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Messi madura y se apunta a las rotaciones: Luis Enrique se atreve a sustituirle dos años y medio después

Febrero 7, 2017
messi banquillo

Con Cristiano Ronaldo inmerso en el círculo de rotaciones de Zidane desde este 2017, había que esperar a lo que sucedía con Messi. Lo del portugués se terminó aceptando como un gesto valiente de Zizou sí, pero también como una consecuencia lógica de la edad (este mismo domingo cumplió 32 años) y del modo de jugar del futbolista. Cristiano es un jugador físico que ahora debe administrarse mejor. Pero con Leo la situación era distinta: el argentino ha sabido modificar su estilo de juego y convertirse en una suerte de hombre orquesta. Él campa a sus anchas por el campo y decide si se convierte en un mediocentro pasador o en un hombre de gol. Tiene libertad y hasta el momento no le ha ido mal. Además, los antecedentes con algunas de sus sustituciones le habían colocado la vitola de intocable. Por eso cuando Luis Enrique lo sustituyó la primera reacción del respetable -previa a la ovación- fue el silencio. Bajo una atmósfera de absoluta solemnidad, Leo se quitó el brazalete y se lo puso a Mascherano. El público, quizás temeroso de un arrebato de su estrella, se puso en pie y aplaudió y aplaudió como si esa retirada fuera definitiva. La noticia fue que no hubo noticia: Messi se retiró con normalidad, se sentó al lado de Luis Suárez (suplente ante el Athletic) y bromeó con normalidad. El Camp Nou, entonces, respiró aliviado

Y es que nadie olvida que la renovación de Messi todavía está en el aire. Nadie desea que un acto temerario de Luis Enrique lo entorpezca todo aún más. Es difícil recordar un caso similar. La evidencia del poder que ostenta Messi en el Barça es tal que nadie siquiera se cuestiona el porqué. Lo curioso es que el argentino dista mucho de ser el clásico tirano: habla poco, da pocos titulares fuera del césped, no tiene una personalidad especialmente extrovertida. Digamos que el poder no lo ha pedido él, simplemente le ha sido dado.

Cuando Messi se negó a ser sustituido por Luis Enrique

Luis Enrique tardó unos meses en conocer -por las bravas- la idiosincrasia del vestuario del Barcelona. El técnico asturiano intentó sustituir a Leo Messi en un choque contra el Eibar en octubre de 2014 previo a un partido de Champions contra el Ajax y al primer clásico liguero de esa temporada. La imagen fue totalmente surrealista y ciertamente humillante para el entrenador. Messi le indicó que estaba bien físicamente, como dando por hecho que si intentaban quitarle del campo sólo podía ser por una lesión. El argentino se quedó quieto, se plantó y Luis Enrique se quedó con un rictus entre sonriente y avergonzado (la típica cara de ‘Tierra, trágame). Finalmente el sustituido fue Neymar, que a diferencia de Luis Enrique ya sabía cómo funcionaban en Can Barça las cosas.

La sustitución (de la que todos hablan ahora) finalmente llegaría en el siguiente partido, ante el Ajax. La prensa en ese momento trató de tapar uno de los mayores desafíos de la historia del fútbol español. El que aquí suscribe no recuerda que ningún jugador se haya negado a irse del campo cuando el entrenador se lo indicase. Enfados, sí, muchos, pero los futbolistas terminaban por irse. Ni siquiera sé si eso es legal. El caso es que el tiempo demostró que la relación entre Luis Enrique y Messi no era la mejor. A principios de 2015 se produjo aquella famosa discusión entre ambos. Fue un punto de inflexión en el que, por fin, el asturiano se dio cuenta de quién era el sheriff.

Y ahora, dos años y medio después de todo aquello, Luis Enrique se atrevió de nuevo a sustituirle (sin lesión o molestias físicas de por medio). Es de suponer que, al igual que en el caso de Cristiano, había consentimiento previo por parte del jugador pero Luis Enrique, por fin, pudo quitar a Leo del campo y demostrar que -aunque sea por un día- es el jefe.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99