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La compleja situación dinástica anticipa la decisión

Miguel I de Rumania corta los lazos dinásticos de su familia con Alemania

Mayo 15, 2011
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A punto de cumplir los 90 años el próximo mes de octubre el ex Rey Miguel I de Rumania, el hombre bueno y tranquilo, ha decidido cortar de forma definitiva los vínculos dinásticos que históricamente han unido estrechamente a la Casa Real de Rumania con la familia de los Príncipes de Hohenzollern-Sigmaringen, que es la que allá por 1866 dio a Rumania su primer monarca en la persona del Rey Carol I. Según ha afirmado a la prensa el abogado del ex Rey, señor Ioan Luca Vlad, hace tan solo unos días, y por decreto, Miguel I ha dejado clara su voluntad de “rumanizar” su dinastía prescindiendo para siempre del apellido “Hohenzollern-Sigmaringen”, que hasta ahora ha sido el empleado por los miembros de la Familia Real rumana, y de desprenderse para siempre de “los tradicionales vínculos históricos y dinásticos” con la familia Hohenzollern con la que en los últimos años ha mantenido una relación un tanto difícil. Así, todos los miembros de su Casa pasan de transformarse en “de Rumania” al tiempo que se ven obligados a prescindir de sus títulos de procedencia alemana.

Una decisión sin duda sorprendente pero que no carece de sentido habida cuenta de los problemas que su procedencia alemana generó siempre a la dinastía rumana, que históricamente pagó un alto precio político por ello durante las dos Guerras Mundiales. De hecho hace ya tiempo que el en otro tiempo actor y ahora escritor rumano Radu Duda, esposo de la Princesa Margarita, heredera y primogénita de Miguel I, decidió dejar de utilizar el apellido “Hohenzollern-Sigmaringen” que en 1999 le había autorizado a usar su primo alemán el Príncipe Federico Guillermo de Hohenzollern, pasando desde entonces a denominarse “Radu de Rumania Duda”, o simplemente Príncipe Radu de Rumania.

Creciente respaldo social

Desde la caída del comunismo, la Familia Real rumana ha ido ganando una creciente popularidad en su país donde desde hace años disfruta de los numerosos palacios y propiedades que el Gobierno le reconoció como suyos. La presencia del Rey Miguel I, de su primogénita y de su esposo se siente por todas partes, y todos ellos mantienen una muy activa vida social y representativa tanto en Bucarest como en Timisoara y otras ciudades del país, donde siempre son recibidos con enorme interés por parte de la población local.
Padre de cinco hijas, Miguel I también ha resuelto en fechas recientes el problema de la sucesión dinástica, que según las leyes tradicionales a falta de varón, como aquí es el caso, debería hacer recaer los derechos sucesorios en los Príncipes de Hohenzollern-Sigmaringen. Para resolver tan delicada cuestión hace ya algún tiempo que el ex Rey declaró que tras su hija la Princesa Margarita los derechos a la jefatura de la casa real recaerán en su nieto Nicolás Medforth-Mills, primogénito de su hija la Princesa Elena, ahora convertido en Príncipe Nicolás de Rumania y que últimamente le acompaña a numerosos actos oficiales.

El enemigo en su propio país

Tan compleja situación dinástica no es ajena a esta decisión de cortar los lazos con los orígenes alemanes de la dinastía, si bien este decreto ya ha levantado las críticas de la única piedra que Miguel I tiene en el zapato en su propio país: el autotitulado Príncipe Pablo de Rumania, un nieto del Rey Carol II que aunque carente de derechos dinásticos, e impelido por su propia ambición, intenta hacerse un lugar en la vida política y social de Rumania a costa del daño que sus pretensiones pueden acarrear a esta dinastía que aspira a normalizar su situación en un país que pasa por gruesas dificultades. Y es que Pablo Lambrino, alias “Pablo de Rumania”, y en realidad Pablo de Hohenzollern, ya ha afirmado que considera este paso como “un gran error”.

Entre tanto, el día 10 Miguel de Rumania celebró oficialmente sus 90 años en una ceremonia de gala en el Palacio Elisabetha de Bucarest con guardias a caballo y representaciones oficiales, en la que ha llamado fuertemente la atención la ausencia de su esposa, la Reina Ana. Pero la Familia Real rumana ya prepara para octubre los actos de celebración del 90 aniversario del ex Rey a los que con toda probabilidad asista su prima hermana, la Reina doña Sofía, que desde siempre siente un marcadísimo afecto por él.

 

Ricardo Mateos