Menú Portada
Innovador, presenta dos novelas en un mismo acto: promete morbo

Miguel Ángel Rodríguez, MAR para los amigos, se desmarca de la política y se aventura en la literatura

Mayo 19, 2008

A muchos de sus lectores les hubiera gustado que escribiera un libro sobre la actual crisis del PP

pq__LIBROI.JPG

Todo parece indicar que no quiere hacer leña del posible árbol caído del Partido Popular, Mariano Rajoy. Y nadie le puede negar su originalidad. Allá por el año 1996, poco antes de las elecciones en las que José María Aznar triunfó, envió un jarrón llenó de gominolas a muchos periodistas. Osadía, tampoco. Y ahora se atreve a presentar, a la vez, dos novelas en un mismo acto: “SSDD Gemelas” y “La Cruz Secreta del Emperador”. Ni más ni menos que más de 1.300 páginas. De cara a la galería, no ha querido hacer acto de presencia en la supuesta crisis que atraviesa el Partido Popular.
Pero en la presentación que se realizará mañana en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez, más conocido por MAR, aunque a él gusta que le llamen Rodríguez, promete morbo. Morbo, porque ejercerán de anfitriones Marta Robles y Raúl del Pozo. Pero, a más, estarán presentes cuatro “modelos”, no gemelas, inaccesibles, para él y para los asistentes.
“Original, emprendedor, embaucador, hábil, negociador, político…”, son algunos de los adjetivos que sus admiradores le adjudican. Sus detractores, no digamos. Si leen entre líneas, muy probablemente, encontrarán algunas de las interrogantes que hoy se ciernen sobre el Partido Popular. Repetimos los títulos por si hubiera alguna duda: “Gemelas SSDD” y “La Cruz Secreta del Emperador”. Dos novelas, dos. Miguel Ángel Rodríguez promete sorpresas. Aunque tiene esa rara habilidad de contentar a unos y otros; de aliarse con su peor enemigo… Incluso con Mariano Rajoy. Tiembla Soraya Saenz de Santamaría.

La presentación mañana de la nueva cara, aunque no se afeite, de Rodríguez promete. Y eso no quita para que, al margen de la literatura, mantenga los mismos negocios de siempre no siempre con los suyos. Pero esa es otra historia que, quizás, el mismo se atreva, ose, a contar algún día.