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Nico Rosberg: el piloto que revolucionó dos veces en menos de una semana al equipo Mercedes que tiene ahora un buen lío

Diciembre 5, 2016
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La llamada ‘silly season’ de la Fórmula 1, la de rumores en el baile de pilotos, parecía acabada pero la algarabía vuelve con fuerza justo cuando los motores han callado. Con la inesperada salida de Nico Rosberg de Mercedes justo cinco días después de recabar su primer título mundial en la máxima categoría los directivos de su equipo tienen uno de los líos más grandes con los que van a tener que lidiar en mucho tiempo: buscar un piloto para el mejor coche de la parrilla, y a pesar de lo que parezca no es tarea fácil.

Nico Rosberg, flamante Campeón del Mundo, proclamado en la última carrera y justo treinta y cuatro años después de que padre hiciera lo propio ha decidido retirarse a los treinta y un años a vivir junto a su esposa Vivian y su hija de apenas meses. En un gesto de enorme humanidad, ha preferido llevar una existencia familiar y alejada de presiones, vaivenes y los esfuerzos propios de un deportista de elite que se juega la vida cada fin de semana. Esto ha puesto a la directiva de su formación en un brete.

Todos los pilotos expectantes

Tan con el pie cambiando les ha pillado que el día del anuncio estaba prevista la visita de un grupo de invitados de un concurso organizado por el periodista James Allen a la sede del equipo. Al parecer, las caras que allí se vieron eran muy largas, cuando debería ser justo lo contrario debido a sus dos títulos logrados unos días antes, algo que sorprendió bastante a los asistentes.

Una semana después de la última carrera, y a menos de un mes de que liquiden los contratos en vigor con respecto a la temporada que acaba de terminar, prácticamente todos los pilotos de la parrilla tienen acuerdos firmados para el año próximo e incluso para más de una temporada. Los primeros que cierran sus acuerdos suelen ser los campeones o ex campeones, y con los equipos más deseables y el más deseable de todos siempre es el equipo ganador… Mercedes. Este año ha contado con un coche que ha vencido diecinueve de las veintiuna pruebas, y se sospecha que incluso podrían haberlo hecho con una ventaja aún mayor en base a reserva de recursos en sus monoplazas que no han sido usados. Hoy día, desde el primero y hasta el último de los pilotos de la parrilla e incluso de los que están fuera, desean tener ese coche incluso corriendo a precio de saldo. El propio Toto Wolff, director de la formación radicada en Brackley, Inglaterra, ha dejado caer que prácticamente toda la parrilla se ha puesto en contacto con él a excepción de Kimi Raikkonen, Daniil Kyvat. Incluso le ha contactado el venezolano Pastor Maldonado, que no ha disputado este año ni una sola carrera. El mercado de pilotos está cerrado aunque algunos acuerdos bien se podrían deshacer en base a fuertes indemnizaciones a los equipos del que egresara el piloto elegido, ya sea en forma de cesión de un tercer corredor, el abono de fuertes sumas o del abaratamiento de los motores que Mercedes comercializa.

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Nico Rosberg

Mercedes ante los retos del próximo año

Los anglogermanos se encuentran en un momento deportivo dulce pero saben de las dificultades que van a llegar el año que viene. En 2015 sacaban más de un segundo a sus más inmediatos perseguidores, Red Bull y Ferrari, pero esa diferencia se ha reducido este año a la mitad, y esta tendencia podría ir a más en el futuro. Con el cambio normativo llegan dos cosas que los ganadores temen: el retorno de la preponderancia de la aerodinámica en las prestaciones de los coches, y la eliminación de las limitaciones evolutivas en los motores. Los Renault que equipan los Red Bull parecen muy parejos a los de Mercedes, los Ferrari esperan recuperar resuello, y Honda, que motoriza en exclusiva a McLaren ha extendido el rumor de que el año que viene van a dar un salto cualitativo de cierto peso. En Mercedes saben que van a llegar dificultades, y aunque tienen a un primer espada con Lewis Hamilton que quiere recuperar su corona, por nada desean que el año que viene no tenga un piloto digno a su lado que permita una sangría de puntos al prever una muy posible situación más apretada con respecto a sus escuderías competidoras en 2017.

Mercedes ha echado mano de su propia agenda y los tres primeros pilotos de los que tiene el teléfono son Valtteri Bottas, Nico Hulkenberg, y Pascal Wehrlein, todos con acuerdos con la firma d ella estrella plateada. El primero queda a día de hoy como primer piloto de Williams, y será acompañado el año que viene por el novato Lance Stroll. El equipo de Sir Frank se ha deslizado peligrosamente de una tercera a una quinta plaza y quitarle a su mejor hombre de los dos últimos años podría enviarles a una situación aún peor, con el descalabro financiero que puede conllevar ello. Si Wolff lograse superar los problemas contractuales, en Williams querrían al menos un piloto con experiencia para liderar la formación y la única jugada lógica sería recuperar a Jenson Button, que ya ha anunciado su retirada. Sería esto u organizar una compleja cascada de contratos volatilizados que dejen a todos contentos. El segundo, Hulkenberg, acaba de llegar a Renault y en 2017 sería acompañado por Jolyon Palmer, muy discutido durante toda la temporada. Les ocurriría algo similar y la firma del rombo no quiere volver a pasar por otra temporada más bien gris oscura como esta de su retorno a la F1. El tercero de su lista es el alemán Pascal Wehrlein, que comenzó la temporada muy bien, pero cuando llegó Esteban Ocon fue eclipsado en unas pocas carreras. No parece ser el adecuado, porque de serlo, ya habría sido incluso anunciado, y al lado de Lewis es necesario un tipo más sólido.

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Toto Wolff y Niki Lauda

El relevo sin molestar al resto de los equipos

De entre el resto, Mercedes como poder puede elegir a quien quiera, pero no todos los campeones o primeros pilotos quieren abandonar el liderazgo de un proyecto hecho a su medida para pasar a ser el segundón de un fagocitadqr de recursos como Lewis Hamilton. Red Bull jamás dejaría salir a unos Max Verstappen o Daniel Ricciardo que abandonarían un equipo enormemente prometedor para el año próximo, y con un trato aparentemente equitativo (hasta que uno de ellos lidere), a cambio de irse a servir de tapón a los enemigos de Hamilton… no es muy atractivo. Sebastian Vettel pagaría por marcharse de Ferrari, un equipo con el que se sabe que no está contento, pero Mercedes da señales de no querer entrar en conflicto con formaciones contra las que compite de tú a tú. Fernando Alonso es el primero en el que todos pensaron cuando Rosberg realizó su anuncio, y todo hace indicar que el de Oviedo tiene cláusulas de rendimiento en su monoplaza que le abriría las puertas si quisiera marcharse. El problema es que un imbatible (y explosivo) duo Hamilton-Alonso podría desequilibrar la muy plácida paz interna de Brackley tal y como ocurrió en McLaren hace justo una década, y esto es algo que aterra a Wolff, Lauda, el equipo al completo y hasta a la propia marca. Es un arma de doble filo. Se piensa que Alonso podría incluso rebajar sus pretensiones económicas a cambio de un coche ganador y abandonaría un proyecto que en dos años se ha mostrado fallido, al colocarle en décima posición tras el tortuoso 2015. De aceptar y ocurrir el asturiano dijo que Ferrari sería su último equipo, que nunca volvería a McLaren, que este sería su último equipo, y al final aparentemente sería Mercedes. No quiere mojarse, y en principio calla a través de sus vías de comunicación. Dejar hacer a su gente mientras festeja en Japón eventos de marca junto a otros pilotos de Honda.

El corredor idóneo para Mercedes es alguien con experiencia, que haya ganado ya carreras o al menos haya pisado el pódium en varias ocasiones, y que esté dispuesto a asumir órdenes de equipo dócilmente o que Lewis le supere por cuestiones no estrictamente por velocidad. Hay muy pocos así. Checo Pérez podría ser una opción casi perfecta, o Nico Hulkenberg encaja en ese perfil, pero todo pasaría por ofrecer a sus equipos a alguien que durante al menos un año les cubra la papeleta, y es ahí donde podría entrar en juego el comodín de Jenson Button, que en principio está fuera de la Fórmula 1.

En todo caso, todo esto es pura especulación. Lo que no es especulación es que todos los pilotos quieren ese coche, que ese coche no quiere a todos los pilotos, y que los directivos de Mercedes andan locos. En principio la decisión no parece que se vaya a producir de manera inminente, y de acuerdo con el reglamento tienen hasta la tanda clasificatoria del sábado en Australia para decidirse. Esperemos que no les lleve tanto tiempo, o la silly season se va a acabar convirtiendo en la torture season para algunos pilotos.

José M. Zapico

@VirutasF1