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El McLaren de Fernando Alonso tiene dos problemas en su primera carrera: la fiabilidad y que los Mercedes sean demasiado rápidos

Marzo 23, 2017
Mclaren alonso

McLaren-Honda encara la primera carrera de su tercer mundial juntos aterrados ante dos circunstancias: que el coche sea capaz de llegar a la meta… si es que toma la salida. No es que el MCL32 no sea capaz de iniciar la prueba, sino que probablemente sea tan lento que no le sea permitido tomar parte en ella.

Varios observadores y expertos como el ex directivo de McLaren Jo Ramirez sospechan que los motores de Honda tienen entre 50 y 100 caballos menos que los más poderosos de la parrilla, los Mercedes. Esto puede resultar dramático si se confirma que estos propulsores, al menos las versiones que maneja la escudería de Lewis Hamilton, podrían aumentar su potencia entre 50 y 70 caballos con respecto a las especificaciones vistas en los tests de Montmeló. Esto crearía un problema gravísimo en McLaren, porque si los mejores coches tienen del orden de 150 caballos más, es muy posible que los menos dotados y a día de hoy son éstos, pueden quedar incluso excluidos de la parrilla al no alcanzar el 107% del tiempo logrado por el poleman. Esta normativa se introdujo hace años con idea de sacar a los más rezagados ante el peligro que conlleva una lentitud extrema, regla que padecieron los HRT de Pedro de la Rosa y Narain Karthikeyan precisamente en el Gran Premio de Australia de 2012. El equipo español se presentó en Melbourne, pero sus tiempos fueron más lentos que el 107% del mejor registro.

Fernando Alonso muy contrariado

Fernando Alonso se ha mostrado muy contrariado ante la situación que le ha tocado vivir, y ha compartido con el periodista asturiano Miguel Cueto algunas confidencias. Motores averiados por salir a pista sin aceite, ingenieros que se quedan dormidos en reuniones importantes, otras larguísimas para decidir cosas absurdas como los horarios a los que abandonar el hotel. Son básicamente unas formas de trabajar propias de otra cultura, ajena a la de las carreras, y procedente de los procesos industriales propios de fabricar coches de calle, con otros plazos y necesidades. Honda ya se ha mostrado firme a la hora de querer dar continuidad a su proyecto a pesar que desde McLaren ya hayan amenazado con buscarse otro motorista. Si los japoneses quieren quedarse, necesitan dar un volantazo grande a su modus operandi so pena de quedarse sin equipo al que vender sus propulsores. Dinero tienen y tiempo parece que también a pesar de que sea en una medida distinta a la de sus socios ingleses. Nadie ha hablado de la posibilidad de que el rumor de equipar a Sauber a partir de 2018 se haga posible. Si abandonasen a McLaren al acabar el año, se marcharían con una aportación de no menos de 60 millones de euros más gran parte del sueldo de Alonso, y Sauber lleva en venta hace tiempo. Pura especulación, pero sería una salida digna para los japoneses, que encontrarían una manera de quedarse en el desarrollo de su plan y sin las exigencias de un equipo necesitado de triunfos.

En cualquier caso, el piloto asturiano está harto y lo hace visible. Se fue de Ferrari para poder ganar y tres años después aún no sabe si podrá acabar carreras. El corredor musita su continuidad en la Formula 1 con miras a la temporada próxima y a pesar de encontrarse en un estado de forma envidiable, le come por dentro la deslavazada situación de su escudería. Un coche prometedor que en buena lógica debería acercarles a las zonas nobles de la tabla clasificatoria y que sin embargo da muestras de estar casi peor que en el año de estreno, hace ya dos temporadas. El bicampeón mostró una paciencia a prueba de lustros cuando aguantó cinco años sin títulos vestido de rojo, y aunque sabía que su retorno a McLaren no iba a ser fácil, esperaba al menos un avance. En Mercedes y Red Bull no encontró el cobijo que le ha prestado la escudería de la que salió escopeteado tras la infame temporada de 2007. En McLaren sabían que si querían ganar necesitaban un piloto top, y Jenson Button parecía abocado a la jubilación sin aportar el brillo apetecido. Por otra parte, los japoneses llegaron en tromba, con medios virtualmente ilimitados y tras su fracaso en el ciclo anterior analizaron cuidadosamente los errores. Se dieron cuenta de que, al igual que Toyota y su consiguiente fracaso, uno de los problemas es que nunca contaron con un piloto superior. Cuando Toyota se planteó su proyecto se pusieron en contacto con Michael Schumacher, pero se echaron las manos a la cabeza cuando comenzaron a calcular los costes del proyecto. Poco tiempo después lo pusieron en marcha, pero nunca tuvieron a campeones en su seno, ni pilotos emergentes con verdaderas posibilidades de terminar siendo campeones; solo descartes de equipos grandes, o corredores en fases finales de su carrera deportiva.

La peor pretemporada

Honda quiso ganar desde el primer día, invirtió cientos de millones de euros (se habla de 600 en su primera temporada y sus prolegómenos) y contrató al mejor que el dinero y las condiciones político-contractuales pudieron comprar: Fernando Alonso. El considerado por muchos mejores pilotos de la década se tragaría el sapo de volver a correr para el equipo que según él peor le trató de su vida, y en McLaren hicieron lo propio para olvidar la lamentable temporada 2007, las acusaciones de espionaje, y dos títulos tirados por tierra tras tenerlos en las manos. Ahora, las tres partes casi echan de menos aquellos tortuosos momentos en los que al menos ganaban carreras y no ahora que no saben ni siquiera si las terminarán.

La pretemporada de McLaren-Honda ha sido tan mala, si no peor, que la de 2015 con un motor completamente nuevo. Apenas han rodado un tercio de lo que tenían programado y van a tener que acabar de hacer sus pruebas en las mismas carreras. La sospecha general es que posiblemente la sangría en forma de averías se detenga pasadas tres o cuatro carreras, pero resulta mucho más doloroso el déficit de caballería disponible. Si a finales de la temporada 2016 el motor empezaba a rendir de una manera no competitiva pero medianamente digna y las averías formaban parte del pasado. Todo hace indicar que 2017 será otro año de sufrimiento para Alonso, que ya ha dicho que en verano decidirá su futuro, y con su actual equipo es muy poco halagüeño. Si en Red Bull y Mercedes no le hicieron hueco, si de Ferrari se fue por no ganar, si de McLaren-Honda podría salir, le quedan otros siete equipos en la parrilla, pero ninguno es una opción ganadora.

José M. Zapico

@VirutasF1