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Visto lo visto quien quiera cine español que lo pague de su bolsillo

Nuestro cine y la elegancia de sus actores ha muerto

Febrero 15, 2011

Más que a una Gala de entrega de premios nuestros actores parecían por su atuendo que acudían al funeral del cine español

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Aunque lo verdaderamente tentador en esta ocasión sería dedicar un artículo a la sin razón del cine español, trataremos de mantenernos al margen y no caer en la tentación. Solo diremos que carece de todo sentido dedicar una Gala, por cierto pagada por todos los españoles, a un cine al que su público le ha dado claramente la espalda y cuya existencia la debe únicamente a las subvenciones que recibe por parte de todos nosotros.

Quien quiera cine español que lo pague de su bolsillo pero que no nos hagan a los que no nos interesa también tener que pagar por él. Si el número de espectadores que fueron a ver cine español no llega a los cinco millones y las películas extranjeras fueron vistas por más de cuarenta y tres millones parece claro que no se trata de que la gente no vaya al cine sino de la ínfima calidad del cine español. Basta recordar que durante el año pasado el Gobierno español le otorgó 89,3 millones de euros en ayudas mientras que su recaudación solo ascendió a 69,7 millones.

Igualmente, si tenemos en cuenta que hay producciones que apenas son vistas por doscientos espectadores y no facturan más quinientos euros parece claro que los Goya no existirían si no fuera vía subvención.

Si comparamos esta Gala con la del año pasado podremos percibir una cierta mejoría. Mejoría apreciable al no tener que deleitarnos en esta ocasión con atuendos acompañados por vaqueros, sombreros Panamá, botas de moto etc. Sin embargo, el que este año el conjunto de nuestros actores haya mejorado no significa que éstos conozcan mínimamente el protocolo a seguir en una celebración de entrega de premios.

Como ya apuntamos en aquella ocasión el esmoquin es el conjunto que desde finales del S.XIX es la opción más adecuada de vestir en este tipo de celebraciones. Si bien a priori la mayoría de los asistentes parecen tener esto claro, no ocurre lo mismo con su conocimiento sobre las prendas que lo componen y su correcto corte.

Empecemos, como no podía ser de otra forma, con nuestro actor más internacional: Javier Bardem. La verdad que nos hubiera gustado verlo llegar a la gala en burro ya que, como apuntó recientemente en el show de Jay Leno, en España lo normal es no conducir vehículos de motor. Javier Bardem, con un atuendo más próximo al del mítico personaje del enterrador de la WWE, volvió a demostrar por qué la edición británica de GQ hizo el mayor de los ridículos nombrándole el hombre más elegante del mundo del 2010. Esa chaqueta con esas mangas ultra largas, su camisa negra y esa corbata caída que hacía las veces de la pajarita lo vuelven a situar más cerca del espanto que de cualquier elegancia posible.

Karra Elejalde, mejor interpretación masculina de reparto, nos dejó sinceramente boquiabiertos. Cómo es posible tan poco gusto concentrado en escasos centímetros de ropa. Ni esa pseudo chaqueta a juego con lo que parecía ser una corbata y ni ese cinturón con una placa metálica más próximo al utilizado por el ejercito eran propios para acudir a una Gala.

 Miguel Sebastián como representante del Gobierno se podría haber tomado la molestia de preguntar por el atuendo a vestir en un evento de este tipo. Con seguridad, de haberlo hecho a la persona adecuada, ésta le hubiera indicado que es una pajarita negra y no una corbata gris el complemento adecuado para acompañar a un esmoquin. De atender a su atuendo se nos ocurre pensar que debido a la época de crisis en la que nos encontramos tanto él como su colega la Ministra de Sanidad, Leire Pajín,acudieron al mismo asesor de imagen para reducir gastos.


Agustí Villaronga
, sin lugar a dudas uno de los triunfadores de la noche al recibir su película nueve Goya, debe ser cliente de la misma tienda que Javier Bardem y de atender a su esmerado peinado también acudir al mismo peluquero. Su fúnebre atuendo era más propio de vestirse en una película de miedo que en un acto festivo.

Hugo Silva debió perder en la mañana anterior a la Gala su esmoquin y verse en la necesidad de sacar de su armario su chupa más roquera. Con seguridad muy a su pesar tampoco pudo encontrar ni siquiera una corbata para hacerla acompañar a su look roquero.

 Luis Tosar, vistió lo que parece haberse convertido en el look oficial de nuestros actores. Un traje negro de generosas proporciones, corbata negra y camisa blanca. Este atuendo es perfecto de tener la mala suerte de acudir a un funeral. Sin embargo, un acto de entrega de premios debería ser siempre algo festivo. Parece obvio que nuestros actores son los mayores conocedores de que nuestro cine está muerto y seguramente sea por esto por lo que este atuendo fúnebre tiene tan buena acogida en este sector.
 

David Pinillos, Jorge Drexler y el gran humorista Andreu Buenafuente parecen, igualmente, ser conscientes de la muerte del cine español y al igual que hizo Luis Tosar escogieron para su funeral el atuendo correcto. 

 Como ocurre en todos los campos donde lo malo abunda en exceso, lo mediocre termina convirtiéndose en exquisito. Así, es de agradecer que el hasta entonces presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Alex de la Iglesia, vistiera acorde a su puesto y al evento del que es la principal cabeza visible. Si hubiera acompañado a su esmoquin de un fajín y de una pajarita menos “prefabricada” su conjunto hubiera estado perfecto.
 También nos sorprendió gratamente Andrés Bruguera Pajares quien vistió un esmoquin cruzado bastante acertado. Esa camisa de cuello diplomático y con botones tipo joya negros le imprimieron un toque muy elegante. Su padre, Andrés Pajares, si bien esta vez no nos sorprendió con una pajarita amarilla, como hizo el año pasado, dejó a la vista de todos su cinturón; complemento totalmente prohibido en todo atuendo de etiqueta.

A pesar de estas honrosas excepciones, el atuendo de nuestros actores dejó una vez más mucho que desear. Solo nos cabe el consuelo de la certeza de que tanto nuestro cine en general como esta Gala en particular pasará totalmente desapercibida para el público internacional impidiendo que más allá de nuestras fronteras alguien pueda pensar que en este país sus habitantes no saben cómo acudir a una Gala de entrega de premios.

 

Jeeves

elmayordomo@estraconfidencial.com