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Demasiada expectación para la puesta en escena de los Grimaldi

Mónaco se despide definitivamente de su glamour de antaño con la boda del príncipe Alberto

Julio 4, 2011

Aunque no fueron pocos los caballeros que supieron vestir tanto de chaqué como de frac, la mayoría, a pesar de sus importantes cargos, desconocían el correcto protocolo de ambas prendas


Este sábado tuvo lugar la que junto con la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra es ya considerada la boda del año tanto por el perfil de los contrayentes como por el de los invitados y su repercusión mundial.

Sin embargo, tras observar la puesta en escena de una y otra y  la elegancia de los caballeros allí presentes, fue la de los Grimaldi una boda con mucho menos caché que la del heredero británico. Y eso a pesar de que los organizadores se marcaron como objetivo transmitir un aire de glamur que de atenernos a lo visto allí este sábado pertenece ya solo a tiempos pasados.

Aunque es de justicia admitir que fueron varios los caballeros que supieron vestir con gran acierto tanto de chaqué como de frac, cabría haber esperado un mayor esmero en no pocos representantes de familias reales y demás seleccionados invitados.

Si bien es cierto que las ceremonias civiles no requieren de chaqué y que vestir un simple traje oscuro es siempre correcto, también lo es el hecho de que no todos los trajes son igual de válidos. Así, por ejemplo, fue decepcionante ver al Príncipe Joaquín de Dinamarca vistiendo un muy poco apropiado traje diplomático. Como hemos apuntado repetidas veces, los trajes diplomáticos son el traje por excelencia de los negocios y nunca una boda, sea civil o religiosa, debería implicar negocio alguno.

Celebrado el viernes el matrimonio por lo civil se reservó el sábado para hacerlo por la Iglesia e intentar transmitir al resto del mundo una imagen del Principado que ya solo es un recuerdo. Si bien es cierto que durante la ceremonia religiosa se pudo observar como muy acertadamente la mayoría de los invitados escogió, como manda el protocolo de las bodas de mañana, el obligado chaqué, hubo caballeros que lo hicieron con más acierto que otros.

Así, por ejemplo, Luis Alfonso de Borbón, quien se decantó por un chaqué gris, escogió uno que solo destacaba por una deficiente hechura que daba la sensación de haber sido más bien alquilado que, como seguramente fuera el caso, hecho a medida. Flaco favor hizo ese chaqué a la exquisita elegancia de su esposa, Margarita Vargas.

Es importante recordar que aunque hoy en día está aceptado el chaqué gris en las bodas de mañana, siempre el clásico chaqué de levita negra es más formal y más adecuado de vestirse en celebraciones, que como una boda real, se caracterizan por su gran formalidad.

Aunque hubo otros muchos caballeros que también se decantaron por el chaqué gris, como el propio Michael de Kent, fue el presidente francés Nicolas Sarkozy quien más erró en la elección de su atuendo. Sarkozy, seguramente de manera intencionada, prefirió hacer oídos sordos a los mandatos del protocolo y decidió vestir un sencillo traje de chaqueta.

La gran obsesión del presidente francés por disimular su reducida estatura le hizo dejar de lado las normas más básicas del buen vestir y presentarse con un traje oscuro para de esta formar “ganar” algún centímetro de más. Si hay una prenda que no favorece especialmente a los caballeros de contenida estatura esa es sin lugar a dudas el chaqué. Si bien la chaqueta de un traje se puede acortar para engañar al ojo externo, la levita del chaqué debe siempre extenderse por su parte trasera hasta la rodilla. Igualmente, el vestir un chaqué hubiera obligado al Sr. Sarkozy a tener que incorporar diseños y colores más allá de los negros y blancos lisos que con gran acierto le acompañan en su día a día.

Otro que también habría acertado de quedarse en casa hubiera sido el cantante Jean Michael Jarre quien apareció en el enlace sin ni siquiera corbata. Nadie puede obligar a que vistamos de una determinada manera. Pero si se nos indica que hay que acudir con chaqué a un evento y no estamos dispuestos a hacerlo siempre resulta más conveniente, al igual que elegante, justificar nuestra ausencia y quedarnos en casa.

Antes de entrar a analizar los frac que se vistieron durante la cena de gala queremos apuntar que en contra de lo que se ha escuchado durante las últimas horas, el chaqué del padre de la novia, Michael Wittstock, era totalmente correcto y que el uso de un pañuelo tipo Ascot acompañando a un cuello diplomático es perfectamente admisible y conforme al protocolo más legendario del chaqué. Otro caballero que acertó de lleno en la elección de su chaqué fue el acompañante de Naomi Campbell, el empresario ruso Vladimir Doronin.

A dicha cena de gala los invitados se presentaron con frac como manda el protocolo. Aunque hoy el uso del chaqué se extiende tanto a las ceremonias que tienen lugar por el día como por la noche, es el frac, y por supuesto nunca el esmoquin, la prenda más correcta de vestir en una boda en ausencia de luz solar.

A pesar de que la mayoría de los caballeros allí presentes conocían, no como en su boda hizo Luis Ortiz Von Bismarck, las prendas que forman este atuendo, no tenían igual de claro el correcto corte de este atuendo

No hay cosa que más afee un frac que dejar ver el chaleco por debajo de la parte delantera de la chaqueta. Esto le quita de un plumazo todo el encanto a esta histórica prenda. Desgraciadamente este fallo es hoy tan común que no distingue ni de monarquías ni de clases sociales.

Si este error termina de golpe con la belleza de este conjunto no lo hace menos el vestir con él otro zapato que no sean unas opera pumps o unos Oxford con terminación charol. Y esto fue precisamente lo que hizo Andrea Casiraghi escogiendo un modelo derby para acompañar a su frac.

Daniel Westling, marido de la princesa Victoria de Suecia, quien en esta ocasión por fin acertó con la elección de su chaqué y con los colores del resto de las prendas del conjunto, no hizo lo propio vistiendo de frac. La enorme pajarita que escogió con seguridad hizo que sobre ella recayeran todas las miradas de sus interlocutores.

Tampoco, Roger Moore, quien tiempo atrás rebosaba elegancia al servicio de su Majestad, supo con su frac vestir acorde a como se podría esperar de un ex agente secreto. El 007 que asistió al enlace de Alberto de Mónaco no habría servido ni para ejercer de camarero en el casino del Principado en el que tantas veces actuó.

Victor Manuelle y su hijo Filiberto desgraciadamente dejaron a la casa de Saboya en no muy buen lugar con sus chalecos talla XL; talla a la que también se sumaron los hermanos de la novia Sean y Gareth.

La nueva puesta en escena del presidente de la FIA, Jean Todt, con algo parecido a un esmoquin, cuando lo que se exigía no era otra cosa que un frac, no hizo mucho por mejorar el concepto que de su elegancia se pudiera tener después de verle vestir en la ceremonia religiosa un chaqué con mocasines.

Si lo que hemos visto en esta boda representa el comienzo de una era para el Principado de Mónaco parece claro que aquel glamour de antaño ya forma parte solo del recuerdo.

Jeeves

elmayordomo@extraconfidencial.com