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La periodista escribe una novela sobre una tonadillera llamada Malena Montoya

Mila Ximénez publica “¿Gitana, tú me quieres?”

Julio 25, 2008
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El próximo 4 de septiembre, la periodista Mila Ximénez publicará su primera novela en la que recogerá una historia muy similar a la de ciertos personajes famosos. Extraconfidencial.com publica un fragmento del libro, editado por Temas de Hoy. Dará mucho que hablar.
 
“Era incapaz de llorar. Aunque de haber sido así no podría enjugarse las lágrimas, estaba inmóvil, sólo podía morderse los labios, temblando de rabia y dolor. ¡Julio! el gran amor de su vida. Esa vida, había vivido tantos años de felicidad con él… y se habían transformado en un sufrimiento que a veces dudaba si podría soportarlo. El mismo que le ofreció un futuro y que la había abandonado cuando cayó en las redes de ella. —Maldita gitana, maldita seas —murmuraba mientras el cuerpo sin vida de su todavía marido, caía inerte en una caja de fina madera hacia el hueco que acoge para siempre. Nunca olvidaría aquel día en que le hizo aquella pregunta que le mordía el alma: —¿Estás con Malena?  Él la miró y la acarició con una sonrisa burlona. —¿Estás loca? Claro que no. ¿Lo creyó? No, en absoluto. No era la primera vez que había visto esa mueca de deseo en su cara, cuando le había hablado de otras mujeres que, al final, era cierto, no habían pasado de ser un capricho pasajero que le hacía volver a casa arrepentido, buscando su piel como un enamorado primerizo. Era difícil de entender, pero lo esperaba cada noche húmeda de deseo, de miedo, a veces hasta el amanecer. —No temas cariño, no haría nada que perjudicara a mi familia. Sería incapaz de vivir sin vosotras. Nadie puede romper esto, sólo es trabajo, no puedes tener celos de ella. No es másque una herramienta que voy a manejar para conseguir lo que siempre hemos soñado, que yo sea el acalde de este pueblo. Jamás me fijaría en una mujer como ella, ni creo además que le gusten los hombres, o al menos, eso se dice. Ella quiere dinero y yo necesito sus votos.  Y después lo de siempre, la abrazaba y a veces la amaba después de haber amado a alguien que hasta entonces no había tenido rostro.
 
Teresa intentaba dormir dándole la espalda al miedo. Él respiraba el sueño aspirando el triunfo. Nada les hacía pensar que un día no muy lejano llorarían en la más absoluta oscuridad de un destino que cerraría las puertas de su libertad, con las llaves que les daría ese oscuro objeto de deseo que él perseguía como un drogadicto detrás de su dosis”.