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Miércoles de locura: Luis Enrique anuncia que no seguirá en el Barça y el Madrid, aun remontando, solo saca un empate

Marzo 2, 2017
expulsion bale

Pintaba la noche tranquila con enfrentamientos a priori asequibles para Barcelona y Real Madrid. Y el partido del cuadro culé cumplió con el guion establecido (6-1 para el Barça frente al Sporting). Lo que pasó después fue lo realmente desconcertante. Mientras el Real Madrid trataba de ganar a uno de los equipos que mejor mueven el balón del viejo continente, en la acera de enfrente Luis Enrique aprovechaba para soltar la bomba: se va del Barcelona a final de temporada. La broma no acabó ahí. En el Real Madrid expulsaron a Bale por una reacción violenta y los de Zidane, con uno menos y perdiendo de 2, llegaron a arañar un empate. Un empate, eso sí, que le deja provisionalmente segundo tras el Barcelona. Increíble.

La bomba de Luis Enrique

Dijo Luis Enrique tras anunciar que dejaría de ser entrenador del Barcelona a finales de esta campaña que la decisión estaba muy meditada. No sabemos si también el momento forma parte de una suerte de estrategia. El conjunto blaugrana ganó con claridad al Sporting y en una semana tiene la vuelta con el PSG. Quizás el técnico asturiano quiso desvelar el secreto justo antes de ese choque, para que nadie meta presión al equipo, para que nadie señale a los jugadores si finalmente no se consigue la machada.

La alocución de Luis Enrique terminó por eclipsar todo: el 3-4-3 que posiblemente esté ensayando de cara al duelo de Champions, los golazos de Luis Suárez y Neymar, la doble funcionalidad de Sergio Busquets, los cambios de Messi y Luis Suárez (la MSN rota incluso más que la BBC), la ubicación de Mascherano en el lateral derecho. Lo devoró todo.

Se supone que es una determinación del entrenador, pero ahora se abre la veda para especulaciones, teorías e hipótesis varias. Además, claro, de multiplicarse las quinielas que versan sobre su sustituto. Tiempo habrá para todo eso.

El Madrid remonta pero solo consigue empatar

Se vio un partido de los buenos en el Santiago Bernabéu. En juego estaba el balón. Eso, la posesión, fue casi desde el principio y progresivamente, para la Unión Deportiva Las Palmas. La verticalidad, la pegada y la fe volvieron a ser cosa del Real Madrid. Lo que nos queda como resultado es un empate.

Entretanto pasó prácticamente de todo: tres goles anulados a Morata por fuera de juego (al menos uno de ellos muy justo), dos penaltis por manos dentro del área (uno para cada equipo, más claro el de Ramos), la expulsión del siempre flemático Gareth Bale y la remontada de 1-3 a 3-3 por parte del Real Madrid.

El encuentro realmente fue un fiel reflejo de lo que actualmente son estos dos equipos. Por un lado tenemos a la escuadra de Quique Setién, posiblemente la que mejor juego haya desplegado en lo que va de temporada en el Bernabéu. Cercanos al virtuosismo, los jugadores de Las Palmas parecen neófitos en las labores defensivas. Lo que generan con el esférico lo pierden cuando no lo tienen.

En el otro extremo tenemos al Real Madrid, quizás el único equipo capaz de levantar un 1-3 con 10 hombres en los últimos 5 minutos. El conjunto blanco también es el único que tiene la capacidad de autoinmolarse para llegar a esa situación límite. La historia la conocemos de sobra. Lo diferente de esta ocasión es que la remontada se quedó a medias y de momento coloca al Barça en lo más alto. Sí, ese Barça que ya no tendrá a Luis Enrique la próxima campaña. Lo dicho, un día de locos.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99