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Le acusan de emborracharse

Natalia Álvarez se defiende: “Es una barbaridad”

Noviembre 9, 2010

El hermanísimo atendió a varias agencias de televisión cerca de su casa. Con un aspecto algo más que deteriorado, Paco defendió con uñas y dientes la inocencia de su pariente. Sin embargo, llamó la atención que ataca despiadadamente a su ex cuñada: “Ella, que dice que mi hermano es un alcohólico, debería callarse, porque la que bebe es ella. En más de una ocasión la he visto en Boadilla del Monte muy afectada”.

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Es lo que le faltaba. Paco Camino ha salido en defensa de su hermano Rafi, después de que la esbelta Natalia Álvarez interpusiera una demanda por presunto maltrato psicológico y acoso hace ya algunas semanas. Desde entonces, la asturiana vive un auténtico martirio. Diversos medios de comunicación parecen dispuestos a arrastrar públicamente una imagen que desde que se ennovió con el diestro ha sido impecable. Jamás ha dado un escándalo. Nunca ha sido carne de cañón. Hasta ahora, que las circunstancias le han obligado a refugiarse en la abogada Teresa Bueyes para conseguir defender su honor en los tribunales. Hizo bien, pues la Bueyes es una de las más prestigiosas penalistas, experta en derecho al honor y a la intimidad. Sin embargo, la aparición televisiva de Rafi el pasado viernes en el programa ‘DEC’ que conduce Jaime Cantizano ha dado una vuelta de trescientos grados a tan magnánima historia. Camino aseguró haber sido víctima de fuertes agresiones provocadas por el carácter refunfuñón de Natalia. Irrisorio, sobre todo ahora que ella es la que le ha denunciado. Parece una pataleta de jovencito algo desorientado. Sus embustes no han llegado solos, pero deberá demostrarlos cuando un juez le pregunte sin compasión. Será entonces cuando deberá enseñar sus cartas marcadas.
 
Lo mismo le va a ocurrir a Paco Camino. El hermanísimo atendió a varias agencias de televisión cerca de su casa. Con un aspecto algo más que deteriorado, Paco defendió con uñas y dientes la inocencia de su pariente. Sin embargo, llamó la atención que ataca despiadadamente a su ex cuñada: “Ella, que dice que mi hermano es un alcohólico, debería callarse, porque la he visto muchas veces en Boadilla”. Sus envenenadas palabras no han dejado indiferente a nadie. Y menos a una Natalia que sigue sin dar crédito a semejante salvajada: “Me parece muy fuerte que este señor se atreva a decir semejante historia, igual habría que recordad unas imágenes en las que aparecía bastante afectado, dando tumbos por la calle”. Tiene toda la razón del mundo, quizás porque como dice el dicho, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. De mascletà fallera.
 
Por Saúl Ortiz