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Mientras que el Cine español continúa con su victimización en los Premios Goya y reclama una bajada del IVA cultural, el ICO le facilita financiación a un privilegiado tipo de interés inferior al 1%

Febrero 7, 2017
premiados goya

Por mucho que se empeñen, el Cine español no tiene tirón. La última prueba la aburrida, tediosa y larga ceremonia de los Premios Goya, la menos vista desde que la presenta el cómico y actor Dani Rovira, con un descenso de 300.000 espectadores con respecto al año anterior. En concreto, aunque fue líder de audiencia en la noche del sábado, con 3.648.000 espectadores y un 23,1% de share, los datos reflejan una caída importante con respecto a los 3.949.000 de espectadores y 25,8% de cuota de pantalla del año anterior.

Todo ello en una ceremonia desangelada y con poco que recordar. Quizá por ello, fueron calentando la semana con artículos como el que publicaba El País, el pasado jueves 2 de febrero, en el que los cinco candidatos al Goya a mejor película reclamaban “que el Gobierno no denigre al cine”. Dani Rovira intentó, con nulo éxito, unirse a las reivindicaciones feministas, y no se le ocurrió otra cosa que hacerlo sobre unos tacones.

También se vio a Pablo Iglesias de nuevo de esmoquin aunque sin que le hicieran este año demasiado caso-, alguna mención al IVA cultural y por supuesto, como siempre, se castigó a la película más vista y sostén del Cine español este pasado año: “Un monstruo viene a verme”. Y todo porque la co protagonista era extranjera: Sigourney Weaver. Más allá del Goya al mejor director a Juan Antonio Bayona, el resto de los premios fueron menores: montaje, música, dirección artística, sonido, dirección de producción y efectos especiales. No es nuevo, toda producción en la que se cuenta con actores no españoles acaba mal parada.

Las grandes mentiras de los datos del Cine español de 2016

También se presumió de un buen año para el Cine español ¿Pero verdaderamente lo fue? La realidad es que no. Sobre el papel las películas nacionales superaron los 106 millones de euros de recaudación, con un 20% de cuota de pantalla y un incremento de la asistencia a los Cines en España de en torno a un 8%, según datos de la Confederación de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE). Pero si analizamos la realidad, no es tan optimista. El éxito del Cine español se debe fundamentalmente a “Un monstruo viene a verme”. En concreto, sus 26,3 millones de euros recaudados supusieron un 24,8% de todos los ingresos en taquilla de las películas. Es decir, sin la película que tiene a todo su elenco principal no español (Sigourney Weaver, Felicity Jones, Lewis MacDougall, etc.), la industria cinematográfica española hubiera cerrado un año con caída de espectadores.

La mejor radiografía se encuentra en las 18 películas españolas, 12% del total, que ni alcanzaron el centenar de espectadores. Entre estas están “La fiesta de los locos” con 15 espectadores y 70 euros de recaudación, “Querida Gina” con 17 espectadores y 85 euros de recaudación, “Candela”, con 27 espectadores y 128 euros de recaudación o “Boye” con 37 espectadores y 235 euros de recaudación. Esta última, el documental sobre el editor de la revista Mongolia, condenado a 14 años de cárcel, por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla consiguió esta paupérrima aceptación a pesar de la campaña que hizo Ignacio Escolar a través de eldiario.es y en la que se incluyó un preestreno en la sala Artistic Metropol para sus suscriptores, con un debate posterior moderado por el propio Ignacio Escolar. Pero estos fracasos no suponen ningún problema. Las subvenciones fijas por producción, sin tener en cuenta la parte que se recibe por espectadores, y la compra de derechos por las televisiones, cubren productos con nulo interés para el espectador. A lo que hay que sumar un punto más, una financiación con unas condiciones casi imposibles de encontrar para el resto de empresas y profesionales.

La industria del cine premiada con financiación privilegiada

El Instituto de Crédito Oficial (ICO), entidad financiera pública encargada de “promover actividades económicas que contribuyan al crecimiento, al desarrollo del país y a la mejora de la distribución de la riqueza nacional” y presidido por Pablo Zalba Bidegain, mantiene entre sus líneas de financiación una específica para financiar la producción de obras audiovisuales de nueva producción (largometrajes y cortometrajes cinematográficos, películas para televisión, documentales de decidido contenido cultural y series de animación), cuyos derechos de comunicación pública hayan sido cedidos por las productoras a la Corporación de Radio y Televisión Española, S.A. (CRTVE). Una entrega que, por supuesto, genera ingresos.

Todo este importe que recibirá el productor, la totalidad de los derechos, es financiada de forma anticipada por el Banco público a través de la línea ICO CRTVE Cine Producción de la siguiente forma: 75% al inicio del rodaje, un 20% a la finalización y un 5% a la entrega de los materiales. Es decir, se compromete la entrega de la financiación sin saber el resultado final del producto.

Todo ello con un coste ridículo, muy inferior a la mayoría de las empresas de otros sectores. El tipo de interés de la operación es variable, tomando como referencia el índice Euribor a 6 meses al que se le suma un diferencial desde el 1%. Si tenemos en cuenta que este índice cotizó el pasado viernes 3 de febrero al -0,24%, el tipo de interés de este préstamo actualmente sería de tan sólo un 0,76%. Para una Línea ICO Emprendedor a 2 años el tipo de interés es del 4,313%, a 5 años, por ejemplo, se eleva hasta los 4,831%.

Todo ello sin abonar intereses ni cuotas durante la vigencia del préstamo. El total se paga al final de la operación cuando se ha recibido el pago de los derechos por parte, de la también pública, Televisión Española. Así, por ejemplo, para un préstamo de 200.000 euros a dos años, tan sólo pagaría unos 3.040 euros. A todo ello sólo que habría que añadir una comisión de apertura de tan sólo el 1%.

Las garantías también son mínimas, tan sólo la cesión a favor del ICO de los derechos de cobro, incluido el IVA, derivados del contrato de compra de los derechos de emisión. Toda esta financiación privilegiada está en vigor hasta el 30 de junio de 2018.

Financiación privilegiada, la guinda del pastel de un sector mimado y que vende una imagen falsa de victimismo. La realidad siempre supera la ficción.