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Mercedes se hace con su segundo título del Mundial de Fórmula 1, 100 millones de euros en premios, y los resultados deportivos revisan el ADN de la marca

Octubre 14, 2015
Mercedes AMG Constructors Championship Celebration
Brackley, Northants, UK
Monday 12th October 2015
Lewis Hamilton, Mercedes AMG, Nico Rosberg, Mercedes AMG, Toto Wolff, Executive Director (Business), Mercedes AMG, Paddy Lowe, Executive Director (Technical), Mercedes AMG and Andy Cowell, Managing Director, HPP, Mercedes AMG line up with the team in the factory.
World Copyright: Steve Etherington/LAT Photographic
ref: Digital Image SNE22340

Lo han vuelto a hacer. Por segundo año consecutivo la escudería Mercedes AMG F1 Team se ha llevado a Brackley el título de constructores que premia a la formación que más puntos logra al sumar los de sus dos pilotos. Con ello no sólo se adueñan de trofeos y honra sino que recibirán alrededor de 100 millones de euros en premios por sus logros en la pista pagaderos a principios de 2016. Los que si van a cobrar rápido el bonus por los resultados van a ser los 765 empleados del equipo, desde el director, Toto Wolff, y hasta el tipo de seguridad de la entrada, a razón de unos 12.000 euros de promedio, cerca de 9 millones de euros a repartir.

¿Debería importarle esto a la casa matriz a sabiendas de que el año pasado perdieron cerca de 90 millones? La respuesta es no. De hecho, lo están celebrando y hasta posiblemente con el mismo cava Codorniú con el que lo hicieron en la sede del equipo a principios de esta semana.

Ganas el domingo y vendes el lunes

El dicho relacionado con las marcas metidas en las carreras se ha hecho realidad, y de una manera bien sólida en el caso de Mercedes, en cuyos concesionarios españoles no olvidan el paso de Alonso por McLaren cuando eran motorizados con propulsores de la firma. Cuando aun no había comenzado la guerra entre el asturiano y su compañero de equipo, Lewis Hamilton, los dos corredores protagonizaron un anuncio mostrando el novedoso Clase-C con una pequeña peculiaridad: el coche era blanco. En muy contadas ocasiones vas a ver Mercedes de este color, asociados siempre a taxis, ambulancias o coches de servicio público, apenas tienen salida y se fabrican muy pocos… o se fabricaban. La sorpresa se la llevaron los concesionarios, donde sus empleados apenas podían atender la explosión de demanda del modelo con la pintura “Polarweiss (Blanco Polar), porque apenas los había fabricados así.

La consecución del segundo título como constructores el pasado fin de semana en el Gran Premio de Rusia, y el previsible tercer título por parte de su primer piloto Hamilton, van a certificar el acierto de las costosas inversiones por parte de la marca de Sttutgart en un deporte que en principio les resultaba ajeno. A Dieter Zetsche, presidente de la Compañía, no le fue fácil convencer a una ruidosa ala crítica de los accionistas cuando a finales de 2009 compró la sorprendente escudería BrawnGP por una cantidad que rondaba los 120 millones de euros. Tampoco fue fácil aguantar los años iniciales plagados de constantes abandonos y el pobre concurso de un Michael Schumacher venido a menos pero pagado de manera generosa, pero al final, funcionó.

Rejuvenecer su imagen

El a veces excéntrico ingeniero Zetsche supo que la empresa tenía que crecer hacia abajo pero dentro de sí misma, esto es, sin adquirir marcas ajenas, y con una meta clara: erradicar la imagen de “coches para personas mayores“. Las berlinas de lujo germanas han estado tradicionalmente asociadas a profesionales liberales de cierta edad, el clásico empresario maduro, el rico del pueblo o a representantes políticos, pero esto ha cambiado de manera radical y una de las palancas ha sido la Fórmula 1. La otra el haber extendido su catálogo hacia el espacio que sí ocupa su competencia directa, BMW y Audi.

En tan sólo tres años, Mercedes ha rebajado la edad media de sus conductores de 54 a 41 años. Esto significa varias cosas: rejuvenece su imagen, consigue atrapar más porción de mercado al ofrecer productos que no tenía hasta ahora, y atrapa a potenciales clientes durante más tiempo. Es una pauta frecuente que las marcas Premium sean depositarias de la confianza de sus clientes durante décadas. Tanto, que Volvo tenía un estudio a finales de la década pasada que apuntaba a que si conseguían venderle coches de su marca durante toda su vida a su cliente tipo, podrían obtener un beneficio neto de medio millón de dólares a lo largo de ese tiempo. Mercedes sacó, entre otros, los nuevos Clase-A, competencia directa de los Golf, Audi A3 y Serie 1 de BMW con un enorme éxito. Otro acierto comercial fue poner de “coche de empresa” a sus pilotos, Rosberg y Hamilton sendos CLA, que viene a ser el mismo modelo pero de tres cuerpos.

Con precios por debajo de los 30.000 euros un joven empleado de tipo medio, un nuevo empresario o una pareja pueden tener su primer  Mercedes, equipados con accesorios y servicios afines con los gustos de una nueva clientela en la que en Stuttgart nunca habían pensado. Ahora puede ocurrir justo lo contrario: que los empresarios de cierta edad, jubilados acomodados o viajantes estén orgullosos de conducir el mismo coche que Lewis Hamilton. Bueno… más o menos.

José M. Zapico

@virutasf1