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En el caso de que su consejero de Red Bull vea un avance notable, es muy posible que acabe en el equipo principal, algo que le pasó a Sebastian Vettel tras lo que recabó cuatro títulos mundiales

Nacido para correr: Carlos Sainz vive los días más excitantes de su vida con una madurez sorprendente

Febrero 23, 2015

Fue casi estupor lo que causó el sábado en su rueda de prensa ante una treintena de enviados especiales cuando dijo que “aún falta piloto”. Sabe que necesita adaptarse a una categoría rocosa y donde otros sacan pecho y afirman tenerlo todo bajo control, el hijo de “El matador” se presenta como un aprendiz


Si la Fórmula 1 es una montaña rusa, Carlos Sainz está viviendo la madre de todas ellas en estos días. En tan sólo cuatro jornadas de entrenamientos en Montmeló ha visto como a su amigo Fernando Alonso se lo han llevado en un helicóptero a un Hospital, ha liderado la tabla de tiempos, ha averiado su coche varias veces, se ha accidentado fuertemente, ha visitado una clínica para una revisión –afortunadamente-, rutinaria tras el fuerte impacto y lo ha hecho todo sin perder la sonrisa, algo casi desconcertante ante tamaña empresa.

El año de estreno de Carlos Sainz en la F1 no va a ser fácil. Llega de nuevas a un equipo que está condenado a no brillar con una escudería matriz –Red Bull-, que siempre será la destinada a llevarse los éxitos y propulsado por el motor menos dotado de la parrilla y con reconocidos problemas desde el inicio de la temporada. A todo ello hay que añadir dos elementos, dos obstáculos más: su compañero Max Verstappen y el implacable Helmut Marko. El consejero deportivo de probada maestría a la hora de manejar su apartado que fiscaliza su tarea es de los que no perdonan una y no le tiembla la mano a la hora de retirar de sus dominios a los que considere que no están a la altura de lo requerido. En cuanto a su compañero, su currículo es tan escueto como pasmosa es su capacidad de adaptación al equipo. Los ingenieros que trabajan directamente con él, como es el caso del español Xevi Pujolar, afirman no haber visto nunca algo así: parece nacido para correr.

Alta auto exigencia y naturalidad

Por todo ello Carlos se aplica en el que será el curso más difícil de su vida con recetas ya conocidas como la seriedad en el trabajo, la preparación física y técnica, una alta auto exigencia y algo que pertenece a una corriente más actual: la naturalidad. El madrileño no le niega una foto a nadie, se para con todos los que quieren charlar con él, se esfuerza en llamar por su nombre de pila a todos aquellos con los que habla y deja pasmados a los periodistas en sus encuentros con observaciones cargadas de sentido crítico hacia sí mismo y una honestidad a prueba de bomba. Fue casi estupor lo que causó el sábado en su rueda de prensa ante una treintena de enviados especiales cuando dijo que “aún falta piloto”. Sabe que necesita adaptarse a una categoría rocosa y donde otros sacan pecho y afirman tenerlo todo bajo control, el hijo de El “matador” se presenta como un aprendiz.

Acaba con dos pájaros de un tiro: se quita presión y se presenta como lo que es y no lo que desea ser, una jugada muy inteligente. Un detalle atípico: su formación monta en cada pista el llamado “hospitality”, suerte de comedor para relaciones públicas donde aceptan la visita de los miembros de la prensa a mediodía. Si el piloto anda por allí y tiene tiempo, busca un hueco entre periodistas y se sienta entre ellos con un plato de pasta y un vaso de agua a charlar mientras dan buena cuenta del buffet. Esto, en el resto de pilotos, es impensable, alejados todo lo que les es posible de los focos.

Quizás, tras la estela de Sebastian Vettel

Una de sus primeras experiencias con coches fue con apenas cuatro años. Le regalaron un coche eléctrico que cada noche ponía en carga, sabedor de que sin batería, no podría hacerlo derrapar en el jardín de sus padres; ya sabía de la importancia de estar preparado y del trabajo previo. Marko, el fiscal de su tarea, no suele perdonar los errores, tiende a dar dos años a los cachorros de su equipo junior y Sainz está cargando su batería en esta primera temporada, de la que previsiblemente será la crucial en su carrera, 2016. La creencia general es que este año será benévolo con su concurso, pero empezará a exigirle resultados contantes y sonantes el próximo año.

En el caso de que el ex piloto austriaco consejero de Red Bull vea un avance notable, es muy posible que acabe en el equipo principal, algo que le pasó a Sebastian Vettel tras lo que recabó cuatro títulos mundiales, o el año pasado a Daniel Ricciardo, que fue el único que pudo plantar cara a los arrolladores Mercedes de 2014. Si Carlos Sainz aspira a ser Campeón del Mundo de Fórmula 1, está justo en la selectividad estos días, paso previo a su primer curso. Tiene dos jornadas más de rodaje en Montmeló antes de que el 15 de marzo deje su huella en la historia de este deporte. Ante ello Carlos dice con aplomo: “Creo que aún tengo que ir a más y en Melbourne estaré al cien por cien”. Los pilotos fanfarrones, huraños y poco comunicativos son cosa de otra época. Es tiempo de la gente normal que hace cosas extraordinarias. Es tiempo de los Gasol, los Iniestas, los Marc Márquez y ahora se une al grupo Carlos Sainz.

José M. Zapico
@VirutasF1