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MotoGP se enfrenta a un nuevo escándalo: KTM acusa a Honda de hacer trampas en la categoría de Moto3

Febrero 26, 2016
KTM-portada

El director deportivo de la firma austríaca KTM, Pit Breier, ha denunciado una presunta trampa de HRC (Honda Racing Corporation) realizada durante 2015 en Moto3, el campeonato que ganó su piloto Danny Kent. La supuesta irregularidad consistiría en haber sobrepasado ligeramente el límite de giro del motor que establece el reglamento, de 13.500 a 13.600 revoluciones por minuto.

El asunto ya está en manos del director técnico de MotoGP, Danniel Aldridge y del director de tecnología de Dorna, Corrado Cecchinelli; que han declarado a micrófono cerrado que necesitarán tiempo para volver a analizar los datos de las centralitas (la misma para cada moto) del año pasado. La semana que viene celebrarán una reunión en la que sin duda tendrán que tratar sobre esta acusación tan grave.

En Dorna no se pronuncian aún sobre un asunto que cualquier técnico consideraría menor (apenas 100 vueltas extra no deciden un título, ni siquiera dan más potencia) pero la denuncia parte de un peso pesado del paddock, jefe de una fábrica importante en la categoría pequeña (con KTM debutó Marc Márquez en 2008) y que será una marca de relevancia en la clase reina a partir de 2017. Si la irregularidad se confirma, la crisis en torno a un trofeo que se decidió por apenas seis puntos, también existirá. Y la credibilidad de los controles técnicos quedaría seriamente dañada.

La “vieja cultura” de la trampa

Porque esos controles técnicos existen, eso es cierto; y son serios y muy profesionales. En el caso de la moto del campeón, el británico Danny Kent, hasta 20 veces el año pasado. Hoy en día se vigila por el cumplimiento del reglamento más que nunca en la historia del motociclismo; donde, por cierto, siempre ha existido una cierta cultura de la picaresca. En los años de los motores de dos tiempos, “jugar” con el régimen de giro del motor era una práctica habitual, no sólo para ganar; también para evitar que lo hiciera alguien que no estaba en los planes de algún fabricante.

Esta dictadura la extendió Aprilia en el octavo y el cuarto de litro y, junto con el atraco que suponía correr con sus RSA “pata negra” de alquiler, determinó la desaparición de ambas categorías tradicionales. A mí me lo contaban personalmente en aquellos años: “si el viernes un piloto que no interesaba a los italianos corría más de la cuenta, el sábado tenía 600 vueltas menos de motor; y ya no corría tanto”. Ojo, 600 y no sólo 100; que además en un propulsor de cuatro tiempos significa aún menos diferencia.

Dorna creó Moto3 y Moto2 para eliminar estas trampas y los abusos presupuestarios; pero años después sigue siendo carísimo correr y, presuntamente, ciertas prácticas de “vieja escuela” no están del todo erradicadas. No es culpa del promotor, es un proceso que lleva su tiempo. El motorsport es caro en cualquiera de sus modalidades; y la tradición de sobrepasar los límites reglamentarios se constata en otros eventos, como el Dakar, aún hoy en día.

Al suelo, que vienen los nuestros

Muchas veces, las trampas son contraproducentes; porque conllevan el riesgo de la descalificación y la supuesta ventaja obtenida es irrisoria. Por lo tanto ¿quién puede decir que Honda se ha arriesgado a hacer un ridículo tan grande en un campeonato menor? Pues resulta que ha sido un antiguo mecánico de Honda el que presuntamente ha facilitado las pruebas a Breier. Una vez más, como vemos en los casos de corrupción, el ruido llega desde dentro. Al suelo, que vienen los nuestros; dicen en todos los partidos políticos.

Pit Breier se queja públicamente de no haber sido tratado adecuadamente por las instituciones de MotoGP y se refiere a una “situación apestosa y amarga” para él. Recuerden: es el director deportivo de KTM el que hace público este proceso. Y la entidad de la persona que monta, deliberadamente, este escándalo, nos lleva a preguntarnos las razones reales (no va a ganar el título de 2015 en ningún despacho) para tomar esta iniciativa. Y, una vez más, como corresponde a una pretemporada de primera, encontramos más preguntas que respuestas.

Tres motivos para una guerra entre KTM y Honda

Eso sí: todas esas incógnitas son muy interesantes. Hay tres cuestiones que pueden, o no, haber influido en todo este asunto. Lo sabremos muy pronto. La primera, muy importante, es la presunción de que el equipo del campeón Kent abrió los motores de Honda cuando estaba prohibido hacerlo, a principios de la temporada pasada. Este equipo correrá este año, precisamente, con KTM en Moto3; y fuentes solventes del paddock aseguran, además, que aún no han saldado sus deudas económicas contraídas con la fábrica japonesa en 2015. Este extremo es desmentido por otros; lo que confirma la marejada existente, sea cual sea la verdad.

La segunda, muy verídica, es la intención de KTM de acabar con el monopolio de propulsores de HRC en Moto2, ofreciendo un motor bicilíndrico mucho más apropiado para las carreras que el pesado cuatro cilindros obligatorio de Honda.

Y la tercera y más rocambolesca: preparar el camino para el futuro estreno de KTM en MotoGP; y dejar claro que la firma austríaca llegará a la clase reina a batirse el cobre contra todos los gallos del corral, y sin complejos. Honda es el más grande de todos; y una reclamación como la que hacen ahora demuestra que la guerra contra ellos será total.

No hay puntada sin hilo

Una cosa podemos tener como confirmada al ciento por ciento: un austríaco no hace esto porque se haya tomado un Red Bull de más. Aquí nadie da puntada sin hilo. La reclamación es sobre Moto3; pero el objetivo, tal vez, va más lejos aún que enfrentarse a HRC. Toda esta crisis (ya va tomando identidad como tal) ha pillado en fuera de juego a las instituciones que gobiernan, con buen criterio por cierto, MotoGP. Porque técnicamente, 100 vueltas parecen un asunto irrelevante. Pero en realidad, esconden otras verdades que van saliendo a la luz, azuzadas por el ruido de esta denuncia. Aquí, mientras tanto, seguiremos trabajando duro para contarlas.

Diego Lacave

@DiegoLacave