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Mientras las carreras de Fórmula 1 aburren, el mercado de pilotos y su trasfondo empresarial hierven en todo tipo de nuevos fichajes

Septiembre 6, 2016
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El Gran Premio de Italia disputado el fin de semana pasado no fue una carrera excepcional. Lewis Hamilton partía en la pole position y tras protagonizar una de las peores salidas de su historia deportiva vio como otros cuatro monoplazas le dejaban atrás, prácticamente clavado en la parrilla. El triunfo final fue para su compañero Nico Rosberg, con Hamilton justo detrás, en una prueba que perdió su atractivo a las pocas vueltas tras convertirse en un procesión. Y es que no todas son excitantes, especialmente cuando los intratables plateados Mercedes copan las zonas nobles de todos los pódiums de manera sistemática. Los Red Bull pierden fuelle en pistas rápidas, en las que los Ferrari parecen recuperar el resuello y viceversa. El resto no pueden con este grupo.

La atracción de la Fórmula 1 en los despachos

Por contra, fuera de las pistas pocas veces había existido un momento tan excitante, inesperado y con nuevos actores que llegan y otros “de los de siempre” que van a desaparecer al final de esta temporada. En un mismo fin de semana dos pilotos de referencia han anunciado su abandono de las pistas al finalizar este año. Felipe Massa, subcampeón (y campeón durante tres curvas en 2008), anuncia que deja la especialidad, lo mismo que Jenson Button, el compañero de box de Fernando Alonso, pero en unas circunstancias algo exóticas.

El prometedor piloto Stoffel Vandoorne, ganador de la GP2 en 2015 se estaba cansando de esperar tras este año sin apenas actividad, y bajo contrato con McLaren dejó claro que o le daban un volante para el año que viene o se marcharía. El acuerdo fue rápido y el belga acompañará a Alonso en 2017 con Button sentado en el banquillo a la espera de lo que decida el asturiano. Si se marcha cuando caduque su contrato el 1 de enero de 2018, Jenson podría recuperar su asiento, y si decide quedarse Button seguirá “como embajador del equipo”. Confirmados los titulares de Mercedes, McLaren, Ferrari y Red Bull, el resto de equipos parecen menos deseables pero todo apunta a que Lance Stroll, hijo de un poderoso multimillonario podría recalar en Williams, al menos como probador. Se habla de unos posibles 25 millones de euros que engrasasen la jugada sin que el chico pasase por los escalones previos a la Fórmula 1 y llegase directamente desde la Fórmula 3 europea, en un salto a todas luces demasiado grande para un piloto que no sea Max Verstappen. En Renault ninguno de sus dos titulares tiene garantizada su continuidad y se barrunta que el galo de nombre y orígenes españoles Esteban Ocon podría tener uno de los coches amarillos el año que viene. El segundo podría recaer en Kevin Magnussen -titular hoy día-, que lo reciba el poco probable Carlos Sainz, o el mexicano Checo Pérez a cuyos patrocinadores encantaría un cambio de aires a pesar de estar cosechando más que correctos resultados en Force India este año. De momento no hay nada claro.

Más salidas y rumores

Uno que salió hace poco y a cuya ausencia muchos apuntan como la responsable del bajón del rendimiento de Ferrari es James Allison. El ingeniero británico nunca acabó de estar completamente cómodo en Maranello, y tras el repentino fallecimiento de su esposa debido a una meningitis decidió abandonar a la escudería italiana. Su acelerada marcha ha dejado tocado el desarrollo de un monoplaza que sigue sin ganar carreras y no termina de despuntar en ningún área.

Otro del que se rumorea su posible marcha, o al menos un movimiento que ha hecho girar muchas cabezas es el del director de carrera, Charlie Whiting. El británico es un hombre de Bernie Ecclestone y es el árbitro mayor de las carreras, padre y madre del reglamento y el que tiene la última palabra a la hora de aplicar reglas y sanciones. Una de las primeras jugadas de Jean Todt cuando llegó a la FIA fue intentar echarlo, pero su contrato de cinco años estaba blindado; no pudo. Este periodo está llegando a su fin y se rumorea que bien podría irse a un equipo como responsable de algún tipo. Whiting conoce los misterios de todos los coches de la parrilla y se va a convertir en uno de los fichajes del año si finalmente ocurre.

Grupo Liberty: El fichaje del año podría estar en mejorar el “espectáculo”

Sin embargo el fichaje del año bien podría ser el del Grupo Liberty. Esta compañía norteamericana dedicada a la comunicación y el espectáculo posee equipos de béisbol, campos de fútbol americano, cadenas de radio de pago (SiriusXM es una suerte de Canal+ de radio con una fuerte y rápida implantación en EEUU) tiene acciones en Discovery Channel, Eurosport, DirecTV o la organizadora de conciertos Live Nation. Conocen el mundo de la comunicación y el espectáculo como pocos y tiene sentido que pongan sus pies en un deporte global que necesita una nueva visión. Uno de los artistas estrella de Live Nation es Madonna. Es tal la confianza y el sentido industrial de la cantante neoyorquina que no tiene contrato con ninguna compañía musical, sino con ellos, y si hay algo en lo que se puede crecer en la F1 es precisamente en algo que muchos echan de menos: el espectáculo. El domingo pasado una de las escenas más celebradas fue la de Nico Rosberg haciendo corear a miles de aficionados bajo el pódium de Monza la conocida tonadilla de “Seven nations army” del grupo The White Stripes. Hay muy poca distancia de eso a un concierto de rock, y en eso los de Live Nation son los mejores.

Durante esta semana Liberty se quedará con el paquete accionarial mayoritario (un 34,6%), y muy probablemente realicen el tipo de aportación en forma de ideas, proyectos y dirección del que se desentendieron los propietarios anteriores, CVC Capital Partners. Estos nunca mostraron por el deporte más interés que el de recabar los pingües beneficios que se han embolsado y se calcula rozan los 4.000 millones de euros en poco más de diez años, más lo que obtengan con esta venta.

Meterse en el Siglo XXI

Con la avanzada edad de Ecclestone, 86 años, muchos entienden que las decisiones mayores de la Fórmula 1 irán poco a poco basculando a estos expertos en negocios y espectáculo, lo que deja a la FIA como un mero árbitro y con los que serán previsibles choques de intereses, aunque de entrada, con esta venta el ente regulador de lo deportivo se va a embolsar casi 100 millones de euros. Tampoco es mala manera de dar la bienvenida a un nuevo socio.

En todo caso el cambio que viene al deporte no ha hecho más que empezar: coches completamente nuevos el año que viene, nueva hornada de pilotos, nuevos propietarios, posiblemente nuevo director de carrera, a lo lejos se ve ya la más que posible digitalización del producto. Amazon, Netflix o Apple, o quién sabe si la distribución a los espectadores de forma directa en pago por visión sin más intermediarios se atisba en el horizonte. Uno de los deportes más anclados en el Siglo XX empieza a dar sus pasos para meterse en el Siglo XXI. Ya era hora.

José M. Zapico

@virurasf1