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“Morriña”

Septiembre 16, 2012

Esta vez sí, me quito el bañador o el traje de baño, que diría mi amigo Josemi, dejó atrás el último fin de semana oficial del verano, ¡histórico!, por el buen tiempo y de repente me ha entrado un ataque de melancolía. A pasar de ser un tío forjado en Castilla, la vieja, echo mucho de menos mi mar cantábrico.  

Superados los primeros 15 días de septiembre, todo ha cambiado menos el tiempo. El Anticiclón, nuestro mejor rescate, nos garantiza huevos fritos  para exportar, Sol, cielos despejados y temperaturas idílicas, que empalman, con perdón, a nuestros turistas extranjeros. Solo algunas nubes dispersas en el cantábrico, litoral catalán, primeras horas, nieblas en el norte de León y cuatro gotas contadas en los pirineos rompen la estabilidad. La Borrasca espera agazapada su turno frente a las costas gallegas para mitad de semana.

Las temperaturas siguen siendo estivales, solo hay que ver los 12 grados de mínima con los que despiertan en Torla, en el pirineo oscense. Pero no solo en zonas de montaña, junto al sistema central en El Tiemblo, Ávila, pasarán de los 33 grados. Sofoquina por el sureste bajo la influencia de la masa de aire cálida procedente del norte de África. Calor total en Villanueva de la Reina en Jaén, 38 grados y todavía quedan los veranillos. 

Por San Miguel, los higos son miel