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Justifica la decisión por la cargada agenda de los reyes don Felipe y doña Letizia sobre cuyos hombros recae en este momento, y casi en exclusiva, el grueso de las tareas representativas de la familia real

“No” directo de Zarzuela: casa real no enviará representación a la boda de Carlos Felipe de Suecia con la modelo Sofía Hellqvist

Junio 9, 2015

Ya sucedió así con ocasión de la boda de la princesa Magdalena de Suecia siendo aún rey don Juan Carlos I, pues pasaron ya aquellos tiempos de mayor esplendor en los que doña Sofía, el entonces príncipe de Asturias y las infanta Elena y Cristina se prodigaban en este tipo de eventos
Ya hay confirmaciones de asistencia al enlace real, tras la cual la novia recibirá el título de princesa con el rango de Alteza Real y compartirá con su esposo el ducado de Varmland. Allí estarán, entre otros, la reina Margarita de Dinamarca, madrina del novio, junto con los príncipes herederos Federico y Mary, la reina Matilde de Bélgica, la reina Sonia de Noruega,en compañía de los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit, y de la princesa Marta Luisa y su esposo Ari Behn, los condes de Wessex en representación de la casa real británica, y los príncipes Takamado del Japón


Según nos informan desde el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela, la familia real española no enviará representación alguna a la gran boda real del año, la del príncipe Carlos Felipe de Suecia con la modelo Sofía Hellqvist, que se celebrará en Estocolmo el próximo sábado día 13 y para la cual las dinastías escandinavas, tan dadas al boato, ya están preparando sus galas. Un “no” directo de Zarzuela que se justifica por la cargada agenda de los reyes don Felipe y doña Letizia sobre cuyos hombros recae en este momento, y casi en exclusiva, el grueso de las tareas representativas de la familia real.

Pero ya sucedió así con ocasión de la boda de la princesa Magdalena de Suecia siendo aún rey don Juan Carlos I, pues pasaron ya aquellos tiempos de mayor esplendor en los que doña Sofía, el entonces príncipe de Asturias y las infanta Elena y Cristina se prodigaban, a veces conformando una nutrida representación, en este tipo de eventos como fue el caso de la boda de la princesa Alexandra de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, sobrina de la reina de Dinamarca, en 1998. De sobra es sabido que el rey emérito no es nada afecto a estos saraos regios, y menos ahora en su posición de jubilado itinerante, pero sorprende que no se haya pensado en doña Sofía que es tan afecta a las dinastías escandinavas, con las que está muy cercanamente emparentada, y que tanto gusta de estos encuentros familiares, si bien en días pasados perdió por fallecimiento a la última de sus tías, la princesa Alexandra de Ysenburg und Büdingen, viuda de su tío carnal el príncipe Welf de Hannover, con quien había podido encontrarse por última vez con ocasión de la celebración en Atenas de una liturgia religiosa en memoria de los reyes Pablo y Federica de Grecia en marzo de 2014. Sería esperable la presencia de doña Sofía en el funeral en Alemania de esta princesa Alexandra, que como miembro del partido social demócrata alemán durante años, jugó un papel muy activo en la vida política de la ciudad de Frankfurt, de cuyo consejo municipal fue miembro entre 1980 y 2011 llegando a ser vicepresidenta.

Una familia real, la española, muy nuclear

Parece que se va afirmando la imagen de una familia real muy nuclear al estilo de lo que ya se hizo en 1975, pero ahora quizá por no querer restar brillo a las figuras de los nuevos reyes, o también por ahondar en esa necesaria línea divisoria entre el pasado y el presente. Por otra parte, los grandes encuentros de la realeza de las tiaras y de los diamantes no son una sopa del gusto de doña Letizia, cuya máxima de menos es más queda cada día más patente tanto en sus actitudes como en sus atuendos. Sin embargo, la imagen de la reina de España es cada día más loada en los foros y la prensa extranjeros, como pudo bien comprobarse durante la visita de Estado de días pasados de la pareja real a Francia donde sus conjuntos fueron muy altamente valorados pasando muy por encima de la perdida elegancia de las grandes damas de la vida política y social francesa como Ségolène Royal o la esposa del primer ministro Anne Hidalgo.

Un viaje para el cual el gobierno francés desplegó para los reyes de España el protocolo más complejo y vistoso de la Francia republicana hasta ahora reservado únicamente para la reina Isabel de Inglaterra, si bien en la cena de gala que tuvo lugar en la noche del martes en el palacio del Elíseo, y a la que acudió la actual condesa de París, se mantuvo el estilo de vestuario “business casual” introducido en 2009 por el presidente Sarkozy para las cenas de Estado. Un nuevo protocolo utilizado para la visita de los reyes de Suecia y de España, pero que no se aplicó a la soberana británica que si lució tiara y aderezo de rubíes y diamantes en París.

 

Mientras, se confirma la asistencia de otros miembros de la realeza

Entre tanto ya hay confirmaciones de asistencia a la boda real sueca, tras la cual la novia recibirá el título de princesa con el rango de Alteza Real y compartirá con su esposo el ducado de Varmland. Allí estarán la reina Margarita de Dinamarca, madrina del novio, junto con los príncipes herederos Federico y Mary, la reina Matilde de Bélgica, la reina Sonia de Noruega en compañía de los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit y de la princesa Marta Luisa y su esposo Ari Behn, los condes de Wessex en representación de la casa real británica, y los príncipes Takamado del Japón.

La noche previa al día de la boda los reyes de Suecia ofrecerán una cena a sus invitados, alrededor de 350, y el sábado la ceremonia se celebrará a las cuatro y media de la tarde en la capilla real del palacio de Estocolmo, e irá seguida de la salida al balcón de los recién casados que posteriormente pasearán  en carroza descubierta por las principales calles de la ciudad. Ya en la noche habrá de cena de gala en el White Sea Hall del palacio real en la que no faltarán tiaras y valiosas joyas y en la que los platos estarán preparados  por el chef sueco Mathias Dahlgren, poseedor de tres estrellas Michelin, y baile posterior en la galería Carlos XI del palacio en la que el encargado de la música será el más famoso de entre los DJ suecos, Avicii, que se hizo amigo del príncipe Carlos Felipe durante una estancia de ambos en Ibiza el año pasado.

Ricardo Mateos