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Nico Rosberg da vida a un Mundial de Fórmula 1 que parecía destinado a un Lewis Hamilton que sufre

Abril 19, 2016
rosberg

Lo imposible está pasando. Tras dos años sin topar con un enemigo a su medida Lewis Hamilton no sólo lo ha encontrado sino que en este inicio del mundial el concurso de Nico Rosberg está cargando de morbo y expectación el calendario. El tricampeón ha encontrado la horma de su zapato dentro de su propia casa y es su compañero Rosberg el único que tiene posibilidades de arrebatarle la sonrisa de su cara, y lo está consiguiendo. El piloto alemán, que disputa su séptimo mundial de la mano de Mercedes, nunca había protagonizado un inicio de temporada como este ni había disfrutado de una posición de dominio ante el resto de participantes tras la tercera cita. Tres victorias de las tres posibles es una situación soñada y según la estadística, nunca un piloto con esas cifras ha perdido un título.

Su diferencia con Lewis, su más cercano perseguidor, es de 36 puntos lo que numéricamente equivale a una victoria y media, pero hay otros factores a tener en cuenta. En 2015 trece de las participaciones se saldaron con finales de carrera entre ellos con los dos coches acabando en posiciones contiguas. Esto denota la enorme fiabilidad de sus binomios, muy rara vez con un tercero por medio, y que los dos monoplazas fueron llevados por ambos pilotos hasta donde sus mecánicas dan. Nadie cree que ningún otro coche está a la altura de los demoledores W07 así que es muy posible que veamos a los coches grises copar las zonas altas del podio. De ser así, si en las próximas cinco carreras el máximo favorito Lewis Hamilton ganase y Rosberg quedara segundo, el germano seguiría siendo líder de la tabla hasta la octava prueba, casi medio mundial.

Sin favoritismo en Mercedes

Pocos piensan que hay más piloto en Nico Rosberg que en Lewis Hamilton, y sería lógico ver un resurgir del británico tras dos salidas poco favorecedoras y un fin de semana para olvidar en China. De poco le sirvieron sus dos pole position en las dos primeras citas del calendario ya que fue superado por Nico en Melbourne y Bahréin, pero en China protagonizó una participación plagada de problemas y desgracias. Su caja de cambios tuvo que ser sustituida antes incluso de llegar a Shanghai con la consiguiente pérdida de cinco posiciones en la parrilla de salida y no pudo participar en la tanda clasificatoria tras sufrir una avería en la sección híbrida de su coche. Lo peor vino en la salida, momento en el que fue golpeado por Felipe Nasr, procedente de otro impacto con Kimi Raikkonen. El alerón delantero de Lewis se descolgó, pasó por debajo de su monoplaza y tuvo que parar a reponer el de recambio en un pit stop no programado lo que alteró toda su estrategia. A pesar de que consiguió acabar séptimo y arañar unos valiosos puntos, a partir de ahí nunca mostró el ritmo de su compañero y el propio del coche que conducía. Al acabar la prueba se quejó de enormes desajustes en su equilibrio, con toda probabilidad provocados por el impacto de la primera curva.

Hamilton sufre en los primeros compases de la temporada para igualar el ritmo de su compañero y la limpieza de trato en las elegantes y poco discutidas decisiones internas de Mercedes no hacen pensar en ningún tipo de favoritismo como si se han visto en otras escuderías. Sólo en caso de que alguno de los títulos peligrasen habría órdenes de equipo y nada hace pensar que este año, el tercero consecutivo, ninguno de los dos entorchados —el de pilotos y el de constructores— pueda escapársele de las manos.

La mejor y casi única alternativa a Hamilton, en su propia casa

Por todo ello una de las fuentes de diversión en este mundial será la batalla interna dentro del seno de Mercedes en la que Hamilton ha llevado siempre las de ganar. Ahora las tornas se vuelven y el inglés va a tener que hilar muy fino, echar mano más de constancia que de genio, y dar muchas pequeñas zancadas más que golpes de mano. Es más, si los diera, es muy posible que Rosberg siguiera muy cerca de él ante la pujante pero no amenazante presencia del resto de equipos. El más cercano parece ser Ferrari que en su mejor versión han logrado quedar a más de cinco décimas en la tanda clasificatoria —la que indica la velocidad pura de cada coche— aunque los menos optimistas piensan que esa diferencia es aún mayor. Muy mejorados con respecto a las primeras carreras los Red Bull, que en China consiguieron ese medio segundo de diferencia el sábado, muy parejo a la diferencia obtenida en el tiempo global de carrera en Shanghai. Los RB12 poseen un chasis excepcional, que arrojó un rendimiento superlativo en el revirado circuito asiático, pero cuando lleguen pistas más rápidas y con más rectas se supone que perderán velocidad ante la visible debilidad de sus motores TAG-Heuer.

Desde que Lewis Hamilton llegó al seno de Mercedes la vida de Nico Rosberg se complicó, y en muchas ocasiones se le ha acusado de ser poco agresivo y de mostrar debilidad ante su compañero. En marzo, mientras estaba en la playa de Mónaco junto a su mujer y su hija, el líder del mundial escuchó los gritos de un niño de cinco años que pedía auxilio desde el agua. El piloto no dudó ni un instante en tirarse al Mediterráneo para acabar salvando al chico. Ojalá saque ese arrojo y mordiente en pista, plante cara a su compañero Lewis… y Lewis responda debidamente. Será uno de los mejores acicates para una Fórmula 1 que anda adormilada desde la llegada de los motores híbridos V6. Al final, serán los pilotos, los que se juegan el tipo cada domingo, los encargados de dar vida a lo que la reglamentación se la ha quitado.

José M. Zapico

@virutasf1