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LA CAJA DE PANDORA DE JUAN JOSÉ IMBRODA: LAS CUENTAS DE MELILLA (II)
La actualidad de la ciudad, agitada por el conflicto de las cuchillas en la frontera, se agudiza tras el informe del Tribunal de Cuentas

Melilla antepuso los intereses de los trabajadores de sus sociedades mercantiles a los derechos de los propios empleados públicos

Enero 22, 2014

“Los efectivos de las distintas Consejerías y Organismos Autónomos de Melilla descendieron un 0,54% en 2010, un 3,32% en 2011 y un 3,53% en 2012”, mientras que “los de las sociedades mercantiles permanecieron estables”

Dos de las empresas públicas –PROMESA e INMUSA- contabilizaron de manera incorrecta unas subvenciones falseando sus resultados: beneficios de 172.000 y 37.000 euros en lugar de pérdidas de 2,1 y 2,2 millones de euros, respectivamente

“No se hace referencia particular al objetivo de estabilidad presupuestaria para Melilla”, ni “se recoge información sobre el grado particular de cumplimiento del citado objetivo”

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España se encuentra diezmada. Llena de heridas. Unas comienzan a cicatrizar, como la de la prima de riesgo o la del empleo. Otras, como la del conflicto independentista catalán se reabren. De entre todas ellas, la que más sangre vierte en este momento y la que más víctimas se cobra, es la de nuestro particular apartheid. La Comisión Interior del Congreso acaba de rechazar -miércoles 18- la retirada de las cuchillas de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, así como las alternativas presentadas por la oposición, aduciendo, en palabras del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que “no existe una alternativa tan eficaz”. Contra las verjas se sigue descuartizando la vida de miles de inmigrantes.  

No obstante, ésta no es la única llaga dibujada en la geografía melillense. El Tribunal de Cuentas viene de publicar el Informe Anual de la Ciudad Autónoma de Melilla para los ejercicios 2010 y 2011, con unos resultados que dejan en evidencia la gestión en este último bienio del alcalde y presidente, Juan José Imbroda. El personal público ha sido uno de los más afectados por la mala praxis de la Ciudad Autónoma. Así, “los efectivos con que contaban las distintas Consejerías y Organismos Autónomos de Melilla descendieron un 0,54% en 2010, un 3,32% en 2011 y un 3,53% en 2012”. Sin embargo, “los efectivos de las sociedades mercantiles permanecieron estables a lo largo del trienio 2009-2011”.

Los avances de la Ciudad Autónoma en materia de igualdad, han sido ínfimos. A pesar de acogerse a varios proyectos y de ser remunerada por ello, como el ‘Observatorio de Igualdad de Oportunidades’, el progreso es casi imperceptible. “A 1 de enero de 2011 el 35% de los efectivos de la Ciudad y sus Organismo Autónomos correspondían a mujeres y el 65% a hombres. Un año después, los porcentajes se situaban en el 37% y el 63%, respectivamente”.  

Empresas públicas que devoran presupuestos

La Administración General de la Ciudad Autónoma de Melilla ampara a tres sociedades mercantiles de capital íntegramente de la Ciudad. Estas tres empresas –EMVISMESA, PROMESA e INMUSA- obtuvieron, de manera agregada, unas pérdidas de 2,76 millones de euros en 2010 y de 104.000 euros en 2011.

Aparte del claro carácter improductivo de las sociedades, su gestión ha producido ciertos desajustes que han dejado al descubierto el afán defraudador de la Ciudad Autónoma. Tanto la sociedad PROMESA como la sociedad INMUSA contabilizaron de manera incorrecta las subvenciones para gastos de funcionamiento recibidas de la Ciudad Autónoma, realizando su ingreso en la cuenta de pérdidas y ganancias. De este modo se generó un lavado rápido de la imagen de ambas sociedades: en el primer caso, la adecuada contabilización reflejaría un resultado con unas pérdidas de 2,1 millones de euros (en lugar del beneficio de 172.000 euros); en el segundo caso, la adecuada contabilización reflejaría un resultado con unas pérdidas de 2,2 millones de euros (en lugar del beneficio de 37.000 euros).

Inestabilidad presupuestaria

A pesar de que Melilla forma parte del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en los informes elaborados desde el ejercicio de 2007 “no se hace referencia particular al objetivo de estabilidad presupuestaria para Melilla. Igualmente con posterioridad, tampoco se recoge información sobre el grado particular de cumplimiento del citado objetivo”.

Esta situación causa dos escenarios delicados en los ejercicios de 2010 y 2011 respecto al papel del Estado central para cubrir las necesidades de las entidades locales. En 2010 ni se efectuaron ajustes al saldo presupuestario no financiero ni se informó de su carácter innecesario para transformar éste en la necesidad de financiación en términos de contabilidad nacional. Así, el ajuste negativo por recaudación incierta podría generar un déficit de 7,34 millones de euros en lugar de los 2,2 millones indicados en el informe de la Intervención. En 2011, el saldo presupuestario no financiero resultante de los ajustes ‘SEC 95’ presentó un importe negativo de 10,22 millones de euros cuantía que sobrepasaba el límite fijado por la Comisión Nacional de Administración Local por lo que debió elaborarse el plan económico financiero de reequilibrio. A pesar de que se efectuaron ajustes al saldo presupuestario no financiero para transformarlo en la capacidad o necesidad de financiación en términos de contabilidad nacional, “no se indicó su procedencia o justificación”.

Una gestión que hace aguas

No solo la Ciudad Autónoma de Melilla se ha declarado díscola respecto al programa de rescate de las entidades locales, sino que ha utilizado fondos asignados a este concepto para otros menesteres. El decreto Ley “por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, declaró recursos afectados los derivados de la aplicación de las medidas de reducción de costes de personal en los ejercicios 2010 y 2011, que se debían destinar a disminuir el nivel de endeudamiento a largo plazo, sin que hayan acreditado actuaciones en este sentido, pues el endeudamiento con entidades de crédito incluso ha aumentado”.

El Ministerio de Economía y Hacienda autorizó préstamos concertados y avalados por valor de 6,63 millones de euros en 2009 y de 5,9 millones en 2010 por producirse en la liquidación de estos ejercicios un ahorro negativo. Sin embargo, para acogerse a ellos, la Ciudad Autónoma de Melilla debía solicitar las autorizaciones y elaborar un plan de saneamiento, “sin que unas y otras de realizasen”. Un ejercicio de total indolencia ante los fondos públicos.