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En todo caso, a falta de cinco pruebas hay dos mundiales: el de estos dos y el de todos los demás.

Mercedes no permitirá juego sucio entre Rosberg y Hamilton

Septiembre 28, 2014

La marca mantiene un halo de elegancia y buen gusto a su alrededor. Tan cuidadosos son en los circuitos que en alguna ocasión hasta han llegado a llamar la atención a algunos de los invitados VIPs por no ir afeitados.


No por muy conocida, la frase deja de ser menos cierta: cuando metes en una jaula a dos leones y le echas un pedazo de carne, el filete nunca gana. En la escudería Mercedes tienen muy claro que el bistec no es otro que el título de Campeón del Mundo de Fórmula 1 de este año. De manera inevitable la corona va a terminar sobre la testa de uno de sus dos chicos y la marca no quiere que las luchas internas acaben con una impoluta imagen de trabajo, seriedad y una marca modélica. A veces si que se aprende en cabeza ajena y el ejemplo de McLaren en 2007 ha quedado marcado a fuego en la memoria de muchos directores de equipo. Las luchas intestinas entre Alonso y Hamilton hicieron perder el título de pilotos a los dos corredores a pesar de haber tenido los mejores mimbres y liderado prácticamente toda la temporada. El entorchado pasó finalmente y de manera inesperada a un Kimi Raikkonen que se aprovechó de las trifulcas entre sus dos contrincantes y compañeros entre si.

La marca mantiene un halo de elegancia y buen gusto a su alrededor y si se ha metido en la Fórmula 1 es para quedar aun mejor así que mal soportarían un escenario envenenado como el de los que fueran sus socios, McLaren, que acabaría manchando su imagen. Tan cuidadosos son en los circuitos que en alguna ocasión hasta han llegado a llamar la atención a algunos de los invitados de su “hospitality”, la lujosa carpa donde atienden a VIPs, amigos y acompañantes, por no ir afeitados, o se les ha instado a ir al menos con una chaqueta.

El incidente del Gran Premio de Spa

La marca de la estrella está en manos de un accionariado muy atomizado, poco homogéneo y con un ala que mira con pocas simpatías a la aventura deportiva, de ahí que para que nadie haga preguntas incómodas se desee transmitir esa imagen de exquisita limpieza a la pista; no quieren jaleos. Por ello sentó realmente mal, tanto en el seno de la escudería, como en Sttugart, cuando en el Gran Premio de Spa, Nico Rosberg golpeó el coche de su compañero poco después de la salida. Los dos monoplazas grises copaban la primera línea de parrilla, y lo que prometía ser un primer y segundo puesto con el acumulo de cuarenta y tres puntos para la escudería (más puntos, más dinero) acabó con el abandono de Lewis Hamilton y la victoria de un contrincante. No sólo perdieron la carrera y los puntos, sino dinero en metálico y el escarnio público de ver a dos compañeros a codazos ante los ojos de millones de telespectadores. Rosberg reconoció más tarde que aunque la jugada no fue intencionada, si que la podía haber evitado.

Niki Lauda, director deportivo de la formación, dejó claro que este tema no se les iba a ir de las manos y en el siguiente Gran Premio (Monza, Italia) Rosberg perdió oportunamente el liderazgo en un par de maniobras sospechosas en favor de su vecino de box, que a la postre ganó la prueba. Los comisarios deportivos no vieron ninguna acción indebida y no denunciaron la hipotética “jugada compensatoria” que muchos aficionados huelen que si que ocurrió. La sospecha es que a nivel interno han jugado la baza de la justicia a medida: “como la hagas, la vas a pagar”… pero sin que se note demasiado. Rosberg hizo derrapar su W05 al final de la recta perdiendo el control de su monoplaza levemente, en una zona por la que había pasado cientos de veces durante todo el fin de semana sin rastro de error alguno.

Dos mundiales en juego

El drama, que adquiere tintes novelescos, ocurrió en la última carrera disputada, la del Gran Premio de Singapur. En plena parrilla, el volante aeroespacial de Rosberg empezó a fallar. La pantalla integrada se volvió loca, la mitad de los botones no funcionaban y las levas del cambio de marchas hacía saltar los engranajes de dos en dos. A segundos de arrancar la carrera le fue sustituido por otro igual, pero finalmente decidieron abandonar ante la cascada de averías de orden mayor. Tras una investigación por parte del equipo todo apunta a “un líquido extraño que provocaba un cortocircuito en el sistema. El tufo a manipulación indebida, o incluso peor, sabotaje, revoloteó por la cabeza de los miles de aficionados que siguen la cuenta de Twitter de la escudería. Al instante, su Community Manager salió a la palestra a explicar que se trataba de ‘un líquido que no debería estar ahí, pero que si suele estar presente durante la preparación y manipulación de las piezas’. Todo apunta a algún tipo de producto de limpieza o lubricación que alguien no retiró con la diligencia debida.

El grueso del equipo es británico, como británicos son la mayoría de sus empleados —incluido Lewis Hamilton— a pesar de que el principal accionista sea tan alemán como Nico Rosberg, pero quieren dejar rotundamente claro que no habrá favoritismos, la lucha entre ambos pilotos será exclusivamente en la pista, y si alguno juega sucio, encontrarán la manera de compensar al otro de una manera más o menos ética, pero justa. En todo caso, a falta de cinco pruebas hay dos mundiales: el de estos dos y el de todos los demás.

José M. Zapico
@VirutasF1