Menú Portada
Una empresa se ofrece para limpiar las lápidas y llevar a los familiares al cementerio

Mientras Zapatero y Aguirre se pelean por la Dependencia, nace un nuevo negocio: cuidar a los muertos

Noviembre 7, 2007
pq__images.jpg

Seguro que los autores intelectuales de la Ley de Dependencia nunca pensaron que los muertos también existen. La dependencia no sólo existe con los vivos. Como alguien dice, el pueblo siempre supera a los políticos y, sobre todo, a la hora de buscarse el pan de cada día. La imaginación no tiene límites. En Colmenar Viejo, un pueblo de la Comunidad Autónoma de Madrid, un grupo de emprendedores se ha lanzado a la aventura empresarial de ofertar un servició hasta ahora inédito: “Ya estoy aquí. Os ayudamos a limpiar el lugar de descanso de los seres queridos”.
“Ya no tiene que esperar. Llámenos y se lo solucionamos”, reza su slogan. Y ofrecen todo tipo de servicios: llevar centros de flores al difunto –los precios oscilan entre los 12 euros hasta los 150 euros-, hasta limpiar la lápida. Llevan las flores, las depositan y, de paso, limpian la tumba. No todo queda ahí. Casi por el mismo precio se brindan a trasladar a una persona anciana, por tan sólo 12 euros, hasta la tumba de sus antepasados. Allí, podrían estar entre una hora y hora y media. Eso sí, si al servicio se incorpora la petición de un centro de flores, este último resultaría gratis. A partir de estas ofertas, lo que ustedes imaginen o deseen.

Y Espe y ZP, enfrascados con la Dependencia

“Se nos encendió el chip con motivo de la festividad de Todos Los Santos. Y ha sido un éxito”. Tanto es así que la prestación de esta modesta, pero emprendedora empresa, se extiende ya a todos los municipios de la zona norte de la CAM. Hay precios para todos los gustos.
Mientras, la presidenta Esperanza Aguirre y el presidente Rodríguez Zapatero se enfrascan, una vez más, en culparse uno a otro sobre la aplicación de la Ley de Dependencia en la CAM. Los ciudadanos les superan. Con una diferencia: ellos juegan con el dinero que recaudan de los puestos y estos con su dinero. Y lo más dramático: los dependientes, no precisamente los muertos, a la espera de esa ayuda tan vital para muchos. Pero seguro que tanto ella como él no precisan de las ayudas tan dependientes de las elecciones.