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Aún es pronto para saber si en esta ocasión el rey emérito decidirá desplazarse a Roma, dado que no lo hizo con ocasión del fallecimiento del príncipe Marco

Muere la princesa Sandra de Torlonia, nieta del rey Alfonso XIII, prima hermana de Juan Carlos I y madre de Alessandro Lequio

Enero 1, 2015

La relación del padre de Felipe VI con su prima hermana se había visto empañada en las últimas décadas por las acciones del popular conde Lequio que nunca fueron bien vistas desde Zarzuela y que generaron incómodos desencuentros

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Los lutos regios que rodearon el mes de diciembre para la familia real española con las muertes consecutivas de la reina Fabiola de Bélgica y del príncipe Marco de Torlonia, primo hermano del rey don Juan Carlos, se reiteraban el mismo día de fin de año con el fallecimiento en Roma de la princesa Sandra de Torlonia, también prima hermana del rey emérito y madre de popular Alessandro Lequio di Assaba. La noticia sorprendía en la mañana del 1 de enero de 2015 con un luctuoso comunicado llegado de Italia pues Alessandra Vittoria de Torlonia, nieta del rey Alfonso XIII, se extinguía a los 78 años en la capital italiana cuando apenas había podido sobreponerse al fallecimiento de su hermano menor el príncipe Marco.

Junto a ella estaba su hija Desideria Lequio, condesa de Tournon, mientras su hijo Alessandro, todavía inmovilizado por una afección en una pierna, que ya le impidió asistir al funeral de su tío en Roma, se encuentra completamente destrozado por la pérdida. Mientras, Alex Lequio, el hijo habido de la relación entre Alessandro y Ana Obregón, se despedía de forma inmediata de esta abuela princesa en las redes sociales escribiendo en Twitter “Querida abuela, por mucho que caigan las lágrimas hoy no lloraremos tu muerte, sonreiremos tu paso por nuestras vidas”. Y Ana Obregón, de gira teatral en estas fechas, hacía una amorosa referencia a la que casi llegó a ser su suegra y a quien ella dice haber considerado durante años como una segunda madre.

Una relación con don Juan Carlos I empañada por el conde Lequio

Habíamos visto a Sandra de Torlonia por última vez a comienzos de diciembre en el funeral romano de su hermano, caminando con muletas pero todavía con buen aspecto, en compañía de su sobrina la princesa Sibila de Luxemburgo que tan solo unos días atrás regresaba de un polémico viaje a India en compañía de su esposo el príncipe Guillermo de Luxemburgo y del primo hermano de éste el rey Felipe de Bélgica y los suyos.

Aún es pronto para saber si en esta ocasión don Juan Carlos decidirá  desplazarse a Roma, dado que no lo hizo con ocasión del fallecimiento del príncipe Marco, para acompañar allí a la única hermana ahora sobreviviente de la fratría Torlonia, la princesa Olimpia, que residente en Versalles ya se encuentra en la capital italiana. Sin embargo, y aunque la difunta princesa era una habitual de España donde vive su hijo Alessandro, su relación con el rey emérito se había visto empañada en las últimas décadas por las acciones del popular conde Lequio que nunca fueron bien vistas desde Zarzuela y que generaron incómodos desencuentros. Atrás quedaba una relación que fue muy intensa en los años 50 y 60 cuando un joven don Juan Carlos siempre se hospedaba en el bello Palazzo Torlonia durante sus estancias en Roma, y al que llegó con doña Sofía en junio de 1962 semanas después de su boda en Atenas.

La vieja generación de la realeza europea comienza a despedirse, y con Sandra de Torlonia, en cuyo nacimiento en 1936 estuvieron presentes las reinas de España y de Italia, fallece la nieta primogénita de Alfonso XIII tan solo cinco meses mayor que la infanta doña Pilar. Y se va también una mujer atractiva que llegó a ser Lady Europa en 1966, y que en su momento fue considerada una maridable para el rey Balduino de Bélgica aunque ella prefirió al más mundano y alegre conde Clemente Lequio di Assaba contraviniendo con ello la voluntad de sus padres.

Inglaterra pierde al duque de Wellington, Sir Arthur Wellesley, que en España ostentaba el ducado de Ciudad Rodrigo

Y mientras nuestros Borbones vuelven al luto, Inglaterra pierde a otro de sus grandes en la persona del duque de Wellington, Sir Arthur Wellesley, que en España ostentaba el ducado de Ciudad Rodrigo y era propietario de una importante finca en Andalucía en la que han cazado profusamente en numerosas ocasiones tanto el príncipe de Gales como sus hijos y otros notables de la alta sociedad internacional. El duque fallecía a los 99 años en su magnífica residencia campestre de Stratefield, en el condado de Hampshire, dejando sus vastos estados y su fortuna a su hijo Charles Wellesley, hasta ahora marqués do Douro, que es persona muy cercana al príncipe de Gales puesto que una de sus hijas es incluso ahijada de la difunta Lady Di.

El que ahora será el noveno duque de Wellington, está casado con la princesa Antonia de Prusia, prima en segundo grado de la reina doña Sofía, y le vimos por última vez en España en 2011 cuando él y su esposa acompañaron al príncipe de Gales y a la duquesa de Cornualles en su visita oficial a nuestro país, ocasión en la que doña Sofía les acogió con especial afecto en el palacio de la Zarzuela. Él será quien ahora deberá tramitar ante el ministerio de Justicia la sucesión del ducado de Ciudad Rodrigo en España, y quien entrará en posesión de la finca de la localidad de Illora, en Granada, que fue un regalo de España al primer duque de Wellington por su ayuda durante la Guerra de la Independencia.

Una finca de 850 hectáreas de olivar conocida como el Soto de Roma, que incluye un palacete denominado “El Molino del Rey”, explotación agrícola, y terreno de caza, y que está sujeta a la polémica puesto que parte de ella es reclamada por el ayuntamiento del municipio al considerar que la parte denominada “Dehesa baja de Illora” no forma parte de los amplios terrenos que fueron en su momento objeto de la concesión al duque, sino que fue simplemente usurpada en tiempos de gran dejación administrativa. Tanta es la tensión en la zona que dos años atrás un vecino denunció haber recibido una paliza de los guardas de la finca del duque por recoger setas, lo cual no le pone las cosas nada fáciles al que en breve será el noveno duque de Ciudad Rodrigo.

Ricardo Mateos