Menú Portada
Tenía 25 años y los forenses lo denominan "fallecimiento por inhibición", una fortísima emoción de pánico que provoca una súbita parada de los órganos vitales

Morir de terror: se cumplen 22 años del fallecimiento de la joven Mercedes Lázaro cuando iba a ser violada

Marzo 2, 2014
pq__Mercedes-Lazaro2.jpg

A Mercedes le sobrevino un choque emocional y traumático que pilló por sorpresa incluso a su asesino, mientras sujetaba a la joven por el cuello y le tapaba la boca para impedir que gritara mientras se disponía a violarla. Los hechos sucedieron de noche, en el garaje del domicilio familiar de la calle Fueros de Aragón de Zaragoza donde Mercedes Lázaro, empleada de la consejería de Industria, Comercio y Turismo de la Diputación de Aragón, acababa de aparcar su automóvil.

Angustiado por su tardanza, su padre, Higinio Lázaro, bajó al parking, donde encontró las gafas de la joven rotas y tiradas en el suelo. Unos metros más allá, en una esquina, vio la gabardina de su hija envolviendo un bulto. Al retirarla, descubrió horrorizado el cadáver de Mercedes con sus ropas rasgadas. Era la madrugada del 5 de marzo de 1992.
 
Un vecino misterioso
 
Aunque faltaban algunos objetos personales de la víctima, la autopsia reveló que el móvil del crimen no fue el robo sino la violación, una agresión sexual que no pudo consumarse porque Mercedes Lázaro se resistió con todas sus fuerzas. Tenía las uñas de las manos astilladas por la violenta lucha que mantuvo con el agresor. Cuando murió de miedo se desplomó contra el suelo produciéndose una luxación en el cuello.
 
La Policía hizo una reconstrucción de los hechos según la cual Mercedes pasó la tarde tomando unas copas con unas amigas y el novio de una de ellas. Pasada la medianoche aparcó su automóvil en el garaje cuando se encontró con una persona, muy probablemente un conocido, que la abordó con fines sexuales. Los investigadores creen que el asesino fue un vecino del barrio al que no se ha podido identificar.
 
La prescripción del crimen
 
La agresión se inició en el ascensor del aparcamiento, donde los policías hallaron piezas de sus gafas, un bolígrafo y mechones de pelo de la víctima, que fue sacada de la cabina a rastras por el asaltante. El coche de la joven, un Renault 5, estaba perfectamente aparcado y cerrado. En varios puntos del garaje aparecieron restos de los objetos personales de Mercedes, aunque no se encontró su bolso, que el asesino se llevó consigo junto con los zapatos de la joven y una carpeta con apuntes.
 
Los análisis de restos de piel y cabellos encontrados en las uñas de la mujer asesinada no condujeron a ningún sospechoso concreto. La Policía interrogó a una treintena de personas y cotejó muestras de ADN de varios sospechosos con los restos de saliva que el criminal dejó en la gabardina de Mercedes. Dos años después, fue detenido e interrogado un individuo, vecino del mismo bloque de viviendas, pero quedó en libertad por falta de pruebas. Las responsabilidades penales por este caso prescribieron en 2012, ya que el Código Penal establece un plazo de 20 años para delitos que acarreen condenas de más de 15. Desde entonces, el asesino de Mercedes no puede ser condenado aunque confiese su crimen.
 
José Manuel Gabriel