones.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho