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El Gobierno endurece las condiciones de los ERE´S que afecten en su mayoría a empleados de más de 50 años de edad

Más de 1,9 millones de trabajadores han sufrido algún Expediente de Regulación de Empleo en los últimos 7 años

Marzo 18, 2013

Entre el año 2006 y 2012 los ERE han aumentado un 850%
La opción más traumática, la de extinción o pérdida definitiva del empleo, ha sido utilizada para 353.118 puestos de trabajo, pasando de los 27.169 en 2006 a los 75.644 en 2012, un 178% más
La que más ha afectado es la suspensión temporal del puesto de trabajo, con 1.338.455 personas, y un crecimiento del 1.055% en los últimos 7 ejercicios
El crecimiento más espectacular se sitúa en los trabajadores afectados por reducciones de jornada: de 357 trabajadores en 2006 a 91.863 en 2012, un 58.411% más

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El pasado Consejo de Ministros del viernes 15 de marzo será sin duda recordado por el acuerdo para endurecer el acceso a la jubilación anticipada. Pero no fue lo único. En esa reunión también se establecieron limitaciones a los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), especialmente para las empresas de gran tamaño que utilizan este mecanismo para reducir el número de trabajadores mayores de 50 años, que generalmente son los que suponen un “mayor coste” a los empresarios por sus salarios más altos. Con esta nueva norma, las empresas con 100 o más trabajadores que hagan despidos colectivos e incluyan a mayores de 50 años tendrán que costear su prestación por desempleo si entre el año anterior al despido y los cuatro años siguientes al mismo encadena dos ejercicios positivos. Las aportaciones deberán realizarse cuando exista “discriminación por razón de edad en los despidos”; es decir, cuando el porcentaje de trabajadores de más de 50 años incluidos en el despido colectivo, sea superior al peso de ese colectivo en la plantilla de la empresa.

Estas medidas no se aplicará hasta el 15 de abril, por lo que todos los ERE  presentados antes de esta fecha ante las autoridades de Empleo y cuyos efectos duren hasta 2019 se respetarán tal como fueron aprobados, no existiendo carácter retroactivo. Con todo ello, empresas que ahora mismo se encuentran en proceso o estudio de nuevos ERE (Iberia, Empresa Nacional de Celulosa, Cadena Ser, Nissan, Caja3…), intentarán cerrar los mismos o modificarlos en el poco menos de un mes que queda para que se apruebe esta medida.

Uso frecuente de una medida excepcional

Y es que si los ya famosos ERE eran un término desconocido para la inmensa mayoría de la población, en estos últimos años es desgraciadamente familiar para miles de trabajadores. En concreto, como pueden comprobar en el cuadro adjunto, un total de 1.905.991 asalariados se vieron afectados por 104.470 ERE aprobados entre los años 2006 y 2012.


La legislación española prevé tres tipos de ERE: los de reducción, por los que el trabajador sufre una merma en su salario al trabajar menos horas; los de suspensión, que conllevan dejar el puesto de trabajo durante un periodo de tiempo en el que se recibe (si se tiene derecho), la prestación por desempleo; y, por último, los de extinción, que conducen a la pérdida definitiva del puesto de trabajo. Tres supuestos de distinta “gravedad” pero que siempre afectan al trabajador, más cuando el más “leve” -como es la reducción de jornada-, ha supuesto el 11% de los trabajadores perjudicados por algún ERE durante los últimos 7 años frente al 70% que han tenido que abandonar su trabajo de forma temporal o el 19% que lo ha hecho de forma definitiva.

Al mismo nivel que en el peor momento de la crisis

Pero si dramáticas son estas cifras lo es también su tendencia. Mientras que entre el año 2006 y 2007 el crecimiento fue mínimo (de 3.481 expedientes para 51.952 trabajadores a 3.794 para 58.401), a partir del 2008 se disparó alcanzando la cifra máxima de trabajadores afectados (549.282), pero no de expedientes, ya que los 19.434 de ese ejercicio han sido ampliamente superados por los 21.168 de 2011 y especialmente 33.075 del 2012. ¿Qué significa esto? Mientras que en 2009 se ejecutaron expedientes importantes para grandes empresas que afectaban especialmente a la suspensión de trabajo durante algún tiempo, en 2012 han perjudicado a más empresas, de todo tipo de tamaño y lo que es peor, la pérdida de trabajo durante un cierto tiempo, que ha descendido, ha sido sustituida por reducciones de jornada de forma permanente, o lo que es peor, por despidos (63.476 trabajadores en 2009 a 75.644 en 2012). Es decir, lejos de alejarnos de la crisis, seguimos en lo peor respecto a la destrucción traumática de empleo.

Tan sólo hay que volver a mirar el cuadro adjunto. Los expedientes de extinción o pérdida definitiva del puesto de trabajo, han pasado de los 27.169 en 2006 a los 75.644 empleados en 2012, un 178% más, la suspensión temporal del puesto de trabajo ha crecido un 1.055% en los últimos 7 ejercicios y los trabajadores afectados por reducciones de jornada han aumentado un escalofriante 58.411% más. Y es que más allá de endurecer las condiciones para los despidos de mayores de 50 años (y presumiblemente se traslade la perdida de empleo al colectivo más afectado por el paro como es el de los jóvenes), el Ministerio de Empleo de Fátima Báñez se debe centrar en su disminución y que dejen de ser un coladero de ajuste por la parte de las empresas para garantizar sus beneficios, y una fuente de ingresos -cobran por la asesoría jurídica y por un porcentaje de la indemnización que supere los 20 días-, para los sindicatos. En medio, un único perjudicado, el empleado.