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Navantia, dependiente del Ministerio de Cristóbal Montoro, se gasta más de 13 millones de euros en limpiar las plantas y las oficinas de unos astilleros vacíos por la falta de volumen de trabajo

Enero 14, 2016

5.000 personas se manifestaron en Ferrol para demandar más contratos en los astilleros gallegos que tendrán unos servicios de limpieza valorados en 7,5 millones de euros

montoro

Los empleados de Navantia están que trinan. Unos más que otros. Parece que los centros de producción de la sociedad pública dedicada a la construcción naval militar sitos en la Bahía de Cádiz (Cádiz, Puerto Real y San Fernando) y en Cartagena están soportando mejor los últimos coletazos de la crisis de la metalurgia que los astilleros públicos localizados en la costa gallega, los de Fene y Ferrol. La historia de Navantia -desde su creación en 2005- siempre ha sido una historia de renglones torcidos que ha combinado grandes proliferaciones de empleo con épocas de vacas flacas en la que las familias de aquellos que hacen barcos no tienen  qué llevarse a la boca. Los escándalos de las ayudas del tax-lease y la recesión económica de la última década han ajusticiado un sector que en la costa coruñesa tiene a muchos trabajadores parados.

Por ese motivo, en una atmósfera cargada de campaña y Navidad, 5.000 gargantas salieron a las calles de Ferrol para demandar carga de trabajo. Y es que, según el presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol, Javier Galán (CCOO), los anuncios que desde la dirección de Navantia y Partido Popular aseguran que la crisis se ha acabado y que ya existe carga de trabajo son “algo que no es cierto”. “Nos gustaría que se permitiera a la ciudadanía la entrada en los astilleros para que pudieran percibir la realidad”, sentenciaba el pasado 13 de diciembre. Por lo pronto, en las últimas fechas, Navantia ha culminado el proceso de puesta de la seis quillas de los petroleros Suezmax que se van a construir en el astillero de Puerto Real y algunos bloques en Ferrol. Lo ha hecho sin lanzar las campanas al vuelo, evitando ecos electorales, porque la situación no es ni mucho menos sencilla. La solución a este conflicto se encuentra encima de la mesa de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas y responsable último de Navantia al pertenecer el astillero a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), adscrita a esta cartera.

Contratar en lugar de ser contratados

Ante la falta de grandes firmas que contraten los servicios de los astilleros públicos para botar barcos de singladuras internacionales, Navantia ha mostrado músculo recientemente en la capacidad de negociación, pero en la de contratar en lugar de la de ser beneficiaria del acuerdo. Y es que como pedía el representante de CCOO en Ferrol, si la gente pudiera entrar a los astilleros comprobaría que, cuando menos, están limpios. El Comité de Dirección Corporativo de Navantia acaba de publicar el anuncio de licitación de los “servicios de limpieza de planta y oficinas en los centros de Navantia de Bahía de Cádiz, Ría de Ferrol y Dársena de Cartagena”. Para ello prepara un contrato que alcanzará los 13.559.260 euros.

Dividido en tres lotes, llama la atención que el más cuantioso sea aquel que tendrá lugar en el astillero que concentra menor carga de trabajo. Mientras los centros de trabajo de la Bahía de Cádiz tendrán una inversión cercana a los 4 millones de eruos (3.963.960 euros) y los de la Dársena de Cartagena superarán los 2 millones de euros (2.250.600 euros), Ferrol y Fene, los puertos de la discordia, tendrán un servicio de limpieza valorado en casi 7,5 millones de euros (7.344.700 euros).

Según el pliego de prescripciones técnicas, el objeto del contrato será “establecer la sistemática para la limpieza y desinfección de los contenedores de residuos” que se encuentren en las instalaciones de Navantia Ría de Ferrol, quedando excluídos los contenedors de residuos procedentes de buques.

Australia, una esperanza exótica

De continuar la situación por estos derroteros, parece que los residuos procedentes de otros buques no serán cortapisa para que la adjudicataria cumpla el contrato, ya que la carestía es evidente. Lejos de encontrar soluciones en España, parece que la solución vuelve a ser Australia. El país oceánico es, a día de hoy, el primer destino en el extranjero para los técnicos de Navantia Ferrol, una condición que parece ir in crescendo.

La Defensa de Australia ha sido siempre para los astilleros públicos nacionales, una boya en medio del océano. Primero la Empresa Nacional Bazán, luego el grupo Izar y ahora Navantia han trasladado personal hasta el país austral para colaborar en sus proyectos. Ahora 40 trabajadores harán las antípodas con motivo de un nuevo encargo. Queda por saber si esta esperanza se convierte en un indicio espurio o si realmente es el inicio de una remontada tan necesaria como esperada.

Doinel Castro