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LAS CUENTAS DE MERCAMADRID (II)
Tras los desequilibrios económicos destapados en la anterior edición por extraconfidencial.com

Mercamadrid podría incurrir en nepotismo al “impedir que empresarios perfectamente cualificados accedan a la contratación”, según la Cámara de Cuentas

Marzo 10, 2013

La empresa madrileña contradice la auditoría de la Cámara al afirmar que todas sus licitaciones responden a las condiciones “propias de los usos mercantiles”

La regularidad de la entidad queda en entredicho además por errores informáticos, departamentos financieros sin normas de actuación e inventarios fantasma

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En la edición del pasado viernes, extraconfidencial.com se hacía eco de las conclusiones que la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid apuntaba en su informe de fiscalización acerca del ejercicio de 2009 de la Empresa Pública Mercados Centrales de Abastecimiento de Madrid S.A. -Mercamadrid-. Desequilibrios de cifras desorbitantes y una deuda arrastrada desde 2001 eran los puntos más sangrantes de una larga lista en la que la buena praxis financiera brillaba por su ausencia. Sin embargo, la Cámara de Cuentas no ha escarbado tan solo en los números de la empresa constituida en 1973, sino que ha inspeccionado los procedimientos y la mecánica llevada a cabo por sus trabajadores, esto es su modus operandi. Tratos de favor en la contratación, errores informáticos en el volcado de datos, departamentos financieros sin una norma de actuación fija y un inventario fantasma golpean de nuevo la regularidad de Mercamadrid.       

Quizás el aspecto más farragoso entre sus talones de Aquiles sea la acusación de nepotismo. Mercamadrid fue creada –según sus estatutos- con el objeto de la “promoción, construcción y explotación de los Mercados Centrales Mayoristas de Madrid”, pero también para la “promoción de actividades, instalaciones y servicios tendentes a la mejora en todos los órdenes del ciclo de comercialización de los productos alimenticios”. Una mejora entendida desde la globalidad y sin hacer ningún tipo de sesgos o exclusiones más que el de la calidad. El informe de la Cámara de Cuentas asesta un duro golpe al relatar en sus conclusiones que “la excesiva duración de algunos contratos sujetos a sucesivas prórrogas, desvirtúan el principio de libre concurrencia al impedir que otros empresarios perfectamente cualificados puedan acceder a la contratación con la entidad”.

Ante estas consideraciones de la Cámara, Mercamadrid ha asegurado a extraconfidencial.com que “no se limitó en el ejercicio analizado la libre concurrencia en ninguna de las licitaciones promovidas por la entidad, sujetándose todas ellas a las normas establecidas en sus Instrucciones de Contratación, siendo la duración y posibilidad de prórroga establecidas en cada caso las propias de los usos mercantiles según el tipo de contrato y materia de que se tratara que permitieran, dentro del marco normativo de aplicación, el abaratamiento de costes para la entidad y los períodos razonables de amortización”. ¿Llevan la razón los auditores desde la imparcialidad, o la propia empresa afectada?

Otras desviaciones

La incorrección del inventario resulta preocupante, sobre todo en una entidad que maneja tal cantidad de elementos como Mercamadrid. Según el informe, este registro “no está individualizado en elementos perfectamente identificables, no existiendo etiquetas u otro tipo de distintivos que permitan establecer, en gran parte de las ocasiones, una identificación exacta entre el elemento físico y su descripción en el inventario”. Mercamadrid se cubre en su defensa asegurando que los componentes no inventariados son  “algunos elementos físicos de escasa importancia” añadiendo que “la práctica seguida en la entidad, ante la no obligatoriedad legal de etiquetar uno a uno todos los activos, es inventariar con distintivos aquéllos que considera más sensibles y que requieren una mayor necesidad de identificación”. El problema de este proceso sería delimitar qué es relevante. O más bien qué es relevante según para qué. 

En cuanto a las aplicaciones informáticas utilizadas por la entidad se ha constatado –dice la Cámara de Cuentas- que “con los cambios en implantaciones de las distintas herramientas informáticas se han producido errores o diferencias en la migración de datos del módulo de proveedores, que posteriormente se regularizan contra reservas”.

Los contratos de arrendamiento no se libran de la quema. Las fianzas recibidas no se actualizan y existen casos en los que incluso no son ingresadas. Según informa la propia sociedad, “la Fundación Mercamadrid utilizó gratuitamente el edificio que ocupaba sin que se le repercutiera ningún gasto, ni aún el IBI”.

Recomendaciones

Ante esta ristra de irregularidades, la Cámara de Comercio de Madrid recomienda a la entidad una serie de cambios que enderecen su situación irregular. Entre muchas otras advertencias por obligaciones que de momento no lleva a cabo, destacan el necesidad de utilización de las aplicaciones informáticas, así como de las normas y procedimientos; la elaboración de un inventario de bienes que sean identificables y que se puedan verificar; la revisión de las fechas de inicio de amortización de los bienes; la depuración del inmovilizado; reducir al máximo la diferencia entre ingresos y gastos imputados a fin de distorsionar en la menor medida posible los resultados de la Sociedad; mayor seguimiento y depuración de los saldos de cuentas acreedoras; regular en las instrucciones los plazos para la presentación de ofertas y de solicitudes de participación.

Jesús Prieto