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Ni lluvia, ni viento: Gobierno y Eléctricas consiguieron bajar el precio de la luz a finales de enero “desangrando” las escasas reservas hidráulicas de los principales Embalses

Febrero 9, 2017
Aldeadavila

Enero no ha empezado nada bien en lo económico para el Gobierno de Mariano Rajoy. A la esperada subida del desempleo, 57.257 parados más, por el final de la campaña de Navidad, se ha sumado la inflación, que ha llegado como un Tsunami que puede hacer temblar muchas de las previsiones macroeconómicas del Ejecutivo para este año. La tasa del 3% del mes de enero es consecuencia de la subida del precio del petróleo, pero también, y es lo que nos diferencia con Europa -donde los precios han subido hasta el 1,8%, un 1,2% menos-, se debe principalmente a la subida del coste de la electricidad.

El recibo de la luz de enero se ha encarecido el 27% con respecto al de hace un año y el 11% con respecto a dos años atrás, según los cálculos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Si se compara con el mes de diciembre, el alza es del 9%. Y todo ello gracias a que se amortiguó su impacto los últimos días del pasado mes primeros de febrero (ayer martes, 7 de febrero, ya volvió a dispararse el precio un 12%), si no, el resultado pudo haber sido mucho peor. Esta rebaja no se ha producido por el viento y la lluvia a la que se encomendaba Mariano Rajoy hace apenas diez días, sino porque se ha forzado la producción de electricidad barata tras el caos generado en las últimas semanas por el propio Gobierno y las Compañías eléctricas.

El destino de los 159 hectómetros cúbicos “perdidos” en el Duero

El sistema actual de precios, en funcionamiento desde principios de 2014, casa la demanda -qué es más alta si hace mucho frío y también en los momentos de más calor-, y la oferta de electricidad, lo que se produce. Es decir, por un lado, pueden subir los precios si se consume más electricidad (demanda) y por otro si la que se produce es más cara. Al generarse con diferentes fuentes (renovables, nuclear, carbón o gas fundamentalmente) hay grandes diferencias. En este punto, por orden, se va incorporando a los precios la energía de más barata a más cara: primero la hidráulica y eólica, luego la nuclear, ciclo combinado y, por último, la térmica. Sin lluvia ni viento, las energías renovables pierden importancia y se eleva el precio de la luz tal y como ha pasado en enero, todo ello agravado por decisiones más que controvertidas.

Para solucionar el Gobierno adoptó una decisión drástica la pasada semana: abrir las compuertas de los principales Embalses con Centrales Hidroeléctricas en el país o que surten a otros Embalses que las tienen. Con ello, se ha generado de forma urgente más electricidad barata. Pueden comprobar en la siguiente tabla, las mayores variaciones en la última semana de los Embalses de España.

 EmbalsesDe todas las cuencas destacan especialmente las del Duero con dos embalses: Almendra con 91 hm3 menos y Ricobayo con 68 hm3 menos. El primero, en el Tormes, alberga la central hidroeléctrica de Villarino, la tercera con mayor potencia de España, con 857 megavatios (MW). La otra infraestructura que ha desembalsado de forma importante en la cuenca del Duero ha sido Ricobayo, en el río Esla, y lo ha hecho por un doble motivo. El primero, producir energía para sus propias centrales (Ricobayo I y Ricobayo II, con 291 MW entre ambas), pero principalmente para llevar agua a las centrales principales de Iberdrola en la zona, ya en el río Duero: Saucelle (525 MW) y Aldeadávila (1.243 MW, la más grande de España). Estas han mantenido su nivel estable, gracias al agua de Ricobayo, que se encuentra ahora en un preocupante 15% de su capacidad. Si en las próximas semanas no se intensifica la lluvia y nieve sobre la cuenca del Esla, se habría hipotecado buena parte de su uso en este año hidrológico. Entre ambas presas, se ha tirado al Atlántico más de 169 hm3.

Tajo y Ebro también a pleno rendimiento

Iberdrola no sólo se ha limitado a abrir compuertas en el Duero, también lo ha hecho con contundencia en el Tajo. Los ejemplos los tenemos en Valdecañas (235 MW de potencia que ha visto retroceder su capacidad en 56 hm3) y especialmente Alcantara, el segundo embalse mayor de España, que a pesar de recibir los 56 hm3 de Valdecañas ha perdido una cantidad igual para poner sus turbinas a pleno rendimiento y no en una central hidroeléctrica cualquiera. Iberdrola tiene instalada en esta presa una de sus centrales hidroeléctricas más emblemáticas, la de José María de Oriol también conocida como Alcántara, que cuenta con una potencia instalada de 916 MW, la segunda mayor de España. Su capacidad supone aproximadamente el doble de la potencia eléctrica que suministra la compañía para toda Extremadura en momentos de alto consumo.

Endesa también se ha unido a la “fiesta” de la apertura de compuertas. La central de Mequinenza, la décima de España, es propiedad de esta Compañía. Está ubicada en el río Ebro y entró en funcionamiento en 1961, está equipada con 4 turbinas Francis y tiene una potencia de 324 MW.

Vender por anticipado la electricidad y comprarla ahora más cara

Toda esta estrategia consiguió su objetivo, bajar el precio de la luz, pero como hemos visto ya este martes es pan para hoy y hambre para mañana si no se genera electricidad porque las circunstancias meteorológicas ayuden a las renovables y por supuesto si no se toman las decisiones correctas. Tal y como ha señalado el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados de la semana pasada para dar cuenta del fuerte incremento de los precios de la electricidad en los últimos días, España ha estado exportando electricidad a Francia por la situación límite que ha vivido el país galo, que la semana pasada “estuvo a punto de sufrir cortes”. Una solidaridad que se ha mantenido a pesar de que los españoles estaban pagando a precios máximos su energía por la escasez de electricidad barata.

Pero no ha sido la única estrategia errónea. La reforma del sistema eléctrico de hace dos décadas segregó las compañías en dos. Por un lado, las distribuidoras, las que venden la electricidad a consumidores como usted y, por otro, las generadoras que la producen. Lo normal es que la generadora del mismo grupo (Gas Natural Fenosa, Endesa, Viesgo, Iberdrola, etc.), venda la electricidad a su misma distribuidora. Pero estas, como cualquier otro bien, pueden vender su energía al mercado e incluso especular con la misma cerrando precios por anticipado. Esto es lo que han hecho la mayoría de las grandes operadoras y la jugada no les ha podido salir peor. Anticiparon la venta de toda su producción a un precio muy inferior al actual de mercado pensando que, como ocurrió el año pasado, la energía iba a ser mucho más barata. El resultado: las Eléctricas que han realizado esta maniobra especulativa tienen que comprar ahora energía mucho más cara.

Y la puntilla la ha dado el gas. Las cacareadas Centrales de Ciclo Combinado que combinan una turbina de gas con otra de vapor (ya sea quemando biomasa y especialmente carbón), y que deberían dar equilibrio al sistema no lo han hecho por dos razones. La primera, porque no tenían reservas, apenas un tercio de su capacidad. De hecho, la semana pasada Endesa recibía como agua de mayo la llegada de un barco de gas licuado desde Argelia. La segunda, el precio del gas, que como el petróleo se ha disparado.

El resultado de este despropósito es el precio de la luz que pagamos los consumidores. Paliado urgentemente abriendo compuertas, algo que quién sabe si se podrá volver a hacer en las próximas semanas, y al final a la espera si tendremos que encomendarnos al mal tiempo para salvar este desaguisado. Recen para que llueva.